La segunda vida de Room Mate Hotels

Pasó de ser un emblema del diseño urbano con su original idea de “un hotel como la casa de un amigo” a casi desaparecer. Pero la cadena Room Mate Hotels ha logrado este 2026 completar una metamorfosis que pocos vaticinaban. Comenzó el año dejando atrás de forma definitiva el concurso de acreedores al que la cadena se vio abocada tras la caída del turismo por la pandemia y ahora cuenta con 900 trabajadores, una previsión de facturación de 150 millones de euros para este ejercicio y la perspectiva de incorporar a su portfolio entre tres y cinco hoteles nuevos, algunos ya en fase muy avanzada de negociación.

Con el negocio de nuevo en fase expansiva, la cadena Room Mate Hotels ha vuelto a estar en el radar corporativo. TPG Angelo Gordon, el fondo estadounidense que junto con Westmont Hospitality la rescató del concurso de acreedores en el 2022, ha abierto la puerta a explorar una eventual venta de la compañía, un movimiento que no confirma ni desmiente de forma oficial pero que ya circula en el mercado.

Para Room Mate, el debate sobre el accionariado llega en un momento de fortaleza operativa. La compañía ha superado ya los niveles previos a la pandemia, con 128,5 millones de euros de facturación en el 2024 y ligeramente superior en el 2025 –por encima de los 107,6 millones del 2019–; unas ventas en torno a los 42 millones de euros y unas previsiones de que estas crezcan entre un 12% y un 15% este año. Estimación que se apoya en una mejora de tarifas, reposicionamiento del producto y la incorporación de nuevos activos, que se sumarían a las 2.234 habitaciones que la cadena gestiona en la actualidad en los principales mercados europeos.

Alemania, Portugal (Lisboa y Oporto) o París son algunos de los destinos donde prevén entrar

Pero para Kike Sarasola, presidente ejecutivo de la empresa, supone volver a convivir con la incertidumbre sobre quién podría marcar el rumbo en la próxima fase, de producirse finalmente la venta. Y es que Sarasola es el alma indudable de esta cadena que preside desde que la fundó en el 2005, cuando inauguró su primer hotel boutique en Madrid, el Room Mate Mario. A ese le siguieron 25 más, lo que la convirtió en una original cadena hotelera española independiente e internacional de casi 2.000 camas, con pre­sencia en siete países europeos. Una aventura para la que Sarasola, ac­cionista mayoritario, contaba entre sus socios con Sandra Ortega, que había entrado en el capital como inversora financiera a través de Rosp Coruña con poco más del 30% de las ­acciones.

La cadena cuenta ya con un portfolio de 32 hoteles y tiene en plantilla a más de 900 trabajadores

Pero llegó la pandemia y la ecuación accionarial saltó por los aires. Sandra Ortega salió del capital y Sarasola también perdió su puesto como accionista de control, aunque siguió ligado a la compañía en la gestión y como rostro visible del proyecto. La cadena pasó entonces a manos de TPG Angelo Gordon y Westmont, que tomaron el relevo para rescatarla del concurso y redefinir su siguiente etapa. “Yo siempre he trabajado en equipo y con alguien por encima”, dice Sarasola. “No se me caen los anillos”. “Ellos controlan los grandes números”, explica refiriéndose al fondo, “pero nos han dejado total autonomía. Se han dado cuenta de que hay un equipo sólido y no han querido cambiar lo que funciona”, resume con la esperanza de que las cosas se sigan valorando de igual manera aunque pueda haber cambios en el accionariado.

La fachada del Lime Tree, el hotel que tiene Room Mate en Londres, el único en propiedad 
La fachada del Lime Tree, el hotel que tiene Room Mate en Londres, el único en propiedad REDACCIÓN / Otras Fuentes

Con una oferta de 32 hoteles y la cadena en plena fase de expansión por Europa, el presidente ejecutivo de Room Mate solo quiere hablar de proyectos. De su hoja de ruta, que pasa ahora mismo por incorporar entre tres y cinco nuevos hoteles en Europa este año, con operaciones ya muy avanzadas en Italia –tanto en el norte como en Roma– y con la mirada puesta en mercados como Alemania, Portugal (Lisboa y Oporto) o París. Sobre la mesa está también la posibilidad de replicar movimientos como el realizado en València, donde la compra de Staying Valencia en julio del 2024 supuso un punto de inflexión al sumar de golpe una decena de activos. “Estamos mirando una operación de unos quince hoteles en Italia que nos podría interesar”, explica. Eso, y ser los primeros del sector hotelero en incorporar agentes de inteligencia artificial.

En los últimos tres años, Room Mate ha destinado más de 20 millones de euros a renovación, actuaciones que se han llevado a cabo en su mayoría en los últimos 18 meses, lo que ha afectado sensiblemente a la cuenta de resultados. La cadena ha acometido reformas en hoteles como el Aitana, en Amsterdam; Luca e Isabella, en Florencia, o Leo, en Granada. Para el 2026 ha previsto una partida de otros 9,5 millones de euros más para abrir un nuevo hotel en València a finales del 2026, acometer la segunda fase del hotel Óscar, en Madrid, y renovar de forma integral el hotel Marmont de Ginebra, una de las últimas incorporaciones a su oferta.

La previsión de facturación para este 2026 es de 150 millones de euros junto con el objetivo de incrementar las ventas entre un 12% y un 15%

“Estamos volviendo a poner la cadena a punto”, resume Sarasola, para quien no solo se trata de volumen de proyectos: “No se trata solo de abrir hoteles, sino de tener el producto en el nivel que queremos”. De ahí el peso creciente de su línea de mayor categoría, Room Mate Collection, con la que el grupo busca elevar tarifas y posicionamiento en los principales destinos urbanos. Más que una diversificación, es una palanca para mejorar rentabilidad en una red que combina ubicaciones prime con un producto cada vez más exigente.

Antonia Justicia González

Periodista en el suplemento económico Dinero de ‘La Vanguardia’ y especialista en literatura infantil y juvenil

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