Los mercados se mueven al ritmo de los mensajes del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en las redes sociales (en concreto, en la suya). El anuncio de una tregua de 15 días volvió a reavivar las esperanzas del fin del conflicto. Lo que es cierto es que la volatilidad parece instalada: las cotizaciones se mueven en dientes de sierra. Como en un tobogán frenético.
El barril de petróleo Brent, el de referencia en Europa, llegó este miércoles a hundirse hasta un 17% poco después de la media sesión continental, por debajo de los 92 dólares, y finalizó con un recorte del 13%. Por su parte, las bolsas se dispararon. El Ibex 35 acabó la sesión con un alza del 3,94%, lo que representa su mejor sesión del último año. Se pulverizaron los 18.000 puntos.
Los inversores se mantienen prudentes más allá de las dos semanas de cese de hostilidades pactadas
Madrid no fue la única beneficiada, ya que Frankfurt y París se anotaron un 4,7% y un 4,5%, respectivamente. Wall Street, que hasta ahora había sufrido menos la crisis, remontaba por la tarde más de un 2%, hasta llevar la bolsa neoyorquina a máximos del mes. En las plazas asiáticas, con el mercado ya cerrado, Tokio se apuntó un 5,4% y Seúl, casi un 7%, una de las más abonadas a los vaivenes las últimas semanas. El Hang Seng, de Hong Kong, remontó un 3%.
“Para los mercados, un alto el fuego reduce de manera significativa el riesgo de escalada a corto plazo. Esa reducción del riesgo extremo suele ser suficiente para desencadenar una rápida revalorización, incluso si persisten las incertidumbres a largo plazo”, analizaba Ray Sharma-Ong, de Aberdeen Investments.
Pese al giro en los mercados, ni el crudo ni Wall Street han vuelto a sus niveles prebélicos
También fue significativo el comportamiento del dólar, que cayó el miércoles a su nivel más bajo en un mes frente a una cesta de divisas. El alto el fuego inyectó una oleada de optimismo e impulsó los activos de riesgo. El euro subía un 0,88%, a 1,1696 dólares, tras haber alcanzado su nivel más alto desde principios de marzo.
Hasta ahora, el billete verde había sido el principal beneficiario de la guerra con Irán en el mercado de divisas, en parte debido a que Estados Unidos es un exportador neto de energía y, por lo tanto, está menos expuesto al impacto económico al que podrían enfrentarse importadores como Japón y muchos países europeos.
¿Y si estuviéramos ante el enésimo anuncio destinado a evaporar el siguiente mensaje en redes sociales? Por todo ello, los analistas invitan a la prudencia. “Si el tráfico marítimo vuelve a circular por el estrecho de Ormuz y hay pruebas sólidas de que las cosas pueden volver a la normalidad anterior a la guerra, eso animará a los inversores”, dijo a Reuters David Morrison, analista de mercados sénior de Trade Nation. “Pero dada la complejidad de las cuestiones que rodean este asunto, es poco probable que un alto el fuego de dos semanas sea suficiente para convencer a los inversores de que es seguro volver a navegar”, agregó. “Los precios del petróleo han caído tras el anuncio del alto el fuego, pero siguen siendo significativamente superiores a los niveles previos a la crisis. Una relajación sostenible de los precios de la energía depende de nuevas negociaciones”, explicaban ayer los analistas de Swisscanto en una nota. “Los mercados están actualmente descontando un menor riesgo de escalada. No obstante, la situación sigue siendo tensa, debido a que los conflictos subyacentes permanecen sin resolver, y se espera que la volatilidad persista”.
Si alargamos la perspectiva de estos 40 días de locura, hay que quedarse con unos ganadores claros. Wall Street no ha recuperado aún los niveles prebélicos. Pero el sector energía es el dominante del primer trimestre del 2026 al haber aumentado casi un 38%, mientras que el S&P 500 sigue en pérdidas anuales, impulsado por un suministro global ajustado y el riesgo geopolítico. El mercado, pendiente de las redes.
