La UE quiere salvar a las regiones a las puertas de Rusia del declive económico

Los habitantes de las regiones europeas a las puertas de Rusia llevan casi cuatro años viviendo un infierno. Desde ataques híbridos continuados, la migración instrumentalizada por el Kremlin, las interferencias en sus comunicaciones, la entrada de drones y de cazas en su espacio aéreo, los sabotajes de sus infraestructuras terrestres y marítimas o los ciberataques. Una serie de presiones del Kremlin que golpean el desarrollo económico de estos territorios que, en nueve países diferentes de la Unión Europea (UE), comparten frontera con Rusia, con Bielorrusia o con Ucrania.

A pocos días del cuarto aniversario de la invasión rusa, la UE ha presentado hoy una estrategia para salvar a estas regiones del declive económico y demográfico. Entre otras cosas, el plan propone revitalizar estas zonas a través de impulsar la industria de los drones, del turismo o de sus recursos naturales, ya que consideran que tienen un gran potencial para el sector de la madera, la biomasa o la minería.

El bloque comunitario tiene más de 3.500 kilómetros de frontera con Rusia y Bielorrusia

El plan afecta a los países Bálticos (Estonia, Letonia y Lituania), a Finlandia, Polonia, Eslovaquia, Hungría, Rumania y Bulgaria. En total, la UE tiene más de 3.500 kilómetros de fronteras con Rusia y Bielorrusia, y casi 1.500 kilómetros con Ucrania, además de los 600 kilómetros en el mar Negro. Unas circunstancias que aprovechan también las organizaciones criminales. Lo demuestra el uso reciente de globos meteorológicos para transportar cigarrillos ilegales desde Bielorrusia a Polonia o Lituania. 

Actuar es urgente, porque estas regiones se enfrentan a una de las crisis demográficas más acentuadas del Viejo Continente. Han perdido más del 17% de su población en la última década. La población decreció entre el 2016 y el 2026 en un 2,6% de media, frente al crecimiento del 1,2% registrado en el conjunto de la UE. Los jóvenes se marchan por el miedo por los riesgos en seguridad, la incertidumbre y la crisis económica.

Esto se traduce en falta de trabajadores, en unas finanzas públicas debilitadas o el cierre de servicios esenciales. Según el documento comunitario, si sigue sin afrontarse, la despoblación puede volverse irreversible a largo plazo y reducir la resiliencia de estas regiones y de los Estados miembros involucrados para responder con las crisis y las amenazas de seguridad.

“No son solo fronteras nacionales. Son fronteras europeas, son la frontera este de la UE, y lo que ocurra aquí concierne a la UE”, ha advertido el vicepresidente del Ejecutivo comunitario para Cohesión y Reformas, Raffaele Fitto. “Se trata de garantizar el derecho a quedarse”, insiste el italiano.

“No son solo fronteras nacionales. Son fronteras europeas”, advierte Fitto

La estrategia, sin embargo, no incluye grandes partidas, sino que unifica algunas de las ideas que Bruselas lleva presentando estos últimos meses, como el escudo antidrones o la iniciativa para vigilar específicamente el flanco este. También propone crear un instrumento conjunto con el Banco Europeo de Inversiones (BEI), instituciones financieras y bancos de desarrollo, una herramienta bautizada como EastInvest para que los territorios percibidos como de riesgo para los inversores puedan obtener financiación con más facilidad.

Según la visión de la Comisión, estas regiones se están adaptando y convirtiendo sus vulnerabilidades en activos estratégicos para la UE. El documento europeo cita que los guardianes ante Rusia pueden albergar infraestructuras logísticas y de defensa fundamentales. Hay espacio para inversiones en tecnología e innovación en materia de defensa, las energías renovables o la bioeconomía. Además, “el turismo, la cultura y los sectores e industrias creativos pueden contribuir a renovar la imagen y diversificar las economías locales”, apunta el texto comunitario.

La UE ve oportunidades en artículos de doble uso, civil y militar. Se han identificado sectores estratégicos: la ciberseguridad, la tecnología de viglianica, la seguridad energética y las infraestructuras de transporte. En particular, la industria de drones, que puede jugar “un papel determinante en este cracimiento”. “Debemos apoyar a estas regiones y mostrar nuestra solidaridad, porque nuestra seguridad reside en su fortaleza, resiliencia y estabilidad”, ha reclamado la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. 

Anna Buj Cussó

Corresponsal en Bruselas. Antes, al frente de la corresponsalía en Italia y el Vaticano de La Vanguardia y RAC1 (2018-2024). Es autora de ‘Laboratori Itàlia’ (Pòrtic, 2024).

También te puede interesar