La València de la ‘mojitería’ y el bocadillo de chorizo: la hostelería ambulante de las Fallas

No son novedad en València, pero este año hay una sensación generalizada de que hay más paradas de comida y bebida ambulante que en otras Fallas. Camionetas de comida en los aledaños de las fallas de Sección Especial -las más visitadas, sea el barrio que sea-, en Russafa, Cánovas e incluso en el centro histórico. Paradas de mojitos en la plaza de la Reina, de empanadas argentinas y otras tres similares en la plaza Tetuán -con mesas altas incluidas, aunque el bando municipal no lo permite- y hasta de bocadillos de chorizo en la calle Caballeros, corazón de Ciutat Vella. 

Una variedad de oferta hostelera que convive con la establecida en la ciudad y que atiende al crecimiento del número de consumidores en estos días festivos, pero que está generando críticas por su forma e incluso por su fondo. Algunas llegan desde el sector comercial, en concreto a través de la Asociación de comerciantes del centro histórico de València que pide limitación de altura a tres metros y que se prohíba la rotulación estridente en el bando de Fallas de 2027. “Se piensa en el feriante, no en la ciudad”, comparte la asociación en un mensaje. 

El bando fallero, por su parte, norma que ordena estos establecimientos, establece que deberán tener una estética “discreta y respetuosa con el entorno patrimonial cuando se ubiquen en el ámbito de Ciutat Vella o entorno próximo a monumentos”.  También desde Hostelería València Rafael Ferrando, su secretario general, incide en estas cuestiones, y lamenta que se producen situaciones en las que la altura de los puestos y de los rótulos “no siempre respetan las medidas indicadas en el bando municipal”, generando una imagen “que no es la que se quiere transmitir de la ciudad durante una celebración tan relevante”. 

El bando fallero establece que las paradas deben tener una estética “discreta y respetuosa” con el entorno patrimonial

También la Associació Amics del Carme ha lamentado la colocación de paradas de venta de bocadillos en la calle Caballeros, una de las más céntricas y vía de salida para los muchos falleros y falleras que participarán en la Ofrenda a la Virgen de los próximos martes y miércoles.

Las paradas de venta o consumo de alimentos comenzaron a instalarse y trabajar el jueves 12 y estarán activas hasta el 19 de marzo, mientras las tradicionales de buñuelos están trabajando en calles y plazas desde el pasado 2 de marzo, fechas autorizadas por el Ayuntamiento de València en el bando fallero. En ningún caso podrán instalar mesas, sillas y terrazas. 

También la oposición ha afeado la proliferación de determinados establecimientos de venta ambulante de comida y bebida. El concejal de Compromís en el Ayuntamiento de València Pere Fuset reclama una nueva reducción “contundente” de la cantidad de paradas, así como priorizar la artesanía, el comercio local y el producto de proximidad frente al que considera es el “modelo actual dominado por las mojiterías en aumento”. 

Al respecto denuncia “la opacidad” del gobierno de la alcaldesa María José Catalá para negarse a detallar la cifra final de autorizaciones, pero apunta que con las respuestas oficiales hasta febrero había un claro aumento de las solicitudes: 162 mercadillos y 178 lugares de elaboración de alimentos (un 30% más que en 2023) que se suman a las 165 buñolerías (un 19% más que en 2023), es decir, más de 500 puntos de venta repartidos por las demarcaciones falleras.

Sanidad y Consumo han intensificado los controles diarios en las 165 churrerías de Fallas de València 
Sanidad y Consumo han intensificado los controles diarios en las 165 churrerías de Fallas de València AJUNTAMENT DE VALÈNCIA

Compromís recoge cifras hasta febrero: hay 162 mercadillos y 178 lugares de elaboración de alimentos además de 165 buñolerías

Asimismo, desde Hostelería Valencia están expectantes al funcionamiento del sector y señalan que cada año revisan la situación de los puestos de venta ambulante durante las Fallas para poder trasladar a la mesa de diálogo las incidencias que detectan, poniendo el foco en que se debe respetar la normativa higiénico-sanitaria vigente y pasar los correspondientes controles e inspecciones de seguridad por parte de Sanidad.

Mientras, la Coordinadora de Hostelería de los Barrios de València apunta que este es un tema que debe ordenarse y al que encuentran “mucho margen de mejora”, tanto en términos de higiene como de los productos que se venden, aunque entienden que los puestos son una vía de ingreso también para el colectivo fallero. 

Y es que vaticinan que las presentes serán unas Fallas de buenas cifras, ya que bares y restaurantes ya prevén un incremento de la actividad económica durante las fiestas en comparación con las del año anterior, marcadas por el mal tiempo durante la semana fallera. La previsión apunta a un crecimiento medio del 2,2 % de la facturación, según una encuesta realizada por la Coordinadora. Además, los hosteleros esperan facturar un 78% más que en una semana habitual. Señalan que “la mejora en la predicción meteorológica del tiempo durante las fiestas falleras ha sido la mejor noticia que podían esperar los hosteleros de València después de dos meses de lluvia y viento”.

Neus Navarro

Redactora en la Comunidad Valenciana. Escribe de actualidad empresarial y sociedad. Ha trabajado en VIA Empresa y Canal 9, y fue becaria en Las Provincias. Es licenciada en Periodismo y Comunicación y tiene un Máster en Periodismo Digital

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