Lagarde, dispuesta a intervenir incluso en caso de “inflación no demasiado persistente”

Cambio de tono. Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo (BCE) se ha puesto hoy miércoles el traje de halcón (en política monetaria). Durante una intervención en Frankfurt, lanzó mensajes duros: la entidad “no titubeará” frente al riesgo de un repunte de precios causado por la guerra en Oriente Medio. 

Los recuerdos del retraso en actuar en el 2022 son todavía presentes

Su mensaje es tajante: “si la perturbación da lugar a un desvío considerable, aunque no demasiado persistente, de nuestro objetivo, podría justificarse algún ajuste mesurado de la política”. Así que no hace falta que la inflación sea duradera: a la primera señal, el BCE está dispuesto a cortar de raíz las expectativas y eliminar así los llamados efectos de segunda ronda, que son los que acaban generando las peligrosas espirales inflacionarias. 

Lagarde cambia el lenguaje y el tono para mandar un mensaje a los mercados

En ocasión de la guerra de Ucrania (2022), cuando la tasa de inflación -no hay que ovidarlo-llegó a repuntar hasta un 10%, se acusó y crticó al banco central de haber tardado en intervenir. Desde la invasión rusa a la primera subida de tipos transcurrieron casi cinco meses con la inflación ya había superado el 8% (cuatro veces por encima del objetivo del 2%). 

Esta vez parece claro que Lagarde no quiere repetir el mismo error.  “La indecisión no nos paralizará: nuestro compromiso de lograr una inflación del 2% a medio plazo es incondicional”, ha asegurado la francesa. “A medida que las desviaciones previstas de nuestro objetivo de inflación se vuelven más grandes y persistentes, los argumentos para actuar se fortalecen”, ha enfatizado. 

El BCE contempla dos escenarios y en el peor, el severo, fija unos precios del petróleo de 145 dólares por barril y del gas de 106 euros por MWh en el segundo trimestre de 2026, que después descenderán a un ritmo mucho más lento y se mantendrán muy altos, con una inflación que repuntaría al el 6,6% si hubiera cortes de suministro. 

«Tenemos presente  la alta inflación que vivimos recientemente, lo que podría afectar la rapidez con la que se trasladan los costos y se solicitan compensaciones», declaró Lagarde. «Estamos preparados, si procede, para modificar nuestra política en cualquier reunión».

Joaquim Nagel, presidente del Bundesbank declaró a Bloomberg la semana pasada que la experiencia de 2022 “desempeñará un papel importante”, incluso si el BCE se encuentra hoy en una mejor posición de partida, con una inflación significativamente menor y una política monetaria neutral en lugar de expansiva.

«Tenemos presente, aunque recientemente, la alta inflación, lo que podría afectar la rapidez con la que se trasladan los costos y se solicitan compensaciones», declaró Lagarde. «Estamos preparados, si procede, para modificar nuestra política en cualquier reunión».

Piergiorgio Sandri

En La Vanguardia desde el 2000. Especializado en Economía internacional, ha cubierto como enviado el Foro Económico de Davos, la OMC o el BCE. Licenciado en Derecho en Roma, Master en Periodismo UB/, PDD del IESE. Premio AECOC.

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