Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho, líder del cártel Jalisco Nuevas Generaciones (CJNG) y el narcotraficante más buscado y peligroso de México, falleció el domingo a bordo de un helicóptero tras haber sido tiroteado por el ejército. Se trata de un lugar adecuado para su muerte. Poco más de diez años atrás, en 2015, otro operativo destinado a capturarlo, uno de tantos, acabó en un completo fiasco. Un helicóptero militar fue derribado por un lanzacohetes del cártel de Jalisco y el Mencho continuó en libertad, al frente de una organización que según el Gobierno de EE.UU., que ofrecía 15 millones de dólares a cambio de información sobre su paradero, “opera globalmente, con decenas de miles de miembros, socios y facilitadores en al menos 40 países”. Pero esta vez fue distinto.

Todo comenzó el pasado viernes. Ese día, según explicaron el lunes las principales autoridades mexicanas tras la caída del narco, fue localizado con la ayuda de EE.UU. “un hombre de confianza de una de las parejas sentimentales del Mencho”, quien trasladó a la mujer hasta Tapalpa, una pequeña localidad del Estado de Jalisco. Allí, alojado en unas cabañas, se encontraba el narcotraficante.
El domingo, el ejército comenzó a cercar el complejo, pero los secuaces del Mencho, que disponían de al menos siete armas largas, dos lanzacohetes, granadas, cartuchos y cargadores, abrieron fuego, provocando un intercambio que se saldó con la muerte de varios de ellos. El narcotraficante emprendió entonces su huida, internándose en una zona boscosa, aprovechando la maleza para esconderse. Nuevo cerco, más disparos. El Mencho resultó herido de gravedad, fue apresado y obligado a subirse a un helicóptero para ser atendido en un hospital.
“Desafortunadamente, falleció en el trayecto”, explicó el lunes el general Ricardo Trevilla, secretario de Defensa Nacional, durante una comparecencia junto a la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, destinada a dar cuenta de la muerte del Mencho y la espiral de violencia y caos que su cartel desató justo después como respuesta: 85 carreteras federales cortadas, más de 250 bloqueos, vehículos quemados, sistemas enteros de transporte público sin funcionamiento, clases suspendidas en una decena de estados y más de 60 muertos. Entre ellos, al menos 25 soldados.
El narcotraficante huyó a una zona boscosa para esconderse pero le cercaron de nuevo
El lunes, sin embargo, se había recuperado cierta normalidad, gracias al despliegue de 9.500 soldados en todo el país, dentro de una tensa calma que se dejó sentir incluso en Ciudad de México, un lugar habitualmente alejado de la salvaje violencia asociada al tráfico de drogas a gran escala.
El “fantasma”
Resulta difícil evaluar la importancia del Mencho dentro del narco contemporáneo, su papel como máxima autoridad del cártel Jalisco Nueva Generación. La organización trafica con drogas en todo el mundo, pero también se dedica a introducir migrantes en EE.UU. desde China, a la minería ilegal en buena parte de Latinoamérica e incluso al cultivo de aguacates.
Reaccionó a la extradición de su hijo con el asesinato del juez que lo había procesado
No se trata de su trayectoria hacia la cúspide del crimen, similar a la de otros capos. Origen campesino, detenciones en EE.UU. por menudeo de estupefacientes, paso por el cartel de Sinaloa y múltiples traiciones cruzadas. Tampoco de su brutalidad, con episodios como el del 20 de septiembre de 2011, cuando seis furgonetas cortaron el tráfico en la ciudad de Veracruz y depositaron 35 cadáveres, presuntamente miembros de Los Zetas, una organización rival. O el del 16 de junio de 2020, cuando el Mencho reaccionó a la extradición de su hijo (Rubén Oseguera, El Menchito) con el asesinato del juez que lo había procesado.
El factor diferencial es otro. “Su liderazgo era fantasmal, invisible. A diferencia de Joaquín El Chapo Guzmán [exjefe del Cartel de Sinaloa, condenado a cadena perpetua y preso en una cárcel estadounidense], que no le importaba darse a conocer. Apenas hay fotografías ni detalles de su vida. Ni siquiera tengo claro que los mexicanos sepan quién era. Sin embargo, es uno de los grandes revolucionarios del narcotráfico en México, quizá el padre del tráfico de drogas sintéticas”, señala Carlos Pérez Ricart, profesor del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), una de las universidades más prestigiosas de México, y autor del reciente ensayo La violencia vino del Norte (Ed. Debate).
Lo que él construyó en 15 años le costó una generación a Sinaloa
“El Mencho lleva el narco a otro nivel. El cartel de Jalisco funciona como una franquicia. Lo que él construyó en 15 años le costó una generación a Sinaloa. Es una cara del narcotráfico que no habíamos visto”, añade.
La cuestión es qué va a ocurrir a partir de ahora. Por un lado, en el propio CJNG, que carece de un sucesor claro del Mencho. “Cuando estas organizaciones se rompen, vienen espirales brutales. No soy optimista. Vamos a ver episodios de violencia tremenda en muchas ciudades del país”, continúa el experto.
Vamos a ver episodios de violencia tremenda en muchas ciudades del país
Y por otro, en el propio Gobierno mexicano. En un momento especialmente delicado, Sheinbaum, que enarbola una política mucho más dura frente al narco que la de su antecesoren la presidencia y compañero de partido, Andrés Manuel López Obrador, se expone a una guerra abierta con el cártel de Jalisco, sumada a la que ya libra con el de Sinaloa. ¿Podrá mantenerse firme? “Es la pregunta del millón. A cuatro meses del Mundial de Fútbol, el Gobierno tiene que elegir sus prioridades. No sé si es capaz de tener tantos enemigos al mismo tiempo”, concluye Pérez Ricart.
