
Varias aerolíneas chinas, entre ellas la estatal Air China, han anunciado un incremento en el recargo por combustible en vuelos internos a partir de este domingo, debido a la subida de los precios energéticos y sus costes por la guerra en Irán y Oriente Medio.
Air China, Spring Airlines, China Southern o Xiamen Air aumentarán los recargos a 60 yuanes -7,55 euros- para vuelos de hasta 800 kilómetros y a 120 yuanes -unos 15 euros- para vuelos de mayor distancia, según anunciaron este miércoles. El precio del combustible para aviación ha duplicado su coste desde el inicio de la guerra, desde los 95,50 dólares el barril a los 197 dólares, según datos de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA).
Además del impacto en el día a día, las aerolíneas chinas sufren un notable castigo en bolsa, donde son de las peores situadas en el panorama global, con caídas que se acercan al 26% desde el arranque del conflicto. Esto pese al renovado interés por sus aeropuertos, que están sirviendo de conexión entre Oceanía y Europa ante la afectación en los hubs aéreos del golfo Pérsico.
Asia es una de las regiones más expuestas al conflicto dada su elevada dependencia del crudo del Golfo. Las aerolíneas chinas ya enfrentaban dificultades económicas incluso antes de estallar del conflicto. “Lo fundamental es observar si el aumento de los precios del combustible persiste durante el pico crítico del verano”, ha señalado Eric Zhu, analista de Bloomberg Intelligence. También en Asia, la aerolínea Cathay Pacific, con sede en Hong Kong, anunció un aumento del 34% en su recargo por combustible para todos sus vuelos la semana pasada. En su caso, revisará los recargos cada dos semanas, ante la volatilidad en los precios que se vive.
En Europa también se han visto movimientos similares. En los últimos días la española Volotea anunció un recorte de vuelos por la subida del combustible, mientras que la aerolínea low cost Ryanair plantea cancelaciones a partir de junio por la falta de suministro. El cierre del estrecho de Ormuz, por el que transita más del 20% del crudo global, amenaza con trastocar la operativa del sector.
