
Los registros de las llamadas de emergencia entre el personal penitenciario y los operadores de los servicios de emergencias en las horas que siguieron a la fallida ejecución de la asesina convicta Christa Pike en Tennessee han revelado la confusión existente en aquellos momentos.
Pike, de 50 años —quien asesinó a Colleen Slemmer junto a su entonces novio en 1995—, recibió dos dosis de una inyección letal el 30 de septiembre. Sin embargo, después de que quedara claro que no moriría, Pike fue trasladada al hospital.
Según la agencia de noticias AP, que ha obtenido los audios de las llamadas de emergencias de aquellas horas, la confusión se debió en parte a una aparente falta de coordinación entre el personal de la prisión y los servicios de emergencia. Esto retrasó el tratamiento de Pike, según explica la BBC.
Pese a las reiteradas peticiones de los medios, los servicios penitenciarios de Tennessee aún no han hecho público qué estiman que fue lo que falló durante el intento de ejecución de Pike. El equipo legal de Pike ha planteado la hipótesis de que el pentobarbital —la sustancia química utilizada en la inyección— probablemente se dispersó bajo la piel en lugar de llegar al torrente sanguíneo en cantidad suficiente para causarle la muerte.
Pike ya ha recibido el alta hospitalaria; sin embargo, en su actualización más reciente sobre su estado de salud, su equipo advirtió que le espera un “largo camino hacia la recuperación”. No está claro qué tratamiento, si es que recibe alguno, se le está administrando ahora que ha regresado a prisión.
Su caso se encuentra en un terreno inédito, ya que se cree que es la única persona que ha sobrevivido a un intento de ejecución mediante inyección letal. La madre de Slemmer, la víctima, quien fue una de las personas que más presionó para que se ejecutara a Pike, ha calificado la ejecución fallida como de “desastre”.
