Las portadas de León XIV

Las portadas más severas sobre la guerra en Irán las está publicando L’Osservatore Romano, el diario de la Santa Sede. Un periódico que durante décadas podía ser tan hermético como el Pravda soviético y más sutil que el Times londinense, está optando ahora por un expresionismo contundente que busca dejar claro dónde está la Iglesia católica en el actual momento histórico: enfrente, en contra de los que han puesto en marcha una descomunal maquinaria de guerra en Oriente Medio, asistidos por la denominada inteligencia artificial.

El viernes 6 de marzo, el periódico vaticano abría su primera página con una sobrecogedora foto aérea de las tumbas de las 165 niñas asesinadas por un misil Tomahawk norteamericano que impactó en una escuela primaria de la localidad de Minab, en el sur de Irán, no muy lejos del estrecho de Ormuz. “El rostro de la guerra”, decía el titular principal. “La guerra en Irán golpea a los más débiles”, añadía un subtítulo. El pasado jueves, 12 de marzo, L’Osservatore abría la portada con la foto de una colcha ensangrentada, con el siguiente título: “Ya hay 1.100 ‘daños colaterales’”. Se refería al número de niños muertos desde que empezó la guerra.

La Iglesia católica siempre ha estado en contra de la guerra en los últimos decenios, puede objetarse. Es verdad. George Bush padre intentó obtener un cierto consentimiento del Papa en la primera guerra del Golfo y Juan Pablo II le dijo que ni hablar. 1990. Bajo ningún concepto la Iglesia católica iba a bendecir la aniquilación de las tropas iraquíes que habían osado invadir Kuwait. Karol Wojtyla no quería decir nada que pudiese ser interpretado como un llamamiento a la cruzada. Una implicación de la Iglesia de Roma en el gran despliegue militar occidental en el golfo Pérsico podía poner en riesgo a las comunidades cristianas de Oriente Próximo. Los cristianos iraquíes no se sentían en aquellos momentos muy lejos de Saddam Hussein, cuya dictadura laica les protegía. El ministro iraquí de Asuntos Exteriores, con categoría de viceprimer ministro adjunto, Tarik Aziz, era cristiano caldeo, pertenecía a una iglesia oriental de rito siríaco que se halla en plena comunión con Roma. Aziz, cuyo nombre de nacimiento era Michael Yuhanna, murió en la cárcel después de la definitiva caída del régimen de Saddam en el 2003.

A George Bush hijo le hubiese gustar contar con Silvio Berlusconi en la célebre foto de las Azores –momento eufórico de José María Aznar–, y el anciano Juan Pablo II hizo saber al televisivo primer ministro italiano que no debía dar ese paso. Berlusconi, consciente de que en manos de la Iglesia estaba el perdón de sus numerosos pecados, fue prudente y no acudió a la cita. Cayó el régimen iraquí, Estados Unidos no supo qué hacer en Bagdad, la exportación de la democracia a tiros resultó ser una patraña, surgió el sangriento Estado Islámico y empezó la persecución de las minorías cristianas en Oriente Medio. Su disminución ha sido drástica en los últimos veinte años. En Irak solo quedan 150.000 cristianos de una comunidad que había superado el millón de fieles. En Siria ha pasado de 1,5 millones de personas a medio millón. Los peores presagios de Juan Pablo II se han cumplido.

Una de las últimas portadas del diario vaticano ‘L’Osservatore Romano’
Una de las últimas portadas del diario vaticano ‘L’Osservatore Romano’LVG

El diario de la Santa Sede se posiciona severamente en contra de la guerra de Irán

La Santa Sede tiene motivos más que fundados para ponerse al frente del “no a la guerra”. Francisco clamó contra la matanza de Gaza y calificó de genocidio las acciones militares de Israel. León­ XIV sigue por esa senda. Ahí están las portadas de L’Osservatore Romano y el reciente no del Vaticano a participar en el fantasmagórico Board of Peace (Junta de Paz), para la reconstrucción de Gaza, iniciativa de Donald Trump que el patriarca católico de Jerusalén, cardenal Pierbattista Pizzaballa, ha calificado de “operación colonialista”. En este contexto no nos debe extrañar la reciente conversión de Giorgia Meloni al pacifismo. El próximo domingo afronta un referéndum muy delicado sobre la reestructuración del poder judicial y teme perderlo. El voto católico ya no es tan militante como hace veinte años, pero Meloni sabe que no tiene a favor a la mayoría de los obispos. Teme perder las elecciones legislativas que deberían celebrarse el próximo año. Por eso ya está proponiendo una reforma de la ley electoral. Sería el sexto cambio de reglas electorales en Italia en treinta años.

La matanza de Minab pudo ser provocada por la inteligencia artificial. Lo apuntaba hace unos días en este diario el periodista Francesc Bracero en su interesantenewsletter  titulada Artificial. La IA pudo haber colocado la escuela primaria de niñas, cercana a un cuartel de los Guardianes de la Revolución, en la lista de objetivos militares, sin que ninguna supervisión humana corrigiese el error. La IA puede que esté empujando al gobierno de los Estados Unidos a cometer serias equivocaciones en esta guerra sin rumbo. ¿Quién evaluó que los iraníes no serían capaces de responder con el bloqueo del estrecho de Ormuz? Se lo preguntaba José María Lassalle ayer en La Vanguardia, explicando el peso que ha adquirido la empresa Palantir en los análisis de información de la actual Administración norteamericana .

Una de las últimas portadas del diario vaticano ‘L’Osservatore Romano’
Una de las últimas portadas del diario vaticano ‘L’Osservatore Romano’LV

Pues bien, el principal inspirador de Palantir, Peter Thiel, viaja este fin de semana a Roma para dar tres conferencias que han levantado mucha expectación, y para enviar un mensaje inequívoco a León XIV: “Estamos aquí, no damos Roma por perdida”. Francesco Olivo, corresponsal de nuestro diario en Italia, ha escrito sobre ese viaje.

Thiel, nacido en Alemania, estudiante de filosofía en Stanford, fundador de PayPal, converso al cristianismo, autor de una singular teoría sobre el Anticristo, se está trabajando a conciencia la fama de personaje misterioso, mientras acumula contratos de la Administración Trump e intenta aterrizar en el mercado europeo. Sus conferencias son semisecretas y no se puede acudir a ellas con teléfono móvil. El príncipe de las tinieblas de la industria tecnológica norteamericana sostiene que el Anticristo se manifesta con los deseos de un gobierno mundial, con el anhelo de una paz universal con reglas para todos y para todo. Ese Anticristo hay que combatirlo porque merma la libertad y la iniciativa técnica y empresarial, capando el destino manifiesto de los Estados Unidos de América. Libertad y democracia van a divorciarse, anuncia.

La visita del Papa a España en junio va tener muchas coordenadas, va a ser intensa

Conclusión. Hay que ir a gobiernos tecnocráticos autoritarios asistidos por la IA que reestablezcan la noción de bien común. La Iglesia católica debería apoyarles, en lugar de criticarles. Por ello Thiel apela al tradicionalismo católico. Tecnología y misas en latín. Por ello viaja a Roma para engrandecer su aura de hombre desafiante, mientras Trump no sabe qué hacer con el estrecho de Ormuz. El escritor Jordi Ibáñez Fanés acaba de publicar un interesante ensayo sobre las ideas de Thiel y su utilización de la antropología católica de René Girard . Se titula Apocalipsis y democracia .

Se presenta interesante el viaje de León XIV a España en junio.

Enric Juliana Ricart

Adjunto al director de La Vanguardia. Al frente de la redacción en Madrid desde 2004. Anteriormente, corresponsal en Roma y redactor jefe de Información Local. Su último libro: ‘España, el pacto y la furia’ (2024)

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