
Las constituciones del sur de Europa tienen un exceso de garantías sociales, ya que fueron aprobadas después de largos periodos de dictadura. Estas constituciones tienen un fuerte sesgo socialista que refleja la fuerza política que adquirieron los partidos de izquierda después de la derrota del fascismo. Los sistemas de la periferia europea tienen claros rasgos comunes: dirigentes políticos débiles, estados centrales débiles frente a las regiones, protección constitucional de los derechos de los trabajadores, sistemas que buscan el consenso y animan el clientelismo político; en esas constituciones, el derecho a la protesta forma parte del statu quo. Las lagunas de esta herencia política han quedado al descubierto como consecuencia de la crisis”. Mayo del 2013. Informe de la banca estadounidense JP Morgan a propósito del ajuste en la zona euro.
JP Morgan. Uno de los bancos más antiguos del mundo, pura madera de caoba del capitalismo anglosajón. Fundado en 1799, diez años después de la Revolución Francesa, durante los albores de la independencia de los Estados Unidos. En el año 2000 se fusionó con Chase Manhattan Bank, dando lugar a uno de los bancos más grandes de Occidente. La caoba neoyorkina consideraba en 2013 que el carácter socializante de las constituciones del sur de Europa es un obstáculo para los ajustes fiscales. Recomendaba su modificación. Dibujaba un programa de futuro.
En mayo 2013, la crisis del euro ya se había llevado por delante aSilvio Berlusconi, el Silvio Berlusconi crepuscular del harén de Cerdeña. Acababa de disolverse en Italia el gobierno técnico encabezado durante año y medio por el economista Mario Monti, promotor de una tajante reforma de las pensiones. Se celebraron elecciones y de las mismas surgió un singular experimento: el Movimiento 5 Estrellas, formación populista liderada por el cómico Beppe Grillo y el enigmático ingeniero informático Gianroberto Casaleggio, defensor de una democracia telemática sin intermediarios. Italia siempre inventa. Siempre se adelanta. Grillo era el rey del blog frente al imperio televisivo de Berlusconi. Antes dePeter Thielentró en política Casaleggio.
En España gobernaba el Partido Popular con mayoría absoluta después de la atribulada retirada de José Luis Rodríguez Zapatero , superado por la crisis. Se estaba llevando a cabo una severa devaluación interna mediante una reforma de la legislación laboral que rebajaba los salarios e incrementaba la temporalidad del empleo. El PP parecía haber sofocado el movimiento de los indignados , que eclosionó durante la primavera del 2011. El procés independentista catalán ya estaba en marcha. Pronto aparecería una nueva formación política llamada Podemos. El rey Juan Carlos abdicaría en 2014, y Mariano Rajoy perdería el control del Parlamento en diciembre del 2015.

Portugal estaba intervenido por la troika y en abril del 2013, poco antes de la publicación del informe de JP Morgan, su Tribunal Constitucional anulaba la supresión de las pagas extras a funcionarios y pensionistas, por entender que el peso del ajuste no podía recaer exclusivamente en un grupo de ciudadanos. Más tarde anularía otro recorte de las pensiones de los funcionarios jubilados. Esas sentencias debilitaron al gobierno rigorista de Pedro Passos Coelho facilitando la mayoría de izquierda encabezada por el socialista António Costa en 2015.
El referéndum italiano ha sido expresión del deseo de orden en un mundo desquiciado
En mayo del 2013, en Grecia, también intervenida por la troika, gobernaba una coalición de emergencia nacional , encabezada por el conservador Andonis Samarás , con participación del PASOK, el partido socialista tradicional. Se estaba gestando el fenómeno Syriza, el intento de rebelión contra la política de austeridad de dictado alemán.
2013 fue un año durísimo en el sur de Europa. Siempre atenta al signo de los tiempos , la Iglesia católica eligió aquel año al papa Francisco en substitución de Benedicto XVI ,que había presentado la renuncia tras perder el control de las intrigas que tenían lugar en el Vaticano. Francisco tampoco casaba con el informe de la banca Morgan.
Han pasado trece años, el sur de Europa está ahora mejor –por el momento–, las consecuencias económicas de la guerra de Ucrania afectan sobre todo a Alemania, Francia se halla entre espesos interrogantes, y nadie sabe cuáles acabarán siendo los efectos de la guerra en Oriente Medio y del estrangulamiento del estrecho de Ormuz. Puede venir otra gran crisis.
Reina la incertidumbre y los italianos acaban de decir no a una reforma constitucional que pretendía reorganizar y embridar al poder judicial. Era el prólogo de una modificación más profunda que habría otorgado más poderes al jefe del Ejecutivo en detrimento de las funciones arbitrales del presidente de la República. Giorgia Meloni quería cambiar la constitución por fases, coronando el proceso con una nueva ley electoral que daría un generoso premio de escaños al partido más votado. Poder ejecutivo muy fuerte. Adiós a la Constitución de 1948.
Los italianos han visto que les estaban colando un troyano y han votado no. Han votado a favor del orden. Deseo de orden en un mundo desquiciado. El artículo primero de la Constitución de 1948 afirma: “Italia es una república democrática, fundada en el trabajo”, enunciado que choca con el impetuoso programa tecnológico de destrucción del trabajo humano.
En 2013, la banca Morgan planteaba la revisión de las constituciones del sur de Europa
Italia ha hecho un llamamiento al orden democrático que debería ser leído por quienes en España sueñan con un endurecimiento de la Constitución de 1978, vía reforma de la misma, o con un corsé de leyes orgánicas que surtan el mismo efecto en tiempos venideros.

