Los criptoactivos caen en una espiral bajista

En el mundillo cripto hay quien ha llegado a definir, en un mantra que circula desde hace años, que el bitcoin por su naturaleza estaría destinado a convertirse en el futuro en el nuevo oro: un bien escaso y limitado (solo circularán 21 millones de unidades), un activo que no produce rendimientos pero que puede garantizar una plusvalía potencial, fácil de transportar, pero al mismo tiempo difícil de confiscar y que no depende de las políticas cíclicas de los bancos centrales.

Sin embargo, el metal amarillo en los últimos meses está en máximos, acumula subidas (cerca de un 15% este año). En cambio, los criptoactivos han caído en un largo invierno. Desde sus máximos el pasado octubre, las cotizaciones del bitcoin, su moneda más famosa, han descendido casi un 50%. El valor total de mercado de todas las criptomonedas ha perdido 2 billones de dólares en ese periodo, una capitalización que se ha reducido mientras el resto de activos financieros, incluso los más cíclicos aguanta en bolsa, según datos de CoinGecko.

En lo que se refiere al bitcoin, el último mes ha sido el peor para esta criptomoneda desde el 2018. Ha perdido la barrera de los 70.000 dólares, situándose por debajo del nivel que tenía cuando Trump, partidario del sector de activos digitales, fue elegido.

El presidente ‘criptoactivista’

Los negocios de Trump

Trump desmanteló la mayoría de las regulaciones sobre criptoactivos cuando llegó a la presidencia. También firmó la ley Guiding and Establishing National Innovation for US Stable Coins (GENIUS) para estimular las stablecoins, criptomonedas vinculadas a otros activos, e impulsó la Digital Asset Market Clarity (CLARITY) Act.
Estas iniciativas dirigidas a apoyar el mercado de los activos digitales fueron, no obstante, acompañadas por otras medidas que fueron objeto de críticas.
Por ejemplo, Trump promovió su propia e inútil meme coin, que ha llegado a perder casi la totalidad de su valor; indultó a delincuentes del sector que presuntamente habían ayudado a organizaciones terroristas como Changpeng Zhao de Binance, Ross Ulbricht de Silk Road (condenado a cadena perpetua) y sobre todo se ha enriquecido gracias a los mercados cripto.
En mayo de 2025, organizó una cena privada para los 220 mayores compradores de su memecoin. Solo en este evento, su familia recaudó unos 148 millones de dólares, gran parte de inversores extranjeros.
Trump Media & Technology Group (TMTG, dueña de Truth Social) captó 2.500 millones de dólares en 2025 para invertir masivamente en bitcoin, elevando sus activos y la valoración bursátil de la empresa pese a sus pérdidas.
World Liberty Financial (WLFI), plataforma de finanzas descentralizadas ( DeFi) con participación de sus hijos (Eric, Don Jr. y Barron), generó decenas de millones vía comisiones sobre su stablecoin (llamado USD1) y con el apoyo de una inversión millonaria de Emiratos Árabes.
Según Bloomberg, el total de la fortuna familiar de Trump vinculada a cripto alcanzaría unos 6.800 millones de dólares, con 1.400 millones generados solo en el segundo mandato gracias a estos proyectos.
Donald Trump no solo ha ganado dinero con criptomonedas, sino que ha construido un aparato comercial cripto significativo con su familia mientras él está en la presidencia.

Se suponía que las criptomonedas se beneficiarían de diversos riesgos macroeconómicos y geopolíticos, como el aumento descontrolado de la deuda y los déficits en Estados Unidos y otras economías avanzadas; la depreciación del dólar y de otras monedas fiduciarias; nuevas guerras comerciales; y el aumento de las tensiones entre EE.UU. e Irán, China y muchos otros países. Pero ninguno de estos factores ha servido para impulsar al bitcoin como se esperaba.

125.000

Tras superar la barrera de los 125.000 dólares en octubre, el bitcoin ahora cotiza por debajo de los 70.000

“El oro, en el entorno actual, actúa como un activo defensivo puro. Tiene una base de compradores estructuralmente conservadora (bancos centrales, fondos soberanos, gestores patrimoniales…) y apenas está expuesto a dinámicas de apalancamiento sistémico”, explica Javier Molina, analista senior de eToro. “El bitcoin, en cambio, hoy se comporta como un activo macro apalancado. El volumen de derivados multiplica por diez el mercado spot, los fondos cotizados amplifican tanto las entradas como las salidas y su correlación con el Nasdaq se ha mantenido elevada en los últimos meses. Eso significa que, en esta fase del ciclo, el bitcoin no está compitiendo con el oro por capital defensivo… está compitiendo con los activos de riesgo”, subraya.

Donald Trump en una conferencia sobre criptoactivos  REUTERS/Kevin Wurm/File Photo
Donald Trump en una conferencia sobre criptoactivos  REUTERS/Kevin Wurm/File PhotoKevin Wurm / Reuters

Según varios analistas el movimiento bajista se ha visto amplificado por el sentimiento más general de aversión al riesgo que está afectando al mercado de las criptomonedas, con la venta forzosa de posiciones apalancadas que también ha acentuado el movimiento a la baja. Algunos expertos influyentes han enviado estos días señales muy alarmistas. Como el economista Nouriel Roubini, famoso por prever el crac del 2008. En su opinión, se acerca el “Apocalipsis cripto”. Su tesis es despiadada. “Definir el bitcoin o cualquier otro instrumento criptográfico como una moneda siempre ha sido engañoso. No es ni una unidad de cuenta, ni un medio de pago escalable, ni una reserva de valor estable. Aunque El Salvador fue el primer país en convertir el bitcoin en moneda de curso legal, representa menos del 5% de las transacciones de bienes y servicios. Las criptomonedas tampoco son un activo, ya que no tienen flujos de ingresos, funciones o usos industriales o en el mundo real (a diferencia del oro y la plata)”, escribía en un estudio.

Otra voz a tener en cuenta es la de Michael Burry, uno de los legendarios inversores que también supieron ver el crash de Lehman Brothers (y de paso enriquecerse con él). Burry sostiene que ahora los “escenarios espeluznantes ya son posibles” y que los criptoactivos están cayendo en la “espiral de la muerte” pese al apoyo institucional y el nacimiento de los fondos cotizados. Una caída adicional del 10% empujaría, según él, a las empresas mineras de bitcoin hacia la quiebra y un contagio financiero a larga escala.

Nouriel Roubini habla de “apocalipsis” y Michael Burry, de “espiral de la muerte”

Michel Saugné, director de inversiones de la gestora La Financière de l’Échiquier (LFDE), considera que un desplome del 90% en el precio del bitcoin está destinado a ser uno de los cisnes negros o sorpresas negativas para el 2026 y que por lo tanto no hay en absoluto que descartarlo. “A diferencia del oro o la plata, el bitcoin no cuenta con un respaldo físico ni con un uso real en la economía. Los criptoactivos impulsados únicamente por la liquidez y la especulación carecen de fundamentos sólidos. Un desplome masivo no sería inédito: ya hemos visto monedas como las de Trump o Millennia Bitcoin perder hasta el 99% de su valor”.

La legión de optimistas, no obstante, cree que estamos ante el enésimo ciclo bajista de los activos digitales. Por mucho que las tecnológicas del Nasdaq esta vez se hayan desvinculado del bitcoin y aguanten el chaparrón con daños limitados, la critpomoneda siempre ha sufrido altibajos. En 2018, tras el máximo en torno a los 20.000 dólares, el precio cayó hasta los 3.000 dólares, perdiendo cerca del 80% de su valor. En 2022 el descenso fue similar, de 69.000 a 16.200 dólares. El último récord se alcanzó en octubre y si la historia se repitiera, las cotizaciones podrían deslizarse hasta los 30.000 dólares.

“Insto a la gente a no fijarse solo en un momento concreto, porque en las criptomonedas atravesamos ciclos”, recordó esta semana Richard Teng, codirector ejecutivo de Binance Holdings, el mayor intercambio de activos digitales del mundo, en una entrevista con Bloomberg. “Para protegerse de la inflación hay que invertir en activos escasos y tener en mente el largo plazo”, se justifica un expat de Barcelona, que sigue acumulando criptomonedas pese a la reciente corrección.

Para Javier Molina, de eToro, “históricamente, el bitcoin siempre se ha recuperado tras ciclos de desapalancamiento. Pero estructuralmente, la próxima recuperación no dependerá solo del halving (el proceso automatizado que reduce la recompensa que reciben los mineros y que de facto aumenta su escasez) o del sentimiento cripto. Dependerá de un giro en la liquidez global (balance de la Reserva Federal, emisiones del Tesoro, política monetaria japonesa), de la estabilización de los flujos en fondos cotizados, de la normalización del mercado de derivados y del retorno del apetito por riesgo en los mercados tecnológicos. No estamos ante un colapso del protocolo. Estamos ante el ajuste de un activo”, asegura.

A la volatilidad financiera se suma otro factor que pesa sobre el sector. Siguen las sospechas que vinculan el ecosistema cripto a las actividades criminales, que se benefician del anonimato que proporcionan esta clase de activos. De acuerdo con el último informe de la consultora Chainalysis del mes pasado, estas prácticas ilegales están en aumento.

Las plataformas ilícitas recibieron al menos 154.000 millones de dólares en 2025, un incremento del 155% respecto al año anterior. Es decir, que el volumen de dinero ilícito en criptomonedas alcanzó un nuevo récord histórico. Asimismo, se robaron más de 3.400 millones de dólares. Un solo evento, el hackeo a Bybit en febrero de 2025 (atribuido a Corea del Norte), supuso 1.500 millones, convirtiéndose en el mayor robo de la historia cripto. En cuanto a las estafas, alcanzaron un récord histórico de 17.000 millones de dólares y el número de fraudes con suplantación de identidad creció un 1.400%, de acuerdo con este estudio.

Mientras las acciones coordinadas de Rusia y Corea del Norte ganan en intensidad, el auge de la IA ha hecho que las actividades ilegales sean cada vez más sofisticadas. Los monederos personales, según Chainalysis, son ahora el objetivo primario de los ataques. Aunque la mayoría del mercado es lícito y legal, todo esto no contribuye a reforzar el sentimiento positivo sobre los criptoactivos.

Los partidarios creen que estamos viviendo una corrección habitual en este tipo de activo

De hecho, la presión negativa también afecta a las stablecoins , un tipo de criptomoneda diseñada para mantener un valor constante, generalmente vinculado a un activo externo, como el dólar estadounidense o el oro. “Creemos que las stablecoins , cuando están bien colateralizadas, tienen sentido como activo”, admite Michel Saugné. Pero también es cierto que la espiral bajista las ha arrastrado también a ellas, con algunas, incluyendo a Tether, que ha sufrido desviaciones puntuales de su paridad, con pérdidas de anclaje.

Está siendo un largo invierno, de eso no cabe duda.

Piergiorgio Sandri

En La Vanguardia desde el 2000. Especializado en Economía internacional, ha cubierto como enviado el Foro Económico de Davos, la OMC o el BCE. Licenciado en Derecho en Roma, Master en Periodismo UB/, PDD del IESE. Premio AECOC.

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