Las obras en el túnel ferroviario de Rubí durante dos meses tensionarán el transporte de mercancías. Las afectaciones obligarán a cerrar la infraestructura, por lo que se perderá la única conexión con ancho internacional con la frontera y se alargarán los tiempos de viaje en ancho ibérico. La Cambra de Comerç de Barcelona y Pimec advirtieron ayer que este corte del corredor ferroviario impactará de forma significativa en el transporte de mercancías.
Adif propuso para los convoyes que utilizan ancho ibérico una alternativa por la que tardarán hasta siete horas desde Portbou para llegar a Can Tunis, mientras que con el túnel operativo el trayecto era de 2 horas y 42 minutos. En concreto se desviarán los convoyes por Lleida y Sant Vicenç de Calders. Para los trenes de ancho internacional no hay alternativa más allá de los camiones.
La decisión se ha tomado tras detectar, a través del sistema de monitorización continua desplegado en el túnel, un empeoramiento de las deformaciones de la estructura que hace incompatibles los trabajos con la apertura parcial de la vía. Los más de 30 sensores instalados en la bóveda del túnel han registrado movimientos en la estructura que superan los límites que consideran seguros.
Las obras en el túnel se iniciaron a finales de enero, tras el paso de la borrasca Harry , mediante el mecanismo administrativo de emergencia y consistían hasta ahora en reforzar su interior con armaduras metálicas fabricadas a medida sobre las que se aplicará hormigón para consolidar la bóveda. Desde el 5 de febrero, esos trabajos se habían combinado con ventanas horarias que permitían el paso de trenes –12 horas al día para mercancías y 19 para la línea de Rodalies R8–, pero esta solución ha ralentizado las obras y ya no es viable dado el estado del túnel.
La patronal de la pequeña y mediana empresa advirtió que este corte afectará principalmente a empresas industriales que utilizan el puerto de Barcelona y de Tarragona para el transporte de mercancías.
La directora de estudios de infraestructuras de la Cambra, Alícia Casart, apuntó que “el cierre tiene un fuerte impacto en los operadores logísticos, que buscarán alternativa por carretera, y en determinadas empresas de sectores como el químico o el siderúrgico. que no pueden subir la carga a camiones”. En este sentido, Casart recordó la conexión entre el Puerto y la nueva terminal de La Llagosta no puede asumir todo el volumen que ahora queda bloqueado.
Por su parte, Pimec insistió en que hace unas semanas propuso un pacto nacional ferroviario que actúe como hoja de ruta para impulsar las actuaciones necesarias y garantizar la continuidad de las políticas ferroviarias más allá de los ciclos políticos.
