Los estadounidenses soportan el 95% del coste de los aranceles a un año del día de la liberación

Aparte de mirar a la luna para disfrutar de la hazaña de Artemis 2, los estadounidenses tienen motivos para no perder de vista la guerra en Irán y los resultados de las políticas arancelarias. Apenas un año después del “día de la liberación” en el que Donald Trump proclamó la “independencia económica” de Estados Unidos en forma de aranceles mínimos del 20%, las empresas y los ciudadanos de este país han asumido el 95% del sobrecoste provocado por la nueva política proteccionista, según un artículo del Banco Central Europeo (BCE).

En la última edición del boletín que publica días después de las reuniones de su consejo sobre política monetaria, el banco central incluye un artículo titulado ¿Quién soporta los costes del aumento de los aranceles por parte de Estados Unidos?, firmado por Stefan Schaefer, Lisa Gerland y Marcel Tirpák. Allí concluye que las empresas exportadoras han sido capaces de trasladar prácticamente todo el coste del arancel, salvo un 5%, que es la parte que daña sus márgenes.

Los aranceles de Trump han sido erráticos y generan dificultades a los propios investigadores. Tras la primera subida, se redujeron al 10% y entraron en una fase de negociación bilateral plagada de amenazas, prórrogas y vaivenes. A ello se sumó el reciente fallo del Tribunal Supremo de Estados Unidos, que los considera ilegales y obliga a reformular su adopción. Pese a todo, sí existe la evidencia de que las tasas actuales son las más elevadas desde 1940.

“Los costes de los aranceles están recayendo mayormente en las empresas y los consumidores estadounidenses”, dice el BCE

“Los costes de los aranceles están recayendo mayormente en las empresas y los consumidores estadounidenses, y las empresas extranjeras solo soportan el 5% de dichos costes”, concluye el artículo del BCE. “Esto significa que un incremento de los aranceles del 10% implica una subida del 9,5%”, que es la parte con la que deben lidiar en el lado estadounidense, señala.

El banco central calcula que los consumidores estadounidenses están cargando con una tercera parte de los sobrecostes, de modo que el grueso del esfuerzo está recayendo sobre las empresas locales. Sin embargo, la estimación es que poco a poco vayan repercutiéndolo sobre los compradores finales, al menos hasta que asuman la mitad del impacto.

Hay diferencias en función de los sectores, pero no en relación con el origen geográfico del producto. Las ventas de la UE a Estados Unidos descendieron un 4% el año pasado, mientras que en el caso de España el retroceso fue más acusado, del 8%.

Las empresas locales tenderán a repercutir la subida al consumidor con mas intensidad

“En la absorción de los costes por parte de los exportadores continúa teniendo un alcance limitado, las empresas de Estados Unidos absorberían alrededor del 40% del aumento de la carga arancelaria a más largo plazo”, asegura el BCE.

Pese al aumento de los aranceles y aunque parezca paradójico, la consultora McKinsey calcula que el comercio global alcanzó un récord el año pasado, tras aumentar un 6,5%. La clave está en que Estados Unidos se ha visto obligado a importar bienes de alta calidad para afrontar sus grandes inversiones en IA, a lo que se suma una reconfiguración del comercio global, en la que los terceros países intercambian más productos entre sí.

Una fuerte sensibilidad para los productos de nueva exportación

Sin embargo, el BCE considera que existe una fuerte elasticidad entre los aranceles y la compra de los productos. Para las exportaciones en marcha antes de los aranceles, un incremento de la carga del 10% implica una reducción de las compras del 4,3%, pero para las exportaciones de productos nuevos el retroceso sería del 37%.

A un año de los aranceles, los expertos aprecian además un giro del escenario económico en el que estas barreras pasan a segundo plano, entre tensiones crecientes sobre el precio de la energía por la guerra en Irán.

“Hasta hace algunas semanas, la perspectiva del mercado se centraba en la tendencia desinflacionista, la absorción de los aranceles por parte de consumidores y empresas, y el seguimiento de la probabilidad de que los bancos centrales siguieran recortando los tipos oficiales”, indica Mauro Valle, responsable de renta fija de Generali AM.

La guerra en Irán “está cambiando el escenario”

Sin embargo, “la guerra en Irán está cambiando por completo el escenario, que pasa a estar dominado por las perturbaciones geopolíticas, los riesgos de suministro energético y la incertidumbre sobre los efectos de segunda ronda de la inflación”.

El reto ahora para los bancos centrales es responder no solo a la tensión inflacionaria de los aranceles, sino a la procedente de la guerra, que es mucho mayor. Otro efecto de los aranceles fue la depreciación del dólar, que todavía persiste, señala Valle.

“En estas recientes fases de aversión al riesgo aguda, aún puede fortalecerse tácticamente, lo que refleja su función de liquidez”, indica el experto sobre el dólar. Un dólar más caro encarece la compra de petróleo desde Europa, ya que el Brent está referenciado en la divisa estadounidense.

Para Eiko Sievert, director de calificaciones de Scope Ratings, “es probable que la agenda arancelaria de Trump continúe”. En un informe, entiende que la Casa Blanca recurrirá a “diferentes fundamentos jurídicos” y a “vías alternativas de política comercial” para seguir aplicando aranceles pese a la decisión del Supremo estadounidense.

EE.UU. recauda lo equivalente a un 0,7% más del PIB, pero el déficit sigue disparado

Los cálculos de Scope Ratings son que en el 2025 el incremento de aranceles ha generado alrededor de 200.000 millones de dólares en ingresos públicos adicionales, o el 0,7% del PIB.

Sin embargo, su impresión, al igual que la del BCE, es que han sido los estadounidenses los que han puesto este dinero. “Han sido absorbidos en gran medida por las empresas y los consumidores con sede en Estados Unidos”, afirma.

Pese a estos ingresos adicionales, Estados Unidos tiene un déficit público de más del 6%, al tiempo que los pagos para responder al servicio de la deuda aumentaron el año pasado un 11%. La previsión de Scope es que la ratio de deuda pública del país alcance el 140% del PIB en el 2030, frente al 122% en el 2024.

En todo caso, la economía estadounidense ha dado muestras de “resiliencia” pese a los aranceles, asegura Jon Butcher, economista Aberdeen especializado en Estados Unidos. “Los aranceles sí que impulsaron la inflación, pero el impacto ha sido más lento y menor de lo que el mercado temía inicialmente”, afirma.

Iñaki De las Heras

Redactor de la sección de Economía y Empresas de La Vanguardia. Licenciado en Periodismo (UCM) y en Psicología (UNED). Ha trabajado en Europa Press y en Expansión

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