“Todo va a depender de lo que hagan estos señores con el estrecho de Ormuz”. Esta frase del presidente de la patronal hotelera Cehat, Jorge Marichal, define la inestabilidad con la que el sector turístico español (y el conjunto de la economía) hace sus previsiones para el verano de 2026. Y aún así, el Smart Observatory verano 2026, informe que realiza la asociación con PwC, apunta a un crecimiento moderado, con un incremento de la conectividad aérea hacia España del 5,4% y un aumento de las reservas, a día de hoy, del 4% respecto del año pasado. Es decir, España volverá a batir sus cifras de récord turístico en el 2026 si bien el crecimiento será más moderado y la inestabilidad es alta.
La conectividad aérea está en las cifras más altas registradas, según el Smart Observatory. Prácticamente todos los mercados aumentan sus conexiones con España, que se posiciona como el principal destino del arco mediterráneo. Se esperan 320.000 vuelos entre julio y septiembre de 2026, un 5,4% más que el año pasado. Italia incrementa sus vuelos con destino España un 8%, Reino Unido, un 7,6% y Alemania y Francia se mantienen en un 1,9% y un 1,1% respectivamente. El informe apunta que Aena anticipa un impacto contenido del conflicto en Oriente Medio en el sector y descarta incrementos tarifarios gracias a las coberturas de combustible contratadas por las aerolíneas.
Otro de los puntos a favor son las reservas en cartera, que reflejan una estabilidad en los niveles de demanda respecto a 2025, con un comportamiento sostenido en los principales destinos y una evolución positiva en mercados internacionales.
De cara al próximo verano, el informe de Cehat y PwC apunta a una ocupación en línea con 2025, con buen comportamiento en destinos vacacionales y mayor moderación en algunos urbanos. Así, el canal directo continúa ganando peso y la demanda internacional seguirá siendo el principal motor, apoyada por la mejora de la conectividad aérea.
Jorge Marichal ha explicado que en global prevén en 2026 un aterrizaje suave del sector tras los fuertes crecimientos observados en los años postpandemia, con un sentimiento de los viajeros estable y menor protagonismo de los precios, que tienden a estabilizarse.
De hecho, en enero-febrero la tarifa media por habitación ocupada (RevPAR en inglés) subió un 3%, apoyada más que en el alza de la ocupación en la subida de los precios, mucho más moderada que las subidas de años anteriores.
Entre los principales riesgos citan la hipotética escasez de combustible, en caso de que el estrecho de Ormuz se mantenga cerrado, lo que podría frenar algo la conectividad aérea, sobre todo el largo radio, aunque España es el único destino entre los mediterráneos en el que crecen los enlaces aéreos.
José Manuel Fernández Terán, socio de PWC, ha explicado que la capacidad de gasto de los europeos se ve reforzada por los altos niveles de empleabilidad, por la estabilidad del euribor y el escaso impacto del fortelecimiento del euro frente al dólar y la libra.
Sí advierten de que una prolongación del conflicto en Oriente Medio podría poner en riesgo el turismo, aunque, al tiempo, abre oportunidades ante el posible desplazamiento de viajeros desde las zonas más cercanas hacia España.
