El caso del pederasta y traficante de menores Jeffrey Epstein ya es el mayor escándalo en la década de Donald Trump en política. El presidente se presentó a las elecciones prometiendo total transparencia sobre su relación con el financiero fallecido y la publicación de todos los documentos relacionados con sus crímenes. Pero, una vez en el poder, se ha desentendido y ha pedido a los estadounidenses que miren hacia otro lado, pues “a nadie le importa”.
Los tres correos publicados ayer por los demócratas son la prueba más evidente de que el republicano conocía los delitos de quien fue su amigo durante más de una década, antes de que se distanciaran en el 2004. Aunque son los más incriminatorios, no son los únicos difundidos ayer: el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes, liderado por los republicanos, publicó poco después 23.000 documentos, entre los que se encuentran los tres avanzados por los demócratas, que arrojan nueva luz sobre la relación entre ambos multimillonarios y otras personalidades de su entorno.
Y podrían no ser los últimos. Thomas Massie y Ro Khana, congresistas ambos partidos en la Cámara de Representantes, han impulsado una iniciativa para forzar una votación que haga públicos todos los documentos que tiene en su poder el Departamento de Justicia relacionados con Epstein. Si logran 218 firmas –algo que parece probable, pues legisladoras republicanas como Marjorie Taylor Greene, Lauren Boabert y Nancy Mace están entre las firmantes¬–, obligarán al presidente de la cámara, el republicano Mike Johnson, a celebrar la votación en contra de su voluntad.
Virginia Giuffre
En toda la información desvelada hasta la fecha de hoy, hay un nombre que se repite de forma constante: el de la socia y colaboradora de Epstein, Ghislaine Maxwell, quien fue condenada a 20 años de cárcel por su participación en la trama de tráfico sexual después de la muerte del financiero. Ella es la receptora del correo más incriminador, en el que Epstein le dice que una de sus víctimas “pasó horas” con Trump en su casa.
Maxwell, condenada por facilitar víctimas a Epstein y participar en sus delitos, es consciente de que su recapitulación de los hechos podría ser decisivo para incriminar o exculpar al presidente Trump. Eso explica que, en los últimos meses, se haya acercado al entorno del presidente para tratar de buscar su indulto. Así lo ha revelado un documento obtenido por el Congreso a través de un confidente, un mensaje que envió desde la prisión a su abogada, Leah Saffian.
Lo que ya era público es que este verano se reunió durante nueve horas con el fiscal general adjunto de Trump y su exabogado, Todd Blanche, un encuentro tras el cual el departamento de Justicia ordenó su traslado de la cárcel de máxima seguridad de Florida en la que estaba a otra menos estricta en Texas, conde está cumpliendo condena. Los demócratas sugieren que ese trato preferencial puede deberse a un pacto privado para encubrir al presidente y ganar su indulto.
La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, negó ayer que el presidente “esté pensando en este momento” en su absolución. También afirmó que la mujer mencionada en su correo es Virginia Giuffre, una de las más reconocidas testigos del caso Epstein, que se suicidó este mes de abril. En su libro póstumo de memorias, acusó a varias personalidades de abusos sexuales, incluido el príncipe Andrés de Inglaterra. Leavitt dijo que, en los nuevos documentos publicados, los demócratas habían redactado el nombre de Giuffre porque, en sus declaraciones en el 2016, “afirmó que nunca presenció nada inapropiado, que el presidente Trump siempre fue profesional y amable con ella”.
El periodista Michael Wolff.
Otro nombre que destaca de los nuevos documentos de Epstein es el del autor Michael Wolff, a quien Epstein dijo en el 2019 que Trump “sabía lo de las chicas, ya que le pidió a Ghislaine que parara”. El rol del periodista, autor del libro Fuego y Furia (en el que describió el comportamiento de Trump en su primer mandato), había pasado desapercibido hasta ahora, pero los correos publicados por demócratas y republicanos lo sitúan en el centro de una narrativa paralela.
Los nuevos documentos revelan que Wolff asesoró durante años a Epstein sobre cómo usar la información en su poder para dañar la reputación de Trump. En un correo del 2015, recomendó al financiero que usara al entonces candidato en su favor: “Si Trump dice que no ha estado en el avión ni en la casa… entonces eso te da una valiosa moneda política y de relaciones públicas. Puedes ahorcarlo”, dijo. “Si realmente parece que podría ganar, entonces podrías salvarlo, generándole una deuda. Por supuesto, es posible que, cuando le pregunten, diga que Jeffrey es un gran tipo, que ha sido tratado injustamente y que es víctima de la persecución política”.
