Los socialistas, que han gobernado París durante los últimos 25 años al frente de coaliciones de izquierdas, tienen buenas posibilidades de conservar la alcaldía de la capital francesa. Según las proyecciones de resultados de la primera vuelta de las elecciones municipales conocidas anoche, Emmanuel Grégoire, que fue lugarteniente de la alcaldesa Anne Hidalgo, obtuvo el 38,5% de votos, muy por encima de la candidata conservadora, Rachida Dati, con el 24%, y de los aspirantes de la izquierda radical, la extrema derecha y el macronismo, con porcentajes mucho más bajos.
El desenlace de París se decidirá en la segunda vuelta, el próximo domingo, al igual que en Marsella y Lyon. En estas dos últimas ciudades el duelo es mucho más reñido. En la metrópoli mediterránea, el alcalde saliente, el socialista Benoît Payan, va primero, pero a escasa distancia del aspirante de la extrema derecha. Franck Allisio. En Lyon existe un empate técnico entre el actual alcalde, el ecologista Grégory Doucet, y el conservador Jean-Michel Aulas.
La extrema derecha, en fuerte alza a nivel nacional desde hace años, ha confirmado la tendencia. Louis Aliot, del Reagrupamiento Nacional (RN), alcalde de Perpiñán desde hace seis años, ha logrado algo más del 51% de votos en el primer turno, por lo que su continuidad en el puesto está asegurada.
Las estimaciones del voto en la capital rosellonesa han sido de las primeras, entre las grandes ciudades, a ofrecer una perspectiva clara de los resultados. También se ha conocido que el exprimer ministro Édouard Philipe, aspirante al Elíseo por el centroderecha, va muy por delante de sus rivales en el escrutininio en Le Havre (Normandía), donde ya es alcalde. Su victoria era una condición sine qua non para mantener su candidatura en las presidenciales.

Para los franceses, estos comicios son la última cita con las urnas antes de las presidenciales que deben celebrarse en la primavera de 2027, en las cuales Macron ya no puede presentarse. La votaciones locales sirven para renovar los consejos municipales, para un periodo de seis años, en los casi 35.000 pueblos y ciudades del país.
La participación, estimada en un 57%, es considerada baja en términos históricos, fruto de la desafección hacia la política, aunque superior a la que se produjo en 2020, en plena pandemia. La guerra de Irán ha contribuido a eclipsar la campaña en los medios. Ni Macron ni su primer ministro, Sébastien Lecornu, han tenido el más mínimo protagonismo directo.

Además del triunfo en Perpiñán, la extrema derecha ha mantenido la alcaldía en Hénin-Beaumont, en el Paso de Calais, con casi el 80% de votos, y está bien colocada en Toulon. El presidente del Reagrupamiento Nacional, Jordan Bardella, compareció ante los medios poco después de cerrarse los colegios electorales para felicitarse por el éxito de su fuerza política y de sus aliados frente a la izquierda y al macronismo. Bardella aventuró que estos comicios abren camino para un cambio a nivel nacional. Poco después se supo que en Niza ganó la primera vuelta, destacado, Eric Ciotti, expresidente de Los Republicanos y líder de Unión de las Derechas, un partido que nació para aliarse al RN.
Una lectura muy diferente de lo sucedido en Francia fue hecha por el primer secretario del Partido Socialista, Olivier Faure, quien subrayó la victoria de 350 alcaldes socialistas, entre ellos los de Nantes, Dijon y Sant-Denis. Faure constató, sin embargo, que “la extrema derecha continúa creciendo fuertemente y de inyectar veneno a una derecha cada vez menos republicana”. Según el líder socialista, la llegada al poder de la extrema derecha “no es ineluctable” y solo la izquierda socialista y ecologista puede frenarla.
El heredero de Anne Hidalgo
Un bastión del progresismo frente a la ola reaccionaria
Emmanuel Grégoire, el candidato socialista a la alcaldía de París y ganador de la primera vuelta de las municipales, presentó anoche a la capital francesa como un bastión del progresismo ante la ola reaccionaria internacional, pero animó a sus votantes a acudir a las urnas en la segunda vuelta ante la certeza de que la derecha y la extrema derecha unirán sus fuerzas para intentar derrotarle. Grégoire, hoy diputado, que fue número dos de Hidalgo, recordó que su principal rival, la conservadora Rachida Dati -exministra de Cultura hasta hace pocas semanas– será juzgada por corrupción y tráfico de influencias en septiembre, y que su potencial aliada, la ultraderechista Sarah Knafo, del partido Reconquista, vota en el Parlamento Europeo con los diputados del húngaro Orban. El candidato socialista imploró que se evite a París la “humillación” de ser gobernada por gente de ese talante.

