El dominio de la izquierda en París desde hace 25 años ha quedado ratificado este domingo con la victoria del socialista Emmanuel Grégoire, que sucederá a Anne Hidalgo al frente de una coalición con ecologistas y comunistas. El triunfo ha sido mucho más holgado que el previsto, según las proyecciones del TF1. La izquierda habría superado el 50% de votos, mientras que la conservadora Rachida Dati se habría quedado en torno al 40%, un resultado muy decepcionante para la hasta hace pocas semanas ministra de Cultura.
En una primera declaración ante sus seguidores, Grégoire tendió la mano a Dati, aunque insistió, pensando en las presidenciales del 2027, en que París tiene vocación de ser un muro ante la unión de la derecha y la extrema derecha, una configuración aún incipiente pero que se abre paso poco a poco. “París ha decidido permanecer fiel a su historia”, dijo el alcalde in péctore. “París no es ni será jamás una ciudad de extrema derecha”, enfatizó.
Muy abatida, Dati reconoció no haber logrado convencer a los parisinos sobre la necesidad del cambio. “Yo también he sufrido ataques indignos, por debajo de la cintura -se lamentó-. El veneno de la división ha producido sus efectos”.Muy abatida, Dati reconoció no haber logrado convencer a los parisinos sobre la necesidad del cambio. “Yo también he sufrido ataques indignos, por debajo de la cintura -se lamentó-. El veneno de la división ha producido sus efectos”.
Los otros dos resultados más importantes de la jornada han sido la victoria del alcalde saliente en Marsella, el socialista Benoît Payan, que dirige una alianza de izquierdas, frente al candidato del Reagrupamiento Nacional (RN, extrema derecha), y el mantenimiento en el poder del alcalde ecologista en Lyon, Grégory Doucet.
El desenlace del pulso electoral en la capital francesa, aunque menos reñido de lo esperado, ha evidenciado una fractura que es política y geográfica. El voto cambia mucho según los barrios. La Vanguardia lo ha verificado, hablando con electores, en un recorrido para el cual basta con desplazarse 25 minutos por la línea 2 de metro. Entre el distrito XIX, popular y de izquierdas, donde empezó el periplo, y el XVI, burgués y de derechas, la visión del mundo es muy distinta.
“Si gana Dati, lloraré”, reconoció Maud, de 53 años, una consultora el el sector alimentario. “No queremos volver atrás; Dati volverá a meter los coches por todos lados y hará una política de seguridad muy próxima al fascismo”, coincidió Benjamin, de 22 años y empleado en un museo. “Yo habría votado a La Francia Insumisa (LFI), que es la verdadera izquierda, pero Grégoire es el mal menor”, apostilló.
Nicolas, de 45 años y que trabaja en la producción cinematográfica, puso énfasis en que “Rachida Dati tiene muchos problemas con la justicia y los parisinos lo saben”. “Y el problema es que la extrema izquierda ha pilotado desde atrás su candidatura”, agregó el votante. Según Laurie, una grafista de 31 años, “con Hidalgo no ha sido todo perfecto pero ha hecho proyectos positivos, añadiendo muchas zonas verdes, carriles bici, más espacio para los peatones”.
Véronique, enfermera retirada, de 60 años, natural de la isla antillana de Guadalupe (departamento francés de ultramar), rompió el consenso de esta encuesta informal en el distrito XIX. “Votaré a Dati porque ya estoy harta de tanta subvención de da la izquierda a personas que no trabajan”, dijo. “Incluso yo, que soy negra, le diré que no está bien que lo den todo a los extranjeros que acaban de llegar -agregó Veronique-. Donde gobierna la izquierda quitan los pesebres navideños. ¿A usted le parece bien? Lo hacen para ganar los votos musulmanes. Al final Francia será musulmana”.
Poco después, en la plaza Víctor Hugo, en pleno distrito XVI, es hora del almuerzo y las terrazas de las elegantes brasseries están concurridas. Abundan los matrimonios maduros. En este barrio un piso de 90 metros cuadrados puede costar 1,5 millones de euros. “París se ha convertido en un infierno social, de tráfico, de impuestos -se lamentó François, de 65, agente inmobiliario retirado-. Lo único que hacemos es pagar, pagar y pagar”. “No hay ningún rigor en la gestión del Ayuntamiento”, remachó el votante de Dati. Bernard, también jubilado, que trabajó en el sector financiero, compartió el diagnóstico. “Hidalgo ha hecho muy mala gestión, no se ha ocupado de la seguridad, de la limpieza, ha endeudado enormemente la ciudad al engordar el aparato administrativo sin que haya mejorado el servicio”, afirmó el interlocutor.
-¿No es un hándicap que Dati vaya a ser juzgada por corrupción en septiembre?
-Sí, ha creado reticencias en ciertos electores, pero mi deseo de echar a la izquierda se ha impuesto sobre otras consideraciones
En otras ciudades, los resultados han sido muy variados. La extrema derecha, por la vía de Eric Ciotti -aliado de Le Pen- se llevó Niza, la quinta ciudad del país en población. Por el contrario en Toulon, donde el Reagrupamiento Nacional tenía grandes esperanzas tras haber ganado la primera vuelta, su candidata fue derrotada en el segundo turno por la actual alcaldesa conservadora. En Le Havre fue reelegido el exprimer ministro de centroderecha Édouard Philippe, que mantiene así intactas sus aspiraciones al Elíseo.
Los socialistas conservaron su bastión de Lille, en el norte del país, La Francia Insumisa (LFI, izquierda radical) conquistó la también norteña Roubaix y los comunistas se han hecho con Nîmes. La derecha, por su parte, venció en Besançon, Clermont-Ferrand, Biarritz, Brest y Cherburgo.
Una de las sorpresas de las elecciones fue la derrota que, según las proyecciones, sufrió el exprimer ministro François Bayrou en su feudo de Pau, en los Pirineos Atlánticos. El centrista Bayrou ocupaba la alcaldía desde hacía 12 años y no quiso renunciar a ella ni cuando fue jefe del gobierno. Este fracaso puede significar el final de su carrera política.
