Machado se reúne por primera vez con Trump en la Casa Blanca en un encuentro de bajo perfil

El 3 de enero, horas después de la incursión estadounidense en Caracas con la que soldados de la Fuerza Delta secuestraron al dictador Nicolás Maduro, la opositora María Corina Machado se llevó un disgusto. En una rueda de prensa desde Mar-a-Lago, Donald Trump explicó sus planes para el futuro de Venezuela: “gobernar” el país, “extraer” su petróleo y, en último lugar, crear las condiciones para una “transición segura”. No reservó ningún papel para Machado en este proceso y, preguntado por ella, aseguró que iba a ser “muy difícil” que gobernara Venezuela, porque “no tiene el apoyo interno ni el respeto dentro del país”.

La opositora, que reapareció en público en diciembre, tras once meses escondida, para recoger el Premio Nobel de la Paz en Noruega –un reconocimiento que dedicó a Trump y al pueblo venezolano–, había animado y después aplaudido la intervención militar de Estados Unidos en su país. Pero el 3 de enero descubrió que el objetivo de Washington no era el cambio de régimen inmediato, sino el expolio de Venezuela por parte de las empresas estadounidenses y su aislamiento de China y Rusia, principales compradores de su petróleo.

Karoline Leavitt, secretaria de prensa de la Casa Blanca

“Hasta el momento, Delcy Rodríguez ha cumplido con todas las demandas y solicitudes del presidente”

Esta mañana, Machado ha sido recibida en la Casa Blanca para su primera reunión en persona con Trump, con quien ha reconocido que habló por última vez el 10 de octubre, día del anuncio del Nobel. Ambos han almorzado en el comedor privado de la residencia presidencial, en un encuentro de dos horas y de bajo perfil, que se ha celebrado íntegramente a puerta cerrada. A su salida, Machado ha saludado a sus seguidores y ha celebrado que “contamos con el presidente para la libertad de Venezuela”.

La discreción de la reunión ha contrastado con el recibimiento que suele dar el mandatario a sus visitas internacionales, con las que suele comparecer conjuntamente ante la prensa. En esta ocasión, Trump ni siquiera ha salido del edificio a saludarla. Por la tarde, la opositora se ha reunido con representantes republicanos y demócratas en el Congreso, donde sí ha recibido un apoyo más explícito que por parte del presidente.

Desde la captura de Maduro, quien permanece en una prisión de Nueva York a la espera de juicio en Manhattan, Machado ha mantenido una presencia pública constante. El lunes, fue recibida en una audiencia con el papa León XIV en el Vaticano, donde le pidió que se implique en la liberación de presos políticos por parte del gobierno venezolano, liderado de forma interina por su vicepresidenta, la chavista Delcy Rodríguez.

La opositora ha dado múltiples entrevistas, incluidos medios estadounidenses como CBS o Fox News, en las que ha agradecido a Trump su agresión ilegal a Venezuela e incluso ha expresado su deseo de compartir con él el premio Nobel. “Sin duda me encantaría poder decirle personalmente que el pueblo venezolano quiere dárselo y compartirlo con él”, afirmó. Sin embargo, el Instituto Nobel noruego, encargado de conceder el galardón, ha dejado claro que este no puede transferirse ni compartirse una vez ha sido otorgado.

María Corina Machado fue recibida por el entonces presidente George Bush en el Despacho Oval en 2005 
María Corina Machado fue recibida por el entonces presidente George Bush en el Despacho Oval en 2005 Charles Dharapak / Ap-LaPresse

Machado –que visitó por primera vez la Casa Blanca en el 2005, invitada por George Bush– ganó en el 2023 con amplia ventaja las primarias de la oposición venezolana, pero poco después fue inhabilitada por el régimen de Maduro, por lo que la oposición tuvo que presentar a un nuevo candidato, que terminó siendo Edmundo González Urrutia, ahora exiliado en Madrid. Tras un recuento dudoso por parte del Consejo Nacional Electoral en los comicios del 2024, cuyo resultado no fue reconocido por Estados Unidos, la Unión Europea, la Organización de Estados Americanos ni el Centro Carter, Maduro se mantuvo en el poder.

Después del secuestro del presidente por parte del ejército estadounidense, Machado partía como favorita para asumir el liderazgo transitorio. Pero Trump decidió seguir otra estrategia: mantener los restos del régimen chavista, que todavía controla las Fuerzas Armadas de Venezuela, y someterlo bajo la amenaza de una segunda ola de bombardeos. El mandatario, que fue asesorado por la CIA al tomar esta decisión, la ha ratificado en público, pues está consiguiendo concesiones del gobierno chavista, como la venta a precio de mercado de 50 millones de barriles de crudo, según anunció el propio Trump a través de su plataforma, Truth Social.

Ayer, tras una llamada con Rodríguez, la líder interina, Trump afirmó que la considera una “persona fantástica”, con la que está pudiendo “trabajar muy bien” porque “está haciendo todo lo que le pedimos”. Hoy, mientras tenía lugar el almuerzo de Trump con Machado, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, ha celebrado que “hasta el momento, ha cumplido con todas las demandas y solicitudes del presidente”.  

En este contexto, Machado ha aterrizado en Washington para ganarse el favor de Trump y que la incluya en el proceso de construcción de un nuevo régimen en Venezuela. Leavitt ha dicho que Trump estaba “deseando que se celebrara esta reunión” porque “es una voz verdaderamente notable y valiente para muchos venezolanos”, pero la postura oficial de Washington “no ha cambiado”. No hay indicaciones, después de la reunión, de que Machado haya logrado ese objetivo.

Según su oficina de prensa, la opositora venezolana deseaba trasladar a Trump la “gratitud del pueblo venezolano por su apoyo inquebrantable a la democracia y la justicia en el país”, además de pedirle que “abogue por la liberación de todos los presos políticos”. Machado quería remarcar su deseo de que los venezolanos que han huido durante el socialismo vuelvan y se conviertan en “actores clave de la reconstrucción nacional, generando prosperidad y oportunidades para Venezuela y la región”.

Donald Trump y María Corina Machado se reunirán hoy jueves en la Casa Blanca 
Donald Trump y María Corina Machado se reunirán hoy jueves en la Casa Blanca MANDEL NGAN / AFP

Para cumplir sus objetivos en Venezuela, Trump está tratando de ganarse el apoyo de las multinacionales petroleras, a las que reunió la semana pasada en la Casa Blanca y a las que exige una inversión de 100.000 millones de dólares. Sin embargo, algunas de estas compañías, incluida Exxon, la primera petrolera del país, le expresaron su reticencia a un desembolso tan importante, pues siguen considerando Venezuela una inversión de riesgo.

Mientras tanto, Washington mantiene la presión: las fuerzas estadounidenses incautaron otro petrolero sancionado en el Caribe la mañana del jueves, el sexto en pocas semanas. La Casa Blanca también afirma que la presión estadounidense fue decisiva en las liberaciones de prisioneros decididas por Caracas, aunque la presidenta Rodríguez enfatiza que este fue un proceso iniciado por el derrocado presidente Nicolás Maduro antes de su captura.

Cuestionando las cifras oficiales, mucho más altas desde el inicio del proceso, la ONG Foro Penal ha registrado 72 liberaciones, mientras que familiares y ONG hablan de un goteo de liberaciones. Las ONG estiman que hay más de 800 presos políticos en las cárceles del país.

Javier de la Sotilla Puig

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