El fuerte incremento del precio del petróleo amenaza con poner contra las cuerdas a la economía europea. Con el fin de aliviar la crisis de suministro derivada del conflicto entre Estados Unidos e Irán, el presidente francés, Emmanuel Macron, ha pedido por carta a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, que flexibilice de manera temporal las normas que regulan la calidad del combustible para que las refinerías francesas puedan producir hasta un 20% más.
En la misiva, adelantada por el diario francés Les Echos, sugiere que los reguladores podrían permitir una mayor mezcla de biocombustibles en el diésel. Según las estimaciones del Gobierno francés, si no se reabre rápidamente el estrecho de Ormuz y no se reactiva el oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudí, el suministro mundial de productos petrolíferos podría caer en cuatro millones de barriles diarios, lo que conllevaría un fuerte aumento de precios.
En la carta, Macron también insta a la presidenta de la Comisión Europea que se proponga un aplazamiento de un año en la aplicación de las normas sobre el metano, cuya entrada en vigor está prevista para el 1 de enero. En virtud de esta legislación, aprobada por la UE en el 2024, los importadores de gas, petróleo y carbón deberán declarar las emisiones de metano asociadas a sus suministros, con el objetivo de limitar posibles fugas fugas.
Esta normativa ha sido duramente criticada por los importadores y por el gobierno de Estados Unidos, que sostienen que obstaculizaría el suministro de petróleo y gas a la UE. En este sentido, cabe recordar que la Comisión, que asegura que está examinando “muy atentamente” las propuestas formuladas por Macron, ya acordó el julio pasado aplazar tres años la aplicación de las multas a las que se exponían las empresas de hidrocarburos en caso de incumplimiento del reglamento.

Los riesgos de suministro en Oriente Medio mantienen el precio del crudo de referencia cerca de los 100 dólares por barril. Como consecuencia, en Europa los precios de los carburantes en las gasolineras se están disparando, una situación especialmente sensible para Francia tras la ola de protestas de los “chalecos amarillos” que sacudió el país a finales del 2018 debido al aumento de los costes del combustible.
El Gobierno francés se encuentra bajo presión, ya que los precios del combustible agravan la preocupación general por el coste de la vida, mientras los sindicatos convocan huelgas. Está previsto que los ministros presenten en París medidas específicas de apoyo relacionadas con el combustible, aunque las opciones son limitadas debido a que Francia lucha contra un creciente déficit presupuestario de cara a las elecciones presidenciales del próximo año.
La semana pasada, Macron anunció que convocaría una reunión del G7 para debatir una posible liberación de reservas estratégicas de productos petrolíferos. Asimismo, el lunes trató con el presidente estadounidense, Donald Trump, la idea de establecer una moratoria sobre los ataques a gran profundidad contra infraestructuras energéticas en el conflicto entre Ucrania y Rusia.
