Macron quiere misiles europeos para contrarrestar al hipersónico ruso Oreshnik

Europa parece abocada a una nueva carrera de armamento en el ámbito de los misiles, con un paralelismo histórico con la que hubo en los años ochenta del siglo pasado, al final de la guerra fría. Eso se desprende de las palabras del presidente francés, Emmanuel Macron, quien este jueves ha anunciado el propósito, junto a Alemania y el Reino Unido, de dotarse de misiles equivalentes al hipersónico ruso Oreshnik, usado ya dos veces por Moscú contra Ucrania.

Emmanuel Macron pasa revista a las tropas en la base de Istres, en el sur de Francia 
Emmanuel Macron pasa revista a las tropas en la base de Istres, en el sur de Francia PHILIPPE MAGONI / EFE / EPA

“Estamos al alcance de esos tiros”, advirtió Macron, en alusión a los Oreshnik (cuyo alcance estimado podría ser de unos 5.000 kilómetros) , en su tradicional discurso para felicitar el nuevo año a las Fuerzas Armadas, que esta vez ha tenido lugar en la base aérea estratégica de Istres, al norte de Marsella, que alberga cazabombarderos Rafale capaces de portar el arma nuclear.

Según Macron, Francia y sus aliados europeos deben poseer cuanto antes “una capacidad de fuego a gran profundidad”. “Si queremos permanecer creíbles, los europeos, y especialmente Francia, que dispone de ciertas tecnologías, debemos contar con estas armas que cambiarán las reglas de juego a corto plazo”, enfatizó. De hecho, existe ya un programa en marcha, ELSA (European Long-Range Strike Approach), para desarrollar armas de precisión de largo alcance (más de 1.000 kilómetros). Se trata, pues, de acelerarlo y reforzarlo.

El problema del Oreshnik es que, al ser lanzado, el potencial país agredido, al detectarlo, no sabe si se trata de un misil nuclear o convencional (tiene ambas capacidades), por lo que hace dudar sobre la respuesta. La velocidad (13.000 kilómetros por hora en el último ataque contra la ciudad ucraniana de Lviv) deja muy poco margen de maniobra. Se sabe que Moscú ha advertido a Washington cuando lo ha usado, para evitar un malentendido. En ninguno de los dos casos, obviamente, llevaba carga nuclear. Tampoco convencional. Causó daños solo por el impacto brutal del misil. Fueron ataques simbólicos, amedrentadores, hacia Ucrania y hacia sus aliados europeos, como Macron también recordó.

El jefe de Estado francés reiteró lo que ya dijo en otro discurso hace unos meses sobre la necesidad de reforzar la defensa: “Para permanecer libres hay que ser temidos, y para ser temidos hay que ser potentes”. Macron señaló asimismo que “la historia no perdona ni la falta de preparación ni la debilidad”. 

Sobre el envío de un pequeño contingente militar a Groenlandia para participar en unos ejercicios y efectuar una misión de reconocimiento, Macron dijo que Europa, sin buscar una escalada, “debe ser intratable” en la defensa de su soberanía y “tiene una responsabilidad particular” en Groenlandia. A los soldados ya desplazados a la isla ártica se sumarán “medios terrestres, aéreos y marítimos”.

Sin citar, por razones diplomáticas, a Donald Trump, el titular del Elíseo denunció “un nuevo colonialismo que se desarrolla por algunos”. A Irán y Rusia las catalogó como “potencias de desestabilización”.

Macron admitió que Francia lleva retraso tecnológico e industrial en la tecnología de los drones, que ha conocido un gran salto con la guerra de Ucrania, y debe superar el desfase lo antes posible. En el terreno positivo, el líder francés presumió de las capacidades de inteligencia nacionales, que han podido suplir a Estados Unidos. En la actualidad, según Macron, Francia proporciona dos tercios de la información de inteligencia que necesita Kyiv para proseguir la guerra.

Eusebio Val Mitjavila

Corresponsal de ‘La Vanguardia’ en París desde el 2018. Anteriormente fue corresponsal en Alemania (1994-2002), en Estados Unidos (2002-2009) y en Italia y ante el Vaticano (2009-2018)

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