“MAGA soy yo”, responde Trump a las voces críticas en su movimiento contra el ataque a Irán

Que legisladores republicanos y demócratas anden a la greña por el conflicto bélico en Irán resulta de lo más habitual entre dos mundos opuestos. Lo novedoso radica en que una parte muy sonora del movimiento MAGA (Hacer grande América grande de nuevo) está que arde y arremete contra el presidente Donald Trump por traicionar su promesa de no lanzar más aventuras militares e incluso de traicionarles personalmente.

“MAGA es Trump”, replicó el presidente de Estados Unidos para despreciar a dos de las voces contestatarias que más le han molestado, las de Tucker Carlson y Megyn Kelly, dos estrellas mediáticas de la extrema derecha, leales propagandistas del trumpismo, con millones de seguidores en las redes, que le han criticado severamente por la incursión en Oriente Medio y porque haya dejado de ser el presidente que nunca metió a EE.UU. en una guerra, como alardeaba.

“Creo que MAGA es Trump, MAGA no son los otros dos”, sostuvo Trump en alusión a esos dos voceros. “MAGA quiere ver a nuestro país prosperar y estar seguro. Y a MAGA le encanta lo que estoy haciendo, cada aspecto de ello”, afirmó.

Si bien algunos han acogido con satisfacción la decisión de atacar a Irán, otros, incluidos figuras ultras como Milo Yiannopoulos, Nick Fuentes y Andrew Tate, así como Carlson o Kelly, se han atrevido a cuestionar al presidente por desviarse de la plataforma de “América primero” y “no nuevas guerras”, lemas con los que hizo campaña en mítines en los que colaboraron algunos de esos nombres. El sentimiento en contra de Israel es muy común en este movimiento.

Carlson, un aliado cercano del presidente y crítico abierto de Israel, presuntamente presionó a Trump para que no atacara Teherán en los días previos a los bombardeos del pasado sábado.

“Tengo serias dudas sobre lo que está haciendo”, subrayó Kelly en su programa de radio. “Aunque apoyes al presidente, esto no significa que tengas que aceptar otra guerra en Oriente Medio sin hacerte preguntas”, matizó. “No hay nada antipatriótico ni contrario al conservadurismo de uno o a su adhesión a los principios del movimiento MAGA al decir que me gustaría estar más convencida de que esto vale el sacrificio de sangre y recursos estadounidenses”, remachó.

En la lista de críticos figuran otros apoyos muy relevantes para Trump, personajes muy cercanos, que lamentan la falta de coherencia, como Matt Walsh, Mike Cernovich, Candance Owens o Sean Davis.

Y Marjorie Taylor Green, la hasta hace poco legisladora y la más fiel servidora de Trump que se transformó por el intento de la Casa Blanca de ocultar los papeles sobre el pervertido sexual Jeffrey Epstein. Habló así de Trump y su salud emocional a la vista del ataque a Irán: “Bueno, quiero hacer una pregunta, una pregunta seria: ¿Qué hay en su mente? ¿Cuál es su estado mental si no cree que va a ir al cielo y es un hombre que está hacia el final, en el último tramo de su vida?”.

El presidente remarcó que está dispuesto a continuar las operaciones militares contra la República Islámica, desestimando las encuestas que muestran que los ataques del fin de semana fueron ampliamente impopulares entre los estadounidenses, mientras que su administración ha reconocido que ya van al menos seis bajas propias y que habrá más.

Esta afirmación provocó todavía un mayor rechazo entre los MAGA pata negra, que ya estaban consternados con las diferentes versiones que dio Trump, en al menos una veintena de llamadas con periodistas, sobre la razón del ataque y los objetivos, que si acabar con la bomba atómica o forzar el cambio de régimen.

Por si era poco, el secretario de Estado, Marco Rubio, echó gasolina al incendio al comentar el lunes a los periodistas en el Capitolio que, en realidad, Estados Unidos entró en este conflicto obligado por Israel. “Sabíamos que habría una acción de Israel y que esto precipitaría un ataque contra las fuerzas estadounidenses”, teorizó Rubio.

Mientras MAGA se fracturaba por la declaración de Rubio, Walsh replicó en X. “Así que nos está diciendo abiertamente que estamos en guerra con Irán porque Israel nos obligó a actuar. Esto es prácticamente lo peor que podría haber dicho”, sentenció.

Francesc Peiron Arques

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