“Mandadlos de vuelta”, el coro de la ultraderecha europea al aprobar los centros de deportación

El ala más ultraconservadora de la Eurocámara ha estallado en gritos de júbilo al escuchar cómo el Parlamento Europeo daba luz verde al trámite final para aprobar el nuevo reglamento de retornos de la Unión Europea, que, entre otras cosas, avala que los Estados miembros creen centros de detención y deportación de migrantes en terceros países como los que la italiana Giorgia Meloni ha construido en Albania.

Entre sonoros aplausos, los grupos políticos de la ultraderecha han gritado en coro “send them back” (mandadlos de vuelta, en inglés), mientras los contrarios a estas nuevas políticas europeas han protestado expresando “shame on you” (dais vergüenza). El lema “send them back” es muy similar al que los seguidores del presidente de EE.UU., Donald Trump, suelen entonar en algunos actos políticos relacionados con la inmigración, especialmente desde que el magnate atacó en el 2019 a una congresista demócrata de origen somalí. 

Protestas en la Eurocámara

Los europarlamentarios contrarios les han respondido al grito de “shame on you” (vergüenza)

“La extrema derecha y la derecha del Parlamento Europeo se fijaron en el manual de Trump y pensaron: vamos a traerlo de vuelta a Europa, introduciendo un modelo de deportación al estilo del ICE”, han protestado los socialdemócratas en sus redes sociales publicando el vídeo con el episodio, diciendo que este eslogan está “basado en el miedo” y “allana el camino hacia un futuro mucho más sombrío”.

El texto aprobado en la Eurocámara, con 418 votos a favor, 218 en contra y 30 abstenciones, sirve para dar el visto bueno final después de que las instituciones europeas (incluyendo los negociadores del Parlamento) alcanzaran el pasado 1 de junio un acuerdo político para implementar el reglamento de retornos, que todavía debe recibir otro permiso, el de los Estados miembros, en los próximos días, antes de que entre en vigor y los Estados miembros comiencen a adaptar sus normativas.

El polémico reglamento es la última tarea pendiente del nuevo pacto de migración y asilo y busca aumentar el porcentaje de deportaciones de los refugiados a los que se ha denegado el derecho de quedarse en la UE. No solamente abre la puerta a que otros países sigan el ejemplo de Italia y creen centros de migrantes fuera de la UE: también amplía los periodos de detención hasta treinta meses y refuerza los controles policiales, en lo que los grupos progresistas y las organizaciones humanitarias comparan con las prácticas del ICE de Trump.

Esta medida también se aplicará a las familias con niños –en principio, los menores no acompañados quedan excluidos–, aunque sería “como último recurso” y “durante el tiempo más corto, teniendo en cuenta los mejores intereses del niño”, según una nota de prensa del Parlamento Europeo. Otra consecuencia será la creación de una orden europea de retorno (ERO), un formulario compartido entre los Veintisiete que facilitará la coordinación para expulsar.

Política predominante

Bruselas está a punto de recibir una delegación de talibanes con el fin de agilizar las expulsiones de afganos

Varios miembros de la UE, entre ellos los Países Bajos, Dinamarca y Austria, ya están manos a la obra para buscar lugares dispuestos a acoger este tipo de centros de detención, según explicaron fuentes diplomáticas a este periódico. No es el caso de España, cuyo Gobierno es de los pocos que se ha opuesto frontalmente a esta normativa. El eurodiputado del Partido Popular y presidente de la Comisión de Libertades, Javier Zarzalejos, cree que “Europa está enviando un mensaje claro: la inmigración debe ser legal, ordenada y compatible con la capacidad de acogida de nuestras sociedades”.

Lo cierto es que esta nueva política migratoria es hoy en día ya la predominante en Europa, con una Eurocámara más escorada a la derecha que nunca y una gran mayoría de gobiernos conservadores en el Consejo favorables a las llamadas “soluciones innovadoras” para frenar la inmigración. También la Comisión Europea de Ursula von der Leyen bendice este nuevo sistema, tanto, que está a punto de recibir una delegación de talibanes con el fin de agilizar las expulsiones de afganos.

Anna Buj Cussó

Corresponsal en Bruselas. Antes, al frente de la corresponsalía en Italia y el Vaticano de La Vanguardia y RAC1 (2018-2024). Es autora de ‘Laboratori Itàlia’ (Pòrtic, 2024).

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