Meg O’ Neill: una gasista al mando de BP

Meg O’Neill (Boulder, Colorado, EE. UU.1970) ha experimentado en sus propias carnes los riesgos de expresar sin tapujos sus convicciones, pero no por ello ha dejado de hacerlo. Esta ingeniera formada en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y experta en sistemas oceánicos lleva su vida laboral ligada a la industria petrolera y, en contra de la mala prensa que las energías fósiles tiene en la actualidad, a ella no le duelen prendas en seguir defendiéndolas con afirmaciones tan contundentes como que “el gas es un combustible imprescindible en la transición energética”.

Meg O'Neill

Meg O’Neill

Gusi Bejer / Colaboradores

Desde que asumió el puesto de consejera delegada en la compañía energética australiana Woodside Energy, en mayo de 2021, ha priorizado las inversiones en infraestructuras gasistas y liderado una de las operaciones corporativas más conflictivas de la compañía, como fue la fusión con la petrolera BHP.

Será la primera mujer al frente de BP y de una de las grandes petroleras en la historia

Esta postura le ha granjeado fuertes críticas en un mundo energético enfocado en objetivos de descarbonización y la apuesta por las energías renovables, que ella no niega, pero que en ningún caso son su prioridad. Su mandato ha estado rodeado de protestas en los eventos institucionales, críticas en la prensa y hasta asaltos a su casa en Perth (Australia) por parte de activistas medioambientales en 2023.

Pese a ello, en mayo de 2025, durante en una conferencia de la patronal Australian Energy Producers, O’Neill, no dudó en lanzar una de sus declaraciones más polémicas. “Los jóvenes tienen esta visión muy ideológica, casi entusiasta, de que los combustibles fósiles son malos y que las energías renovables son buenas. Pero están felices de enchufar sus dispositivos, pedir en Shein y Temu, y que les envíen una pequeña cosa a su casa sin ningún tipo de reconocimiento del impacto energético y de carbono de sus acciones”.

La lluvia de críticas fue abrumadora. Pese a ello, esa postura no está tan fuera de mercado como podría esperarse. Seis meses después O’Neill fue elegida por la petrolera británica BP para convertirse en su próxima consejera delegada, cargo que asumirá en abril de 2026 y que la convertirá en la primera mujer consejera delegada de forma permanente al frente de BP y la primera mujer al frente de una de las grandes petroleras.

Su elección es toda una declaración de intenciones de BP, que tras una fallida apuesta por las renovables se repliega en su tradicional apuesta por los fósiles, tras reconocer un “exceso de optimismo en los plazos de la transición energética”. Pero también es el reconocimiento a una trayectoria en la que O’Neill se ha ganado la reputación de ser una directiva cercana a sus equipos con rigor operativo y capacidad para liderar adquisiciones y dar la vuelta a una cuenta de resultados que, como le ocurre a BP en la actualidad, lo necesita a gritos.

Esta apasionada de los océanos, la música clásica e hincha del equipo de fútbol australiano Fremantle Dockers (fútbol) y del West Coast Fever (equipo de netball , una variante del baloncesto, el deporte femenino más practicado en Australia), lo es también de las hojas de excel. Se forjó en el negocio petrolero en la poderosa ExxonMobil, en la que trabajo entre 1990 y 2017 en múltiples puestos técnicos y de gestión en Indonesia, Canadá, Noruega y Houston hasta llegar a ser vicepresidenta ExxonMobil Development Company (división de exploración, desarrollo y aplicación de tecnologías avanzadas de la petrolera) entre marzo 2017–marzo 2018.

Ese año se incorporó a Woodside Energy Energía en Australia, donde promocionó a consejera delegada en 2021. Un año después, el presidente de Woodside, Richard Goyder, dijo que el sólido desempeño de la compañía bajo el liderazgo de O’Neill se había traducido en aproximadamente 11.000 millones de dólares en dividendos pagados a los accionistas desde 2022. Ese buen desempeño, traducido a números, es lo que se espera de ella en BP. Ella ya se ha comprometido a ello en sus primeras palabras tras asumir el cargo: Transformación, crecimiento, disciplina en la asignación de capital y maximizar valor para los accionistas.

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