Melania Trump niega haber mantenido relaciones con Epstein

En un inusual discurso desde la Casa Blanca, la primera dama de Estados Unidos, Melania Trump, ha comparecido este jueves para negar sus vínculos con el pederasta y proxeneta Jeffrey Epstein, fallecido en prisión en el 2019. “Las mentiras que me vinculan con el vergonzoso Jeffrey Epstein deben acabar hoy mismo”, ha declarado la señora Trump, en un discurso grabado y sin posibilidad de preguntas: “Nunca he sido amiga de Epstein, nunca he tenido ninguna relación con Epstein ni con su cómplice (Ghislaine) Maxwell”.

“Nunca fui víctima de Epstein”, ha añadido, y “no me presentó a Donald Trump”. De esta forma, ha tratado de acallar la especulación surgida a través de las redes sociales, a raíz de una serie de correos publicados por el Congreso y el Departamento de Justicia en los últimos meses, en los que Epstein mencionaba habitualmente su nombre, el de su marido y examigo, y el de otras figuras públicas con las que mantenía contacto. Según su versión,  Melania conoció a Trump en 1998, durante una fiesta con motivo de la Semana de la Moda de Nueva York, y se casaron siete años después en una ceremonia celebrada en el club de golf de Trump Mar-a-Lago, en Palm Beach (Florida).

Melania ha querido comparecer para limpiar su “buen nombre”, ha señalado, pues “numerosas imágenes falsas y declaraciones sobre Epstein y sobre mí han estado circulando durante años”. Lo que sí ha reconocido es que conoció a Epstein, que la invitó, como a Trump, a sus fiestas, aunque según ella nunca presenció ninguna de sus actividades delictivas. El financiero terminó en prisión, en dos ocasiones, por buscar la prostitución de una menor en el 2008 y por su red de tráfico sexual de menores en el 2019.

“Donald y yo fuimos invitados a las mismas fiestas que Epstein de vez en cuando”, ha insistido la primera dama. “Solaparse en los círculos sociales es habitual en Nueva York y Palm Beach”, ha añadido. “La primera vez que me crucé con Epstein fue en el año 2000 en un evento al que Donald y yo asistimos juntos en aquel momento. Nunca había conocido a Epstein y no tenía conocimiento de sus actividades delictivas”.

Donald Trump con su entonces novia, Melania Knauss, junto con Jeffrey Epstein y su socia Ghislaine Maxwell en Mar-a-Lago 
Donald Trump con su entonces novia, Melania Knauss, junto con Jeffrey Epstein y su socia Ghislaine Maxwell en Mar-a-Lago Getty

Con su declaración, la señora Trump ha vuelto a poner el foco mediático en el caso Epstein, cuya difusión de archivos en enero por parte del Departamento de Justicia, tras la ley aprobada en el Congreso, puso a su esposo en el punto de mira. Trump aparece mencionado en más de 6.000 ocasiones, incluidos correos en los que el pederasta afirmaba que Trump “sabía lo de las chicas” y llegó a decir que “pasó horas” con una de sus víctimas en su residencia.

En el caso de Melania, es cierto que apenas se la menciona en los archivos judiciales del caso Epstein. Sin embargo, se publicó un correo que envió en el 2002 a la expareja y socia del pederasta, Maxwell, en el que le decía: “Ghislaine, acabo de ver las fotos y el artículo en Vogue. ¡Te ves genial! Espero verte pronto”. La primera dama se ha referido a este correo: “No puede calificarse de nada más que de correspondencia informal. Mi respuesta cortés a su correo electrónico no es más que una nota de cortesía”.

“Mi nombre nunca ha aparecido en documentos judiciales, declaraciones juradas, declaraciones de víctimas o entrevistas del FBI relacionadas con el asunto de Epstein. Nunca he tenido conocimiento alguno del abuso de Epstein hacia sus víctimas”, ha insistido.

“Nunca participé en ningún sentido. No fui partícipe, nunca estuve en el avión de Epstein y nunca visité su isla privada. Nunca he sido acusada legalmente ni condenada por ningún delito relacionado con el tráfico sexual, el abuso de menores y otros comportamientos repulsivos de Epstein. Deben cesar las calumnias falsas sobre mí por parte de personas y entidades malintencionadas y con motivaciones políticas que buscan dañar mi buen nombre para obtener beneficios económicos y ascender políticamente”.

Su discurso, de 6 minutos, publicado en la cuenta de YouTube de la Casa Blanca, termina con un mensaje para que el Congreso “actúe” y logre que haya rendición de cuentas. Una rendición de cuentas que no ha sido posible, en parte, por culpa de la censura de la propia Administración Trump, que tachó los nombres de presuntos abusadores y desprotegió a las víctimas, según la versión de varios congresistas, incluido el republicano Thomas Massie, que tuvieron acceso a los archivos sin ediciones.

“Epstein no estaba solo”, recuerda Melania, cuyo marido fue su amigo cercano hasta que se distanciaron públicamente cuando afloraron informaciones nocivas sobre el financiero. “Varios ejecutivos hombres destacados dimitieron de sus poderosos cargos después de que este asunto se politizara. Por supuesto, esto no equivale a culpabilidad, pero debemos trabajar de forma transparente para descubrir la verdad. Hago un llamamiento al Congreso para que ofrezca a las mujeres que han sido víctimas de Epstein una sesión pública centrada específicamente en las víctimas. Den a estas víctimas la oportunidad de testificar ante el Congreso con la fuerza de un testimonio jurado”, ha sentenciado.

Javier de la Sotilla Puig

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