Después de más de 25 años de negociaciones y tras varios sonados tropiezos en el camino –siempre puede haber sorpresas– pero todo parece apuntar que esta vez la UE será finalmente capaz de rubricar pronto el acuerdo comercial con el bloque de Mercosur. Lo hace después de que Italia haya aparentemente superado las reticencias que forzaron, en la última cumbre europea antes de Navidad, a aplazar la firma del acuerdo inicialmente prevista para el 20 de diciembre.
Puede ser cuestión de días. La nueva presidencia de turno del Consejo de la UE, ostentada por Chipre, está lista para someter el acuerdo a votación en una reunión de embajadores este mismo viernes. Si Italia finalmente se convierte en el país decisivo en sumarse, su primera ministra, Giorgia Meloni, aislará definitivamente a Emmanuel Macron, el otro mandatario que la UE trataba de convencer para lograr la mayoría cualificada para firmar este importante pacto comercial pese a la oposición firme de otros países como Polonia o Hungría.
Los países comunitarios podrían votar ya este viernes la ratificación del pacto por mayoría cualificada
Lo que parece haber convencido a Italia es una carta de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en que proponía acelerar la llegada de 45.000 millones de euros de fondos de la Política Agraria Común (PAC) de apoyo a los agricultores y reforzar la inversión en zonas rurales en el próximo presupuesto europeo. Además, en un guiño a Francia, Bruselas también ha propuesto suspender el arancel europeo al carbono de los fertilizantes para abaratar su precio.
“Italia no ha cambiado nunca de posición: siempre hemos defendido que se cerrara el acuerdo, recordando la exigencia de tener en consideración las legítimas preocupaciones del mundo agrario, para que la apertura a los mercados se haga con las adecuadas salvaguardias que beneficien a los sectores más expuestos”, defendió ayer el ministro de Exteriores italiano, Antonio Tajani.

El líder conservador también declaró que el acuerdo “presenta grandísimos beneficios y potencialidades”, destacando que crea una gran área de libre comercio de “casi 800.000 millones de personas” y una tecla fundamental en la construcción de una red de acuerdos comerciales de la UE que “refuerza la autonomía estratégica y la soberanía económica de Italia”, unas palabras que todo el mundo interpretó como el beneplácito que se esperaba de Roma.
La UE necesita moverse rápido. Meloni convenció al presidente brasileño, Lula da Silva, de que Italia solo necesitaba tiempo para subirse al carro del acuerdo. Pero Da Silva aceptó tener paciencia a cambio de una condición, y es que fuera cuestión de semanas, a poder ser antes de que termine la presidencia brasileña, el 15 de enero, de este bloque de países formado por Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay. Si todo sale como espera Bruselas y los embajadores terminan aprobando el acuerdo, la nueva fecha de una cumbre entre ambos bloques sería el 12 de enero en Paraguay.
En la recta final de este pacto, los ministros de Agricultura de los Veintisiete se reunieron ayer de forma extraordinaria en Bruselas con el fin de abordar las preocupaciones del campo europeo. El representante español, Luis Planas, confió en poder cerrar el acuerdo de Mercosur esta misma semana.
“Entiendo de las palabras del ministro italiano, Francesco Lollobrigida, como las de ayer de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, que Italia va a dar un paso adelante. Y esto significa que esperamos que esta misma semana se pueda previsiblemente adoptar por mayoría cualificada el acuerdo que permita la rúbrica de Mercosur”, celebró ante la prensa en Bruselas.
