Necesidad obliga

Las comunidades autónomas necesitan los 20.975 millones de aportación extra del Estado para su financiación. Por su parte, el Gobierno necesita el apoyo parlamentario del PP para sacar adelante el nuevo modelo de financiación autonómico que se ha pactado con ERC. El sentido común indica que ambas partes deberían hacer un esfuerzo para consensuar una cuestión que lleva atascada diez años aprovechando el buen momento de recaudación fiscal. No habrá otra oportunidad como esta.

Es una auténtica locura que la financiación autonómica no sea consensuada entre los dos grandes partidos. Pensar que un partido independentista como ERC pueda imponer sus criterios al resto del país es un disparate. Entre el PSOE y el PP representan cerca del 75% de la soberanía popular en el Congreso de los Diputados. Por tanto, les corresponde a ambos establecer unos criterios comunes teniendo en cuenta las especificaciones y características de Catalunya y del resto de comunidades autónomas. La financiación singular de Catalunya hay que afrontarla, como fue necesario aprobar la amnistía, para dar una salida consistente al conflicto. No son solo los partidos independentistas quienes consideran que Catalunya está infrafinanciada, sino la inmensa mayoría de catalanes. Es una demanda que vienen haciendo los empresarios desde hace años y el detonante del procés .

El criterio fundamental es que nadie pierda y todos salgan ganando

De la misma manera que se aceptó la financiación de las comunidades autónomas forales y todas las autonomías respetan el cupo vasco, no queda otra que admitir una financiación singular. Aunque en opinión de economistas tan relevantes como Francisco de la Torre o Ángel de la Fuente, director ejecutivo de Fedea, no es ni equitativo ni solidario dar privilegios por razones políticas, es necesario por razones de convivencia.

Probablemente, el gran error de Pedro Sánchez no haya sido ni aprobar la amnistía ni haber consensuado la financiación singular con ERC. El problema ha sido utilizar ambas como moneda de cambio para mantenerse en el poder.

El líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, tiene la oportunidad ahora de rediseñar la España que habrá que construir después de Pedro Sánchez. Él ha sido presidente autonómico y sabe lo que está en juego. Según todos los sondeos de opinión, es muy probable que la próxima legislatura esté gobernada por el centro derecha. Por esta razón, si se pudiera alcanzar ahora un acuerdo de mínimos sobre la financiación autonómica, que no dejara contento a nadie pero que sirviera a todos, sería de gran utilidad.

Este sábado están convocados los barones populares en Zaragoza para hacer frente a los agravios que presenta el modelo de financiación acordado entre Sánchez y Junqueras. Probablemente, la alternativa que presenten los populares en el fondo no será tan diferente. El criterio fundamental es que nadie pierda y todos salgan ganando. A partir de este principio, ha llegado el momento de entenderse.

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