
Otra vez el mismo error, porque no es la primera vez. El PP, o alguna de su gente, hace años que debería tener aprendida la máxima: en elecciones no hables de pensiones. La historia del partido debería bastar para tenerlo grabado en la memoria. Ya le ocurrió al propio Alberto Núñez Feijóo antes del 23-J, con aquella entrevista con Silvia Intxaurrondo en la que negó la evidencia: los gobiernos populares habían congelado las pensiones o las habían subido por debajo del IPC, durante años. Lo pagó caro el presidente del PP. Como también se pagó caro el error de permitir que Carlos Mazón pactara con Vox antes de hora, cuando aún se contaban los votos del 28-M.
Sorprende que, en la precampaña del 29-N, el PP vuelva a tropezar con la misma piedra, y golpeando más fuerte. Esta vez, en boca de Ester Muñoz: “El sistema va a colapsar (…) va a petar”. Y otra vez, diez millones de pensionistas mosqueados. Son votantes, son el público del PP y del PSOE. Eso que llaman el marco discursivo estaba relativamente bien encarado para Feijóo, probable próximo presidente del gobierno, según dicen la mayoría de las encuestas, con el apoyo de la derecha extrema. Con ese horizonte, los expertos recomiendan no meter la pata. No pisar charcos. No abrir debates que sabes que no vas a ganar, nunca. Mejor pasar de puntillas y esperar a las urnas, porque el viento sopla a favor. Vox abrió la caja de los truenos con las declaraciones de José María Figaredo, quien abogaba por “privatizar” las pensiones. Santiago Abascal salió raudo a desmentirlo, y el joven diputado ha intentado aclararlo, sin éxito. Pero llegó la portavoz del PP, que es partido de gobierno. Y la acabó liando en un pódcast “donde se habla con más libertad”, según Muñoz, antes de convocarse elecciones. Y pasó lo que pasó. Feijóo salió también a ratificar el compromiso del partido con los pensionistas y a prometer subidas de acuerdo con la inflación. El líder popular oteó el peligro, el grave peligro, una vez más.
Sucedió antes del 23-J, y el PP vuelve al error de abrir el melón de las pensiones
El foco de una campaña puede cambiar en cuestión de horas. La viralidad acelera ese desplazamiento, y la IA se encarga de inflamar las bajas pasiones y las mayores preocupaciones, que para eso está bien entrenada. La estrategia de los partidos debería estar ensayada, porque es antigua, casi tanto como el arte de la retórica: hay que engordar los errores ajenos y evitar los propios. Tiene sentido. Es mejor no provocar la movilización del elector rival. Iván Redondo, un outsider y una voz ajena al optimismo demoscópico del Partido Popular, lleva días avisando: la izquierda tiene mucho votante “dormido” y mucho desplazado a la derecha que, según cómo, podría volver.
Mejor dormir la campaña, debieron pensar los estrategas de Feijóo. Pero llega la portavoz y, con dos frases, mueve el foco de la campaña a donde menos interesa. El manual del Partido Popular debería tener como primera frase: “No, nunca, hables de pensiones”.

