Nueva York inaugura el año con un nuevo alcalde socialista y musulmán, Zohran Mamdani

Nueva York ha recibido esta noche el 2026 en Times Square y también a su primer alcalde musulmán y el segundo más joven en la historia, el socialista Zohran Mamdani, que ha jurado su cargo en una estación de metro abandonada, construida bajo el ayuntamiento en 1904, durante la llamada Edad Dorada de la ciudad. 

En una ceremonia privada dirigida por Letitia James, la fiscal general de Nueva York perseguida por el Departamento de Justicia de Donald Trump, Mamdani ha puesto su mano sobre dos ejemplares del libro sagrado del islam, el Corán, convirtiéndose en el primer alcalde de Nueva York en hacerlo. La capital financiera del mundo entra hoy en una “nueva era de oportunidades”, ha dicho el nuevo alcalde, que ha impulsado la esperanza de la izquierda en un país gobernado por el ultraconservador Trump, con quien tuvo sintonía en su primera reunión en la Casa Blanca

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En los próximos cuatro años, tiene el encargo de hacer cumplir sus ambiciosas promesas, que se resumen en un objetivo: reducir el coste de la vida de los neoyorkinos. El nuevo alcalde promete subir impuestos a los ricos para pagar autobuses gratuitos en la ciudad, así como guarderías públicas y una congelación de los alquileres, entre otras medidas de izquierdas que han sido rechazadas por sus adversarios como “comunistas”.

“Este es verdaderamente el honor y el privilegio de toda una vida”, ha dicho Mamdani pocos segundos después del tradicional descenso de la bola en Times Square por año nuevo. Con un estilo comunicativo revolucionario, este inmigrante nacido en Uganda y naturalizado en Estados Unidos superó a sus 34 años el 50% de los votos en las elecciones de noviembre frente al ex gobernador del Estado, Andrew Cuomo, y el republicano Curtis Sliwa.

La ceremonia de esta medianoche seguirá hoy en un acto público a las 13h (19h en Barcelona) en el que el nuevo alcalde será presentado por su aliada política, la congresista demócrata del Bronx Alexandria Ocasio-Cortez, y tomará juramento de manos del senador independiente Bernie Sanders.

El nuevo alcalde celebrará un nuevo acto hoy y comenzará oficialmente su mandato 

“Tengo muchas ganas de verlos a todos mañana, cuando comencemos nuestro mandato”, ha dicho el nuevo alcalde, que ha hablado en presencia de su predecesor, Eric Adams. En los últimos dos meses, ha liderado una transición en la que todavía quedan muchas incógnitas, pues varios de los principales cargos de su nuevo ayuntamiento todavía tienen que ser anunciados. La lentitud le ha valido las críticas de los que opinan que su inexperiencia frustrará su capacidad de hacer avanzar su ambiciosa agenda.

Eso no significa que el nuevo alcalde se haya quedado parado desde que triunfó en los comicios. Ha participado en varios mítines no electorales, ha apoyado huelgas de trabajadores de Starbucks junto al senador independiente Bernie Sanders, se ha dejado ver repartiendo chocolate caliente a inquilinos para subrayar su propuesta de congelar los alquileres, se ha reunido con trabajadoras de guarderías para hablar de su plan de cuidado infantil universal y, en una mediática visita, viajó a Washington para reunirse con el presidente Trump en el despacho oval.

En aquel careo, reinó la cordialidad y la buena sintonía. Pero el primer asalto en el combate de boxeo entre Trump y Mamdani comienza hoy y se intensificará en noviembre, en la recta final hacia las elecciones legislativas. Después de meses acusándose mutuamente de querer destruir el país, los dos mediáticos dirigentes enterraron sus hachas y regalaron en el despacho oval una escena que rompió el molde de la polarización que gobierna la vida política de EE.UU.

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“Creo que este alcalde puede hacer cosas realmente extraordinarias”, dijo entonces Trump con una sonrisa en la cara y dando gestos de cariño a su invitado. “Va a sorprender a algunas personas conservadoras”, añadió: “Tenemos mucho en común, algunas de sus ideas son realmente las mismas ideas que yo tengo”. “Vamos a ayudarlo, para hacer realidad el sueño de todos: tener un Nueva York fuerte y muy seguro”.

“Lo que realmente aprecio del presidente es que la reunión que mantuvimos no se centró en los lugares donde no estamos de acuerdo, que son muchos, sino en el propósito compartido que tenemos de servir a los neoyorquinos”, dijo Mamdani, de pie y también sonriente al lado del presidente, enfatizando repetidamente que ambos ganaron las elecciones con un mismo mensaje: reducir el coste de la vida.

Fue un giro de guion para el hombre que prometió durante la campaña que se iba a convertir en “la peor pesadilla de Donald Trump”, el azote de sus círculos multimillonarios en Nueva York y representante de todo lo que denosta el movimiento MAGA: socialista, inmigrante y musulmán. 

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