Las delegaciones de Irán y Estados Unidos iniciaron este viernes en Mascate una ronda de conversaciones, con el objetivo de evitar una guerra regional. Sin embargo, las diferencias sobre el futuro del programa nuclear persa podrían hacer descarrilar el diálogo y activar una ofensiva militar norteamericana, que ha trasladado el grueso de su armada a las aguas del golfo Pérsico.
Previamente al encuentro, Teherán ya había trasladado sus exigencias a Washington a través de la mediación de Omán, según un funcionario iraní citado por Reuters.
Las negociaciones indirectas arrancaron con una hora de retraso tras un encuentro entre el principal negociador estadounidense y el ministro de Exteriores omaní, según informó la agencia semioficial iraní Mehr News Agency.
Las conversaciones se prolongaron durante aproximadamente una hora y media, tras lo cual una caravana que se cree transportaba a responsables estadounidenses abandonó el palacio situado a las afueras de Mascate donde se celebraron los encuentros, explicaron medios israelíes.
Una delegación iraní había entrado y salido del recinto con anterioridad. No hubo comentarios inmediatos por parte de funcionarios estadounidenses. Se desconoce por el momento si ese fue el final de las conversaciones por ese día.
Más tarde, el Ministerio de Exteriores de Omán confirmó en X su presencia en la discusión sobre el programa nuclear iraní. El ministro de Exteriores omaní, Bader el Busaidi, se reunió por separado con el ministro de Exteriores iraní, Abás Araghchi, y posteriormente con el enviado especial estadounidense para Oriente Próximo, Steve Witkoff, y con el asesor de la Casa Blanca Jared Kushner, yerno del presidente estadounidense Donald Trump, según informó la diplomacia omaní.
Pese a que las dos partes han expresado su disposición a retomar las negociaciones sobre el programa nuclear iraní, Washington pretende ampliar el alcance de las conversaciones. Estados Unidos quiere incluir en la agenda el programa de misiles balísticos de Irán, su apoyo a grupos armados en la región y la situación interna del país, según afirmó esta semana el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio.
Teherán, sin embargo, rechaza cualquier ampliación del marco negociador. Una fuente diplomática iraní advirtió de que la presencia del Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) -rama del Ejército estadounidense con presencia en Oriente Medio- o de responsables militares regionales en las conversaciones podría poner en riesgo el proceso.
Mientras tanto, la cúpula clerical iraní mantiene su preocupación ante la posibilidad de una acción militar estadounidense, en un contexto marcado por el despliegue de fuerzas navales de Estados Unidos en las proximidades de Irán y las reiteradas amenazas del expresidente Trump de atacar el país.
