Ormuz golpea la economía global

“Empezar una guerra es fácil, pero el final no llegará con unos cuantos tuits”. Son palabras de esta semana de Alí Larijani, principal responsable de seguridad nacional de Irán. Poco después, el nuevo líder supremo, Mojtada Jamenei, elegido tras la muerte de su padre en el primer día de la guerra, amenazaba con más ataques contra las bases de Estados Unidos en Oriente Medio y con mantener cerrado el estrecho de Ormuz el tiempo que haga falta. El objetivo, llevar el precio del petróleo por encima de los 200 dólares/ barril.

Disrupción

Trump quería una guerra corta pero Irán apuesta a un conflicto largo que castigue la economía mundial con un petróleo disparado

Trump quería una guerra corta, pero Irán apuesta a un conflicto largo, a resistir castigando la economía global con un petróleo disparado. Tras dos semanas de intensos ataques aéreos de Estados Unidos e Israel, el régimen de Teherán mantiene el control del país y sigue siendo capaz de atacar a sus países vecinos aliados de EE.UU.

La gran liberación de reservas petrolíferas acordada esta semana, la mayor de la historia (400 millones de barriles diarios), no ha sido todo lo efectiva que se esperaba. Si en un primer momento consiguió contener los precios por debajo de los 100 dólares el barril, las cotizaciones han seguido oscilando y superando momentáneamente esa barrera. La Agencia Internacional de la Energía habla ya de “la disrupción de petróleo más importante de la historia” y las casas de análisis empiezan a estudiar escenarios con el precio del crudo decididamente por encima de los 100 dólares. Si hasta hace muy poco analistas e inversores apostaban a un conflicto de corta duración con un impacto contenido sobre la economía global, Goldman Sachs no descarta ahora que el petróleo se instale en los 150 dólares. Oxford Economics considera que el precio del crudo podría situarse fácilmente en torno a los 140 dólares. Si esa cotización aguantara durante dos meses, calcula que su efecto sobre los mercados financieros y el incremento de las disrupciones en la cadena de suministros llevaría a una contracción del 0,7% del PIB mundial, que se haría sentir de forma más leve en la eurozona, el Reino Unido y Japón, pero que podría acercar EE.UU. a una recesión.

Ganadores y perdedores

Rusia sale beneficiada y las grandes petroleras de EE.UU. hacen su agosto, aunque el riesgo de recesión crece si el conflicto no se resuelve en unos meses

Las grandes petroleras de EE.UU. están haciendo su agosto con la subida del crudo, pero el ciudadano de a pie la resiente. Si la cotización se mantiene alta durante meses disparará la inflación y, ciertamente, puede acabar provocando una recesión. Ese riesgo, y la proximidad de las elecciones mid-term en Estados Unidos, pueden explicar el movimiento de ayer de Trump, el levantamiento parcial de las sanciones a Rusia para permitir la compra de su petróleo de forma temporal.

La subida del precio del crudo se ha trasladado rápidamente a la gasolina y el gasóleo 
La subida del precio del crudo se ha trasladado rápidamente a la gasolina y el gasóleo EMILE WINDAL / AFP

Rusia está siendo, de hecho, uno de los grandes ganadores económicos de esta guerra. Castigado por las sanciones occidentales, el conflicto en el Golfo aboca ahora a una mayor demanda del crudo ruso y está reforzando sus relaciones con China, India y otros grandes importadores. Está vendiendo muy por encima de los 59 dólares el barril que Moscú necesita para equilibrar su presupuesto.

¿Quién más gana? ¿Quién pierde? Esta vez pierden las economías del Golfo, normalmente las grandes beneficiarias de una subida del petróleo. La parálisis del estrecho de Ormuz restringe sus ventas y fuerza recortes de producción que pueden provocar en la región una caída del PIB del 2% en caso de un conflicto corto o de hasta el 15% si se alarga, según las estimaciones de Capital Economics. Kuwait y Qatar serían las más perjudicadas, mientras que Arabia Saudí y Emiratos pueden contener el daño enviando más petróleo a través de sus oleoductos. El conflicto también está destruyendo la imagen del Golfo como refugio de estabilidad, lo que amenaza el turismo, por supuesto, pero también grandes proyectos como la apuesta de Riad con Vision 2030, que depende en parte de la inversión extranjera.

Perjudicadas

Las economías del Golfo suelen ganar, pero esta vez sufren en carne propia la guerra y la parálisis del Estrecho

La dependencia energética de la Unión Europea de los combustibles fósiles sigue siendo elevada, del 58%. Italia es uno de los países más expuestos por su alta dependencia del gas natural licuado de Qatar. Sin embargo, pocos esperan una crisis como la provocada por la invasión rusa de Ucrania en el 2022. Entonces el gas natural se disparó a 300 euros el megawatio/hora y llevó la inflación por encima del 10%. La cotización del gas natural en Europa se situaba este viernes en los 51,5 euros, muy por debajo de aquel récord.

China, finalmente, es el mayor importador de petróleo del mundo pero lleva años construyendo defensas contra nuevos shocks energéticos. Tiene más de 1.000 millones de barriles de crudo en reservas estratégicas , ha invertido fuertemente en energías renovables, ha subvencionado la compra de coches eléctricos y mantiene una industria local del carbón que puede utilizar si es necesario.

Elisenda Vallejo Cortinas

Redactora jefa de la sección de Economía de La Vanguardia

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