Péter Magyar, el conservador que puede desbancar a Orbán

Péter Magyar, el hombre que en las elecciones de este domingo en Hungría podría desbancar del poder al primer ministro, Víktor Orbán, formaba parte de su círculo hasta que decidió salirse de él. Ocurrió en febrero del 2024 y desde entonces Magyar y su partido de centroderecha, Tisza, se han disparado hasta liderar los sondeos independientes con su promesa de vuelco político tras 16 años de dominio ultranacionalista.

Una encuesta del instituto demoscópico Idea difundida el jueves  otorga a Tisza el 39% de votos frente al 30% que recibiría Fidesz, el partido del primer ministro. El miércoles, una proyección realizada por el instituto Medián indicaba que Tisza puede alcanzar una mayoría de dos tercios en el Parlamento –la mayoría que tiene ahora Orbán–, lo que le permitiría hacer reformas constitucionales para revertir la democracia iliberal instalada en Hungría durante los cuatro mandatos consecutivos del líder de Fidesz.

Con todo, en torno al 21% de encuestados afirma no haber decidido aún su voto, y sondeos de organizaciones afines al Gobierno continúan dando a Orbán como ganador de los comicios, así que se impone la cautela hasta que las urnas hablen.

Promesas de cambio 

El ascenso de Péter Magyar ha sido meteórico desde que en febrero del 2024 rompió con el círculo de Orbán, al que pertenecía, y lanzó un discurso anticorrupción 

El jueves en un mitin en Sopron, ciudad del oeste junto a la frontera con Austria, Magyar llamó a sus seguidores a no confiarse por las encuestas favorecedoras, e ir a votar frente a “este poder vil, corrupto, temible y en decadencia”, para que “la victoria se vea no solo desde la luna, sino también desde el Kremlin”.

En réplica a las acusaciones de belicista que le dirige el prorruso Orbán, el conservador Péter Magyar dijo en referencia a la guerra en Ucrania: “El gobierno de Tisza será verdaderamente un gobierno de paz, a diferencia de Fidesz. No enviará soldados ni armas a ningún conflicto, y desde luego no habrá servicio militar obligatorio”.

El ascenso del abogado Péter Magyar, de 45 años, ha sido en verdad meteórico. El ahora candidato saltó a la fama hace dos años y dos meses cuando su exesposa, Judit Varga, exministra de Justicia, dimitió de sus cargos políticos al desvelarse un indulto presidencial a un encubridor de abusos sexuales. En el escándalo dimitió también la entonces presidenta del país, Katalin Novák, firmante del documento. Magyar emergió vía Facebook para acusar a los dirigentes de Fidesz de “esconderse tras las faldas de las mujeres” para ocultar su propia corrupción.

Seguidores del partido de la oposición Tisza, liderado por Péter Magyar, en Budapest en una marcha el 15 de marzo del 2026  
Seguidores del partido de la oposición Tisza, liderado por Péter Magyar, en Budapest en una marcha el 15 de marzo del 2026  Denes Erdos / AP

Su potencial de credibilidad ante la sociedad húngara radicaba en su propio perfil: una persona próxima a Orbán que, en público, acusaba al sistema de corrupción. Entonces, entró en política. A cuatro meses de las elecciones europeas de junio del 2024, sin tiempo para crear un partido, rescató una pequeña formación conservadora ya existente, Tisza, que se avino a designarle como líder. En las urnas europeas quedó segundo tras Fidesz al obtener el 29,6% de votos y arrasó al resto de la oposición. Pero el entonces flamante eurodiputado Magyar pensaba ya en las elecciones que debían tener lugar en su país en la primavera del 2026.

Para romper el férreo control que Fidesz ejerce sobre gran parte de los medios de comunicación, durante estos dos años Péter Magyar se ha pateado este país centroeuropeo de 9,6 millones de habitantes, sin perder de vista las zonas rurales, donde suele predominar el voto a Orbán. En sus mítines abundan las banderas nacionales, en una invocación al patriotismo que recuerda a los mítines del propio Orbán. El partido redobló su estrategia digital con un hábil uso de las redes sociales.

Magyar promete reformas que permitan recibir los casi 18.000 millones de euros en fondos para Hungría que Bruselas mantiene bloqueados por erosión del Estado de derecho. En política exterior, asegura que devolverá Hungría a la senda europeísta y que reforzará el compromiso con la OTAN. Tisza planea la independencia húngara de la energía procedente de Rusia para el año 2035.

De todos modos, el aspirante a gobernar Hungría va con pies de plomo en temas cultivados por Orbán en los que detecta consenso social. Así, aunque no niega el derecho de Ucrania a ingresar algún día en la UE, se opone a una adhesión acelerada. Y Tisza defiende una política de migración tan dura como la de Fidesz. Este equilibrio entre cambio estructural y continuidad en ciertos asuntos clave forma parte de la estrategia de Magyar para atraer a votantes desencantados de Fidesz y a votantes moderados en general.

María-Paz López Rodríguez

Corresponsal en Alemania, Centroeuropa y países nórdicos desde 2014. Antes en Italia y Vaticano (2003-2009). Especialista en religión. Licenciada en Comunicación (UAB) y máster en Periodismo (beca Fulbright) en Columbia

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