Bajo el actual régimen de la Casa Blanca, conviven los “yes, sir”, que son todos esos en el entorno de Donald Trump que le hacen la reverencia y luego están los disidentes, capaces de enfrentarse al dictado del presidente.
Entre los disidentes, el más inesperado, e incluso el que nunca pretendió serlo, ese es Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal (Fed), nominado por el propio Trump en su primer mandato, al frente del banco central desde el 2018.
Hay quien apoya que el gobernador Stephen Miran sea el interino, pero la ley está con Powell
Powell, una vez renovado en el cargo por Joe Biden, se convirtió en la diana de la furia épica de Trump. El líder del país considera que se han de recortar los tipos de interés a la nada, pese a una inflación cada vez más persistente por los aranceles y ahora la guerra en Irán.
Trump se ha pasado meses hablando de lo mucho que desea que Powell se marche de la Reserva Federal, cuyo mandato como presidente concluye a mediados de mayo. Pero el propio Powell remarcó este pasado miércoles, al acabar la reunión en que se mantuvo el precio del dinero pese a las amenazas de Trump, que las propias acciones de la Casa Blanca tienen el efecto contrario y está dispuesto a permanecer más tiempo del que, de otro modo, lo haría.
Powell concluyo esa reunión de la Fed asegurando que continuará en el cargo de forma interina si antes no se ha cerrado la investigación que tiene abierta por orden del gobierno de EE.UU., lo que bloquea la aprobación de su sucesor.
Airado por la decisión de la Fed del día anterior, Trump insistió el jueves en ir a un choque frontal con Powell y que no cambia su rumbo aunque eso signifique dar a su enemigo un plazo más largo como presidente pro tempore de la Fed.
El líder estadounidense reiteró su apoyo a la investigación penal del Departamento de Justicia contra su némesis al frente del banco central relacionada con el testimonio del presidente de la Fed ante un comité del Senado sobre la renovación de 2.500 millones de dólares de la sede de la Reserva Federal.
“Está siendo investigado porque está construyendo un edificio por cientos de millones de dólares más de lo que se supone que debería costar”, dijo Trump. “Ahora sé que es una incompetencia grave, porque, en mi opinión, es gravemente incompetente Hoy, ciertamente, debería estar bajando las tasas de interés, ¿de acuerdo? Ciertamente, ¿quién no las bajaría? Pero es terco y tiene el síndrome de desquiciamiento por Trump”, acusó a Powell.
Su declaración llegó después de que el juez del tribunal de distrito en Washington DC, James E. Boasberg, anulara un par de imputaciones sobre esa investigación a Powell al dictaminar que la pesquisa carecía de fundamento y que solo buscaban revancha por el rechazo a bajar los tipos de interés.
Pero en lugar de dejarlo correr y facilitar el traspaso de poder, la fiscal federal Jeanine Pirro, estrecha aliada de Trump, anunció que apelará la decisión. Restó toda importancia a las preocupaciones de que la investigación pueda retrasar la confirmación de Kevin Warsh, el nominado por Trump cuyo destino pende de la votación del Senado. En esa cámara, el senador Thom Tillis, un republicano decisivo en el Comité Bancario, se niega a permitir la ratificación de Warsh hasta que se cierre la investigación a Powell.
Aunque en el entorno del trumpismo se apunta que Stephen Miran, uno de los gobernadores nombrado por Trump asuma la presidencia temporal, Powell recalcó que lo que establece la ley es que sea él quien ejerce ese cargo interino. Ya se ha hecho en otras ocasiones. El propio Powell fue provisional varios meses en el 2022 a la espera de que el Senado ratificara su segundo mandato.
Trump persigue tomar el mando de la Fed colocando a su gente. De momento ha nombrado a tres y su intento de despedir a Lisa Cook, con otra investigación penal de escaso peso, llegó al Tribunal Supremo., donde los magistrados parecieron dar poco crédito al gobierno.
El empeño contra Powell es que vale por dos. El actual presidente, una vez deje ese cargo, tiene puesto como gobernador hasta el 2028. Por lo general, sus antecesores optaron por dejar la Fed al vencer la presidencia. Powell no muestra por ahora esa disposición en esta guerra por el control de los tipos.
