Presión sobre Irlanda para que deje de vender alúmina a Rusia

El inicio de la presidencia irlandesa del Consejo de la Unión Europea comienza con cierto sabor amargo para Dublín. Un escándalo reciente sobre las presuntas exportaciones a Rusia de alúmina —óxido de aluminio— ha ensombrecido parcialmente los mensajes que quería trasladar el Gobierno irlandés sobre las prioridades de su mandato durante este semestre, cuando deberá moderar los grandes debates entre los Estados miembros como la seguridad de Europa o el diseño del próximo presupuesto.

El asunto ha pesado sobre el primer ministro irlandés, Micheál Martin, quien ha tenido que despejar las preguntas de la prensa tanto en la reunión bilateral con el presidente ucraniano Volodímir Zelenski del pasado miércoles como en una visita este viernes del Colegio de Comisarios de Ursula von der Leyen, reunidos con el Ejecutivo irlandés este viernes en la universidad de Cork.

Escándalo

Este componente se exporta de la mayor refinería de Europa a fabricantes de armas rusos, según una investigación

El taoiseach, como se denomina al premier irlandés, repite una vez y otra que se está llevando a cabo una investigación sobre el asunto, cuyos resultados se compartirán con la Comisión Europea en cuestión de semanas, y justifica también recordando que la alúmina, este componente, nunca ha formado parte de los diversos paquetes de sanciones que han interpuesto los países europeos a Moscú como represalia por su invasión de Ucrania. 

“Analizaremos las conclusiones de la investigación con la Comisión Europea, pero la Comisión nunca ha incluido la alúmina en una lista de sanciones, lo cual es un punto importante, ni hemos tenido que ejercer presión, de ninguna manera, en relación con esta cuestión”, indicó Martin ante un grupo de corresponsales.

En marzo, una investigación periodística destapó los vínculos empresariales entre la irlandesa Aughinish Alumina, la mayor refinería de alúmina de Europa, y la economía rusa. Al parecer, esta enorme planta industrial localizada en el oeste de Irlanda todavía hoy suministra ese material a fundiciones rusas que son propiedad de una enorme empresa rusa, United Company Rusal, que después las vende por su parte a fabricantes de armas de ese país sancionados por los países comunitarios.

Rusal está controlada por un oligarca ruso, Oleg Deripaska, aliado de Vladímir Putin y sancionado por Europa por sus vínculos con el sector del armamento ruso. En cambio, la alúmina no está sujeta a sanciones, ya que forma parte de las cadenas de suministro globales utilizadas en otros sectores.

 ”Lamentablemente, existen empresas en Europa que son propiedad de Rusia o están controladas de facto por sus oligarcas sancionados. Siguen suministrando a los rusos materiales esenciales incluso ahora”, protestó Zelenski en la inauguración de la presidencia irlandesa en Dublín. “Cada tonelada de materia prima que llega a Rusia se utiliza en nuestra contra en esta guerra”, recordó el líder ucraniano. La jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, ya ha adelantado que propondrá sanciones adicionales para evitar esta situación.

Anna Buj Cussó

Corresponsal en Bruselas. Antes, al frente de la corresponsalía en Italia y el Vaticano de La Vanguardia y RAC1 (2018-2024). Es autora de ‘Laboratori Itàlia’ (Pòrtic, 2024).

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