Que nos suban el sueldo

Pedro Sánchez eligió el momento y el lugar que más le convenían. Su petición a la patronal de que “suba los sueldos” la formuló en el escenario adecuado a sus propósitos, en la firma del incremento del salario mínimo interprofesional (SMI); apoyando a una Yolanda Díaz que no atraviesa su mejor momento y que le correspondió con una frase de halago (“Siempre has estado en el lado correcto de la historia”); y señalando a la CEOE como los malos de la película, (nos tratan como “un muñeco de trapo”, se quejan en la patronal); lo que puede gustar a una parte de sus bases, y más esta vez cuando se trata de algo tan sensible como aumentar los salarios.

Escenografía y mensajes políticos al margen, lo cierto es que España tiene un problema con los salarios, que han conseguido finalmente recuperar el poder adquisitivo perdido durante la crisis inflacionista, aunque ha costado. Finalmente, en 2025 han prácticamente alcanzado el valor real del 2019. El problema no se centra en los sueldos más bajos, ni tampoco en la zona más alta, sino en las remuneraciones de la zona media, donde se está produciendo un atasco, una concentración de sueldos que engloban algunas actividades que, por la preparación de los trabajadores que las ejercen o por su experiencia, merecerían pagas superiores.

En la escala salarial más baja, el papel de las continuadas subidas del SMI ha sido determinante. Al pasar de los 786 euros del 2018 a los 1.221 euros este año, con un aumento acumulado del 66%, lo que era un elemento de tercer orden en el mercado laboral se ha erigido en un actor decisivo. Es un salario ya más digno, y que, además, se ha convertido en uno de los más frecuentes en España. Aquí precisamente hay algo que falla. No es lógico que los salarios se acumulen en el entorno del SMI.

Un taponamiento que ya señaló la comisión de expertos que asesoró al Ministerio de Trabajo para el aumento de este año del salario mínimo, y que avisó que los trabajadores cualificados y experimentados son los potenciales perdedores. Una causa de que no haya efecto arrastre hacia arriba de los aumentos de sueldo es la existencia de trabajadores más precarios, como temporales, subcontratados o inmigrantes en situación irregular; y otra, el uso extensivo de prácticas y becas que introduce un canal de competencia a la baja.

Los salarios medios han quedado atascados mientras los bajos han subido por las alzas del SMI

Es también el escenario que señala un estudio de CC.OO. que apunta que el 64% de los asalariados, es decir, 11,8 millones, tienen ingresos por debajo del salario medio, que el sindicato sitúa en 2.618 euros mensuales, dado que contabiliza el salario medio a jornada completa. El porcentaje se dispara en sectores como la agricultura, la ganadería y la pesca, donde son más del 90% de los salarios lo que quedan por debajo de la media.

El informe del sindicato servirá para apuntalar sus reivindicaciones de aumento salarial para el próximo trienio, entre las que destacan una petición de incremento superior para los salarios medios. Es uno de los puntos que se va a negociar en el próximo Acuerpo por el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC), aunque lo cierto es que la patronal, que sí que firmó el anterior, de momento está arrastrando los pies para empezar esta negociación. No son tiempos en que el consenso cotice al alza en la CEOE, ni con el Gobierno por supuesto, pero tampoco en la relación bilateral con los sindicatos. Y, además, donde los patronos quieren centrar la discusión es más en las bajas que en los aumentos.

Al “que suban los sueldos” de Sánchez, la patronal respondió con una batería de réplicas, y algún comentario poco sofisticado pero contundente como que el Gobierno “se pone morado con las cotizaciones sociales”. De entrada, la CEOE considera que el Ejecutivo busca enemigos para tapar sus problemas, y aquí tiene parte de razón. Sánchez eligió este momento para meterse directamente contra los grandes empresarios, lo que llevaba tiempo sin hacer, en una aparente giro de atención hacia los trabajadores con menos ingresos.

Ls subida del SMI no se ha trasladado a los niveles salariales superiores                                                    
Ls subida del SMI no se ha trasladado a los niveles salariales superiores                                                    Mane Espinosa

En segundo lugar, la patronal alegó que el aumento de los costes laborales no les deja margen para subir salarios. En este caso, el razonamiento es más discutible, porque, aunque han aumentado las cotizaciones sociales, los márgenes empresariales siguen siendo muy, muy saneados, con la excepción de las microempresas, que llevan tiempo pasándolo mal. Una excepción que parece indicar que la economía solo va muy bien para los grandes, que navegan con el viento a favor, mientras que los pequeños naufragan con el oleaje picado. Olas como las subidas del salario mínimo, que los micropymes no saben surfear.

Y finalmente, la CEOE disparó en el terreno que ha convertido en su gran objetivo del año, reducir las bajas, lo que ellos prefieren denominar absentismo laboral de forma nada inocente. Por cierto, que en esta utilización del lenguaje, al vocablo absentismo también se añade el de “repetidores”, que algunos aplican a los trabajadores que suman más de una incapacidad temporal. El lenguaje nunca es neutro. Pero, volviendo al tema de fondo, la patronal tiene buena parte de razón en culpar a la incapacidad del sistema público de salud para tratar con agilidad las bajas. No da abasto, con lo que se alarga innecesariamente el regreso al puesto de trabajo; y los efectos de la colaboración con las mutuas, de momento no se nota.

Es cierto que también intervienen otros elementos, como una estructura compleja de la gestión que puede generar disfunciones, en la que el organismo que da la baja no es el mismo que el que la paga; y el potencial efecto perverso de los incentivos pactados en la negociación de los convenios. Aquí es muy recomendable el informe reciente de la Airef, tan interesante como polémico, porque refuerza la sospecha de un uso abusivo de la incapacidad temporal.

A finales del 2025, los salarios reales recuperaron el nivel prepandemia

Mientras, ¿Cómo van los sueldos? En la parte baja, ya lo hemos dicho, bien, gracias al impulso del SMI. Pero claro, esta remuneración, junto con la de los funcionarios, es la única que fija por ley el Gobierno. El resto se negocia en el mercado, con múltiples factores en juego.

El último dato en ese terreno es un aumento salarial del 2,87% de los convenios efectivos en el pasado mes de enero. Un porcentaje inferior al de los últimos años, y también superior a la inflación, que en ese mes fue del 2,3%. Es decir, que los sueldos siguen su proceso de recuperación del poder adquisitivo perdido por la crisis inflacionista, hasta conseguir equilibrarlo. El aumento salarial entre 2019 y 2025 fue del 21% en términos nominales, prácticamente el mismo incremento que los precios. Sería una pérdida de solo cuatro décimas, de acuerdo con la Encuesta Trimestral de Costes Laborales del INE. Por fin, se ha recuperado el poder adquisitivo perdido.

“Lo que es sorprendente es la diferencia si analizas el aumento salarial de los trabajadores a jornada completa y a jornada parcial”, señala María Jesús Fernández, economista senior de Funcas. Ahí aparece una divergencia difícil de explicar y es que han subido mucho más las remuneraciones de la jornada parcial que las de la jornada completa. “Los sueldos nominales a jornada completa han aumentado un 19%, con lo que han perdido poder adquisitivo, mientras que los de jornada parcial lo han recuperado de sobras, con un incremento del 26%”, nos cuenta Fernández.

Para terminar de situarnos, nos podemos quedar con dos referencias. La del salario medio en España en el 2024, que fue de 2.385 euros al mes, según los datos de la EPA; una cifra que puede quedar empujada al alza por el fuerte peso de los salarios más elevados. Por tanto, otra referencia interesante es la del salario mediano, que se reduce hasta los 2.001,4 euros. Con estas referencias a la vista, en un contexto de buenos márgenes empresariales y excelente trayectoria de los números macroeconómicos, una petición de subida de los salarios medios parece razonable, aunque ciertamente, tendría que ir acompañada de una mejora de la competitividad, la asignatura pendiente de la economía española.

Jaume Masdeu Burch

Redactor jefe de la sección de Economía de La Vanguardia

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