Rusia ataca gasolineras ucranianas como respuesta a los golpes contra sus refinerías

El ejército ruso lleva dos semanas atacando diariamente gasolineras de Ucrania en regiones próximas al frente de batalla, en un estrategia que Kyiv cree es una represalia por los ataques de drones ucranianos contra las refinerías y otras infraestructuras petroleras rusas, lo que está causando una crisis de suministro de combustible sin precedentes en decenas de regiones de Rusia. Moscú, por su parte, considera que las estaciones de servicio sirven de centros de abastecimiento a las tropas ucranianas y que estos golpes pueden romper su red logística cerca de las zonas de combate.

Según el medio Aguentstvo, desde el 17 de junio los ataques contra las estaciones de servicio en diversas regiones ucranianas se han producido a diario. Los últimos, esta semana.

En la noche del 1 de julio, los militares rusos alcanzaron cinco estaciones de servicio en la provincia de Dnipropetrovsk (centro-este). El gobernador de esa región, Oleksandr Hanzha, informó en Telegram de la muerte de una mujer y de tres heridos.

Los drones rusos han alcanzado diariamente estaciones de servicio de seis regiones ucranianas

En la misma jornada, durante los bombardeos contra la provincia de Chernihiv (norte de Ucrania) también resultó dañada una gasolinera. En ella se desató un incendio que necesitó de asistencia de los bomberos, explicó el gobernador, Viacheslav Chaus.

En total, según cálculos de Aguentstvo, Rusia ha atacado estaciones de servicio en seis regiones ucranianas. Además de las ya citadas, las gasolineras se encuentran en Sumi, Nicoláiev, Zaporiyia y Járkiv.

El Ministerio de Defensa de Rusia confirmó algunos de estos ataques, asegurando que de esta forma intentaban interrumpir las redes logísticas de las tropas ucranianas.

Este miércoles, por ejemplo, el departamento de Defensa ruso decía en su comunicado castrense que los drones Guerán-2 (la versión del iraní Shahed-136 fabricada en Rusia) habían golpeado con éxito varias gasolineras en la provincia de Nicoláiev. “Los ataques regulares de alta precisión a las instalaciones de almacenamiento de combustible, estaciones de servicio e infraestructura ferroviaria interrumpirán la logística de transporte de las Fuerzas Armadas de Ucrania”, aseguró el ministerio.

70 gasolineras atacadas en ocho días, según el canal militar ruso Rybar

El canal de Telegram Rybar, considerado próximo al Ministerio de Defensa, publicó en junio que “la destrucción de estaciones de servicio y depósitos militares hará obviamente que la entrega de combustible a la zona de primera línea sea más costosa en todos los sentidos”.

El 28 de junio el asesor del Ministerio de Defensa de Ucrania Sergii Beskréstnov replicó que las gasolineras no proporcionan combustible militar y acusó a los rusos de que “el objetivo de los ataques es aterrorizar a la población civil”.

Según él, Rusia intenta así compensar los ataques de drones ucranianos contra la logística rusa en el interior de Rusia y en los territorios ucranianos bajo control ruso. “En respuesta a nuestros ataques a las instalaciones logísticas, el enemigo decidió destruir todas nuestras estaciones de Servicio de primera línea. Para hacer esto, utilizan tanto Shaheds como otros drones de tipo alado y rotativo”, publicó en Telegram.

Según Rybar, estos ataques comenzaron en primavera. “¿Cómo dañar la infraestructura de combustible del enemigo, si casi toda su gasolina es importada y usa cada vez menos depósitos de petróleo? (Hay que) Golpear las estaciones de servicio e incluso los camiones de combustible a los que se puede llegar. Parece que es eso lo que las Fuerzas Armadas de la Federación Rusa están empezando a hacer cada vez más”, escribía el canal el 25 de junio.

El miércoles, el mismo canal aseguraba que esta ofensiva contra las gasolineras ucranianas “está ganando impulso gradualmente”. Según Rybar, “en los últimos ocho días más de 70 estaciones de servicio” han resultado afectadas.

Gonzalo Aragonés

Corresponsal de La Vanguardia durante más de dos décadas en Moscú. Con anterioridad, escribió para este diario desde Hong Kong y cubrió acontecimientos como el referéndum de independencia de Timor Oriental (1999) o la guerra de Afganistán tras los atentados del 11-S (2001). En la «prehistoria» trabajó en Madrid para la revista Cambio16 y la siempre recordada Jaque, especializada en ajedrez, una de sus grandes pasiones.

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