Rusia ha vuelto a lanzar contra Ucrania un “ataque masivo” de misiles y drones este martes, horas antes de que los dos países inicien en Ginebra una tercera ronda de negociaciones con la mediación de Estados Unidos para intentar buscar una salida a una guerra que está a punto de cumplir cuatro años. Kyiv acusa a Moscú de “despreciar los esfuerzos de paz”.
La Fuerza Aérea ucraniana ha contabilizado un total de 29 misiles y 396 drones rusos que han caído sobre varias regiones del país. Esto da idea del “alcance del desprecio de Rusia por los esfuerzos de paz” al lanzar “un ataque masivo” antes de las conversaciones, ha escrito en redes sociales el ministro de Exteriores ucraniano, Andri Sibiha.
Rusia dirigió su ataque contra la infraestructura ferroviaria y energética de Ucrania, añadió posteriormente el ministro de Desarrollo ucraniano, Oleksí Kuleba. “El enemigo apuntó a infraestructuras energéticas, subestaciones y de generación térmica. En una parte de las regiones hay interrupciones temporales del suministro de agua y de calefacción”, explicó el ministro. Dos de las provincias afectadas por estos problemas son Odesa (sur) y Sumi (noreste). Y el ferrocarril sufrió daños en las provincias de Donetsk (este), Sumi, Dnipropetrovsk (centro-este) y Cherníguiv (norte), detalló.
Está previsto que los encuentros trilaterales en Ginebra duren dos días, el 17 y el 18 de febrero. El formato de conversaciones a tres, en las que Washington ejerce de mediador entre los dos contendientes, se inició este año con dos rondas de negociaciones en Abu Dabi, capital de Emiratos Árabes Unidos, durante el 23 y el 24 de enero y durante el 4 y el 5 de febrero.
El equipo que ha enviado el Kremlin a la ciudad suiza está compuesto por entre 15 y 20 personas, según las agencias Tass y Ría Nóvosti. El jefe de la delegación es el exministro de Cultura ruso Vladímir Medinski, hoy asistente del presidente ruso, Vladímir Putin.
Un representante de la línea dura al frente de la delegación negociadora rusa
Medinski, un ultraconservador representante de la línea dura que ha cuestionado la soberanía ucraniana, encabezó la delegación rusa en las negociaciones de 2022 y en las que en 2025 se celebraron en Estambul. No estuvo presente, sin embargo, en Abu Dabi, donde la delegación rusa la encabezó el almirante Ígor Kostiukov, jefe de la inteligencia militar rusa, conocida como GRU.
El portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, dijo el lunes que Medinski no viajó a Abu Dabi porque los temas principales que se trataron en los Emiratos estaban relacionados con la seguridad y era conveniente enviar a un equipo compuesto por militares.
“Medinski siguió siendo el jefe de la delegación de nuestros negociadores. ¿Por qué no participó en las dos rondas anteriores? Porque allí se trataron cuestiones de seguridad, temas que afectaban directamente a los militares. Por lo tanto, nuestro grupo estaba encabezado por Kostiukov, y el grupo estaba compuesto por militares. Esta vez se trata de discutir una gama más amplia de asuntos, incluidas, de hecho, las cuestiones principales, que afectan a los territorios y todo lo demás”, explicó el portavoz presidencial.
Kostiukov forma parte del equipo que ha viajado a Ginebra, y que también incluye a uno de los viceministros de Exteriores ruso, Mijaíl Galuzin.
Moscú negocia con Washington el futuro de sus activos congelados
También está Kiril Dimítriev, representante especial de Putin. Según el Kremlin, Dimítriev “está trabajando en un campo separado”, dentro del grupo ruso-estadounidense sobre asuntos económicos. El consejero de Putin para asuntos internacionales, Yuri Ushakov, ha dicho que en este grupo se negocia, entre otras cosas, la dirección después del conflicto de los activos rusos congelados en EE.UU. “para restaurar los territorios afectados por las hostilidades”.
Estados Unidos estará representado en Ginebra por Steve Witkoff, enviado especial de Donald Trump, y por el empresario y yerno del presidente, Jared Kushner.
A pesar de los esfuerzos de Estados Unidos para mantener viva la vía diplomática, las esperanzas de lograr en Ginebra grandes avances que conduzcan a la paz permanecen bajas.
Uno de los motivos principales son los escasos resultados logrados en los dos anteriores encuentros. Las partes volvieron de Abu Dabi diciendo que las conversaciones habían sido “constructivas”, pero en la práctica inmediata solo se logró avanzar en asuntos humanitarios, con un nuevo intercambio de prisioneros de guerra (157 por cada bando).
Otro motivo es que Rusia mantiene sus exigencias maximalistas. En la cuestión de los territorios, el Kremlin sigue pidiendo que las fuerzas ucranianas abandonen la parte de la provincia de Donetsk bajo su control. Eso daría a Moscú total dominio sobre la región del Donbass, formada por Donetsk y la provincia de Luhansk (casi al cien por cien en manos rusas).
La región del Donbass sigue siendo el principal punto de desacuerdo
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha repetido que Kyiv no está dispuesto a ceder ese territorio al enemigo, que además forma una línea de defensa clave para Ucrania. El sábado dijo en Munich, donde asistió a la Conferencia de Seguridad, que no va a abandonar a las ciudades de esa zona, que incluyen Sloviansk y Kramatorsk y donde viven unas 200.000 personas.
Mientras, los mediadores estadounidenses mantienen la posición ambigua que ha caracterizado a Donald Trump desde que, tras comenzar su segundo mandato, se propuso mediar para solucionar la guerra en Ucrania.
Durante este tiempo, el presidente de EE.UU. ha criticado a rusos y ucranianos de forma intermitente, pero ha sido especialmente crudo cuando sus críticas las dirigía a Zelenski. El pasado fin de se semana sugirió que Ucrania estaba obstaculizando los esfuerzos para poner fin a la guerra. “Zelenski necesita actuar. Rusia quiere llegar a un acuerdo. Necesita actuar, de lo contrario perderá una gran oportunidad”, declaró a la prensa.
Pero en la reciente Conferencia de Seguridad de Munich su secretario de Estado, Marco Rubio, dijo que Washington sigue sin saber si Rusia es seria cuando habla de poner fin al conflicto.
Por parte de Ucrania en Ginebra están entre otros el jefe de la oficina presidencial, Kirilo Budánov; el secretario del Consejo de Seguridad Nacional y Defensa, Rustem Umérov; el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Ucrania, Andri Hnatov; y el viceministro de Exteriores, Serhi Kislitsa.
La neutralidad suiza hacía de Ginebra un lugar ideal para la celebración de negociaciones. Pero Rusia no quiso mantener encuentros en esa sede después de que el Gobierno suizo se pusiese del lado de Ucrania y se uniese a las sanciones de los países occidentales contra Rusia.
Según Peskov la elección ahora de esta sede estuvo motivada por la necesidad de “sincronizar las agendas de las tres partes”.
Los contactos en Suiza para intentar hallar una salida negociada a la guerra se habían celebrado anteriormente sin la participación de Rusia. En noviembre de 2025 hubo conversaciones bilaterales entre Estados Unidos Y Ucrania para discutir el plan de paz propuesto por Trump.
