Tres años después de la invasión de Ucrania, la relación comercial entre la UE y Rusia se ha reducido a una fracción. Sin embargo, los socios comunitarios no logran romper del todo su dependencia de algunos productos energéticos e industriales rusos, especialmente el gas natural licuado y los fertilizantes.
Esta conclusión forma parte del análisis publicado hoy por Eurostat sobre las actuales relaciones comerciales entre la UE y Rusia. El estudio se publica un día antes de que hoy la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, inicie una gira por los siete Estados miembro colindantes con Rusia y Bielorrusia.
Estados Unidos refuerza su papel como vendedor de energía
Eurostat constata que Rusia sigue aportando pese las sanciones el 19% del gas licuado y el 34% de los fertilizantes que llegan a la UE, además del 15% del níquel y el 6% del hierro y el acero. Son la rémora de unas relaciones comerciales que se han reducido en otros productos a la mínima expresión, como también muestra el análisis.
Bruselas ya lleva dieciocho paquetes de sanciones contra Rusia, el último de ellos aprobado en julio. También ha impuesto nuevos aranceles a los fertilizantes, después de que el peso de Rusia como proveedor, en contra del resto de productos, haya aumentado en seis puntos porcentuales desde el 2021. Los aranceles a los fertilizantes llevan casi dos meses en vigor, por ahora en una versión asumible. Parten de un 6,5% este año y llegarán a cerca del cien por cien en el 2028. Es una cuestión sensible porque pueden encarecer los alimentos en la UE.
Lo que se aprecia también en el análisis de Eurostat es que Estados Unidos y en menor medida Noruega han reemplazado a Rusia en el abastecimiento de productos energéticos y minerales. Es posible que esta tendencia vaya a más después del reciente acuerdo comercial entre Bruselas y Washington, en el que la UE ha aceptado comprar a Estados Unidos unos 750.000 millones de dólares adicionales en productos energéticos durante los próximos tres años.
Un ejemplo del reemplazo de Rusia por Estados Unidos está en el níquel. Rusia ha pasado de cubrir el 41% de las necesidades europeas de este metal al 15%, mientras que Estados Unidos ha pasado del 13% al 25%. Es una dinámica que se repite en otros productos estratégicos.
En lo referido a los minerales críticos, la Comisión Europea tiene su propia hoja de ruta y lleva tiempo redoblando los esfuerzos para extraerlos de nuevo en la UE. Entre ellos figuran el litio, el cobalto y el níquel, y España no escapa al plan, con siete de los 47 proyectos mineros identificados en territorio comunitario.

En la desconexión con Rusia, también resulta llamativo lo ocurrido con el gas natural licuado, el que viaja en barco. Si el 24% procedía antes de Estados Unidos, ahora es el 48%. En cambio, Rusia no ha reducido demasiado su peso, al pasar del 22% al 19%.
En el gas que viaja por gasoducto, Rusia sí ha reducido su aportación, al cortarse el enlace del Nord Stream. Ha pasado del 48% al 12%, mientras que Noruega ha elevado su cuota del 15% al 26%. Reino Unido, un país que produce gas, que tiene regasificadoras y que está conectado a la UE por gasoducto, está haciendo buen negocio: ha pasado de aportar el 2% del gas que viaja por tubo al 18%. Argelia, conectada con España e Italia, entrega el 27%.
Solo el 2% del petróleo que compra la UE procede de Rusia
En lo que Rusia ha desaparecido del mapa abastecedor es en petróleo, que es el producto en el que Bruselas ha sido más incisiva al imponer sanciones. Ha pasado de procurar el 29% al 2%. Y de nuevo, Estados Unidos y Noruega cubren parte del hueco. El primero ha pasado del 8% al 13%. El segundo, del 8% al 12%.
En julio, la Comisión volvió a rebajar, ahora a 47,6 dólares el barril, el precio máximo al que se permite comprar petróleo ruso. A eso se suman vetos más estrictos a los bancos rusos y a los operadores que financien el comercio con Rusia. Mientras, Moscú compensa el cerrojazo de la UE vendiendo más petróleo a China, India y Turquía.
Un pequeño superávit de 500 millones a favor de la UE
Pese al peso que aún mantiene Rusia como proveedor de gas o fertilizantes, la relación es ahora mucho menor. Antes de la guerra, la UE importaba bienes por unos 62.000 millones de Rusia y exportaba por cerca de 19.000 millones. Ahora las importaciones han caído un 89% y las exportaciones, un 61%. La UE tiene ahora un pequeño superávit de 500 millones.
España tampoco rompe del todo
España ha logrado reducir a la mitad las importaciones de productos rusos. Entre enero y junio del 2021, el año anterior a la invasión de Ucrania, compró bienes rusos por 2.429 millones. Este año, hasta junio, la cifra es de 1.157 millones, según la Secretaría de Estado de Comercio. Las exportaciones han pasado en cambio de 1.129 millones en ese periodo del 2021 a apenas 346 millones ahora. El resultado es un déficit comercial: de 1.300 millones en el 2021 y de 810 millones en el 2025. El organismo que gestiona las reservas estratégicas españolas, Cores, calcula que el 16,9% del gas natural que llega a España sale de Rusia.