Scott Anderson: “Trump no tiene un plan para salir de Irán”

La guerra contra Irán no se entiende sin la revolución islámica de 1979, el episodio que marcó la ruptura entre Washington y Teherán, aliados desde la década de los cincuenta. El periodista estadounidense Scott Anderson (Sebastopol, California, 1959) ha reconstruido esa etapa en el libro Rey de reyes , recién publicado en España por Península. Buen conocedor de Oriente Medio, Anderson atiende a este diario desde Nueva York para hablar de la actual crisis.

¿Por qué EE.UU. ha decidido iniciar esta guerra ahora?

Mucho de lo que ocurre depende de lo que pase por la cabeza de Donald Trump, y es muy difícil saber qué piensa Trump. A menudo se mueve por impulsos. No hubo un plan para entrar en Irán, y desde luego no hay un plan para salir. Pero, si se quiere encontrar una razón de por qué fue ahora, hay que buscarla en la influencia de Netanyahu. Trump quería formar parte del juego. En el fondo, él siempre prioriza su beneficio. Y quizás pensó: “Bueno, la gente se une en torno a la bandera en caso de guerra, así que, si vamos a la guerra con Irán, mis índices de aprobación subirán”. No fue algo más sofisticado que eso.

¿Irán era un asunto pendiente para los estadounidenses?

Nunca he percibido demasiado esa sensación en mi país. Si existe animadversión hacia Irán, se remonta sobre todo a la crisis de los rehenes de 1979 y 1980, pero ¿cuántos la recuerdan hoy? El estadounidense medio no sabe mucho sobre el resto del mundo. Y por eso es fácil aceptar que el presidente diga que Irán es una amenaza y que hay que hacer algo. Así entramos en Vietnam y en muchos otros lugares. Cuando la gente es tan ignorante, es fácil arrastrarla a la guerra.

Lo más probable es que la guerra se vuelva muy impopular y Trump pase a otro tema”

En su libro explica que EE.UU. no anticipó la revolución islámica porque carecía de inteligencia fiable sobre el terreno. ¿Pasa lo mismo ahora?

Sí, dudo que tengamos una buena red de inteligencia en Irán. Dependemos casi por completo de Israel. El Mossad sí dipone de buena información dentro del país, hay una gran comunidad judía iraní que nunca fue expulsada y que puede infiltrarse fácilmente. Más allá de Irán, tengo una opinión muy mala de la inteligencia estadounidense: me he encontrado con la CIA en muchísimos países, y una y otra vez he visto que parecen no tener ni idea de lo que está pasando.

Trump ha dicho que quiere imponer un régimen con el que pueda negociar. ¿La Guardia Revolucionaria podría asumir este rol?

La Guardia Revolucionaria no aceptará una rendición incondicional. Es un conglomerado industrial y comercial, rendirse significaría el fin de su sustento. Pero sí que podría llegar a un acuerdo para mantenerse en el poder. También puede pasar que la guerra se vuelva muy impopular en EE.UU. y que Trump declare la victoria y pase a otro tema. Ese es el escenario más probable. Y lo veremos más pronto que tarde.

¿Qué podemos esperar de Mojtaba Jamenei, el nuevo líder supremo?

No lo sé, no sé nada de él, pero su nombramiento es una forma de venganza: mientras EE.UU. pide una rendición incondicional, Irán nombra a un líder que parece aún más radical que el que acaban de eliminar. Desde un punto de vista simbólico, es muy indicativo de lo que el régimen piensa.

Trump alentó las protestas contra el régimen del pasado enero. Confiaba en un levantamiento popular. ¿Importan las palabras del presidente de EE.UU. en Irán? ¿Tienen algún efecto?

EE.UU. siempre ha tenido un papel muy complejo en la psique iraní. Estoy seguro de que ahora, en Irán, algunos apoyan la campaña de bombardeos, ya que creen que es la única salida, pero no veo nada más allá de eso. En enero, cuando la gente salió a protestar, Trump dijo: “La ayuda está en camino”. Y justo después, decenas de miles de personas murieron. Así que, hasta cierto punto, no creo que el pueblo iraní tenga mucha fe en lo que Trump diga.

En las protestas de enero, se vieron muestras de apoyo al hijo del último sha, Reza Pahlevi. ¿Se trata de un apoyo genuino o más bien de una forma de desafiar al régimen?

Creo que lo segundo. Durante 47 años, el régimen ha alimentado la idea del sha como la encarnación del mal, así que, ¿qué mejor que gritar “viva el sha” para desafiar al régimen? La verdad es que, más allá de ser una figura simbólica, no veo a Pahlavi ejerciendo un poder real. No es alguien muy inteligente.

¿Ve por eso algún paralelismo entre Pahlavi y el Jomeini que estaba en el exilio?

Jomeini era visto como una figura incorruptible. Al estar fuera del país, podía decir lo que quería, no tenía que hacer concesiones como los opositores que permanecían en Irán, que a menudo aceptaban sobornos del sha. Pahlavi también puede decir lo que quiera. La diferencia es que Jomeini era mucho más astuto. Él no se contentaba con ser solo un guía de tipo espiritual: quería tomar el control.

Trump ha dicho que quiere acabar pronto esta guerra. ¿Cree que dejará a Israel solo en su ofensiva?

Es probable. Trump sabe que esta guerra le puede perjudicar políticamente, mientras que a Netanyahu le pasa lo contrario: mientras mantenga a Israel en guerra, sus juicios por corrupción quedarán congelados y no se examinará lo que ocurrió el 7 de octubre, el mayor desastre en la historia del país.

Todos los vecinos de Irán están muy contentos de ver lo que está pasando”

EE.UU. baraja recurrir a las milicias kurdas para desestabilizar al régimen. ¿Cuán efectiva puede ser esta estrategia?

Eso es una receta para el desastre. Los kurdos no son un bloque homogéneo, están divididos entre varios países y facciones. Incluso en el Kurdistán iraquí hay dos bandos que no se hablan. Utilizarlos sería contraproducente.

¿Qué escenario prevé para Oriente Próximo?

No lo dirán públicamente, pero creo que todos los vecinos de Irán están muy contentos de ver lo que está pasando. Todos han vivido con miedo a Teherán y sus aliados. Dicho esto, el fin de Irán como potencia regional era cierto incluso antes de esta guerra. Así que no veo muchas repercusiones regionales a largo plazo.

¿Y los países árabes no corren el riesgo de que la guerra se salde con la hegemonía de Israel?

En cierto modo, eso ya se vio con los Acuerdos de Abraham. A estas alturas, todos han traicionado a los palestinos. La integración económica de Israel con los países árabes ya estaba en marcha, y ahora continuará. Quizás, lo más positivo de todo esto es que Europa se ha dado cuenta, una vez más, de que no puede confiar en EE.UU.

Daniel Rodríguez Caruncho

Periodista. Redactor de Internacional de La Vanguardia.

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