¡Guerra a la vista! Una vez más, la alarma bélica suena en el mundo. Este 28 de febrero de 2026 tanto Estados Unidos como Israel realizaron ataques aéreos sobre territorio iraní. A su vez, las fuerzas armadas iraníes respondieron con contraataques a objetivos estadounidenses en Oriente Medio.
Además, según fuentes periodísticas, el régimen iraní habría cerrado el estrecho de Ormuz, punto de importancia estratégica en la industria petrolera entre el Golfo Pérsico y el Golfo de Omán.
Todo esto está trayendo convulsión en los mercados. Tal como reportó CriptoNoticias esta mañana, el precio de bitcoin cayó por debajo de 64.000 dólares. De todos modos, al momento de esta publicación se ha recuperado parcialmente y cotiza en 65.419 dólares.
En escenarios de creciente tensión geopolítica, como el actual conflicto en Oriente Medio, suele darse un movimiento defensivo por parte de los inversionistas. En esos contextos, bitcoin es considerado por buena parte del mercado como un activo de riesgo, por lo que tiende a ser vendido.
A su vez, los capitales suelen reubicarse en instrumentos percibidos como más seguros, entre ellos el efectivo o los bonos del Tesoro estadounidense. Esa rotación hacia refugios tradicionales ayuda a explicar la caída del precio de BTC en las horas posteriores a la escalada militar.
Pero no todos los activos sufrieron. En el ámbito de las criptomonedas, los tokens respaldados por oro —entre ellos Tether Gold (xAUT) y Pax Gold (PAXG), stablecoins que siguen la cotización de la onza del metal— tuvieron una acelerada subida, junto con el precio del activo subyacente.
El siguiente gráfico muestra, a modo de ejemplo, el comportamiento de xAUT en los últimos 7 días, período en el cual subió 4,3% y llegó a tocar los 5.428 dólares:

En este contexto, el oro vuelve a ganar protagonismo como activo refugio. En momentos de guerra o fuerte incertidumbre global, muchos inversionistas dejan de priorizar la rentabilidad y pasan a enfocarse en la preservación del capital.
Por su historial como reserva de valor, su liquidez y su casi nula exposición al riesgo político o crediticio de un emisor, el metal precioso suele captar parte de esos flujos defensivos. Tal búsqueda de cobertura ayuda a explicar por qué, ante una escalada geopolítica como la actual, suben tanto el precio del oro como el de los tokens respaldados por ese metal.
Y otro activo que está al alza es el petróleo. El bloqueo del estrecho de Ormuz dispara la sensación de que la distribución mundial de esa preciada materia prima podría correr cierto riesgo.
Como se observa en el siguiente gráfico de la plataforma Investing, los futuros de petróleo crudo cotizan a 67,02 dólares, un precio que no se veía desde julio de 2025.

El episodio vuelve a dejar una lección incómoda para bitcoin: cuando el ruido de los misiles tapa todo lo demás, la narrativa cede frente al instinto de supervivencia financiera (al menos en el primer momento).
En esas horas, el capital no premia promesas de futuro, sino resguardos inmediatos. Por eso, mientras BTC retrocede y el oro, sus versiones tokenizadas y el petróleo se recalientan, lo que aflora es la reacción más elemental de los mercados ante la amenaza: primero cubrirse; después, si acaso, volver a pensar en el largo plazo.
