
Al menos siete personas han fallecido y otras diez han resultado heridas, incluidos tres niños, en el bombardeo ruso con un misil balístico contra un edificio residencial de cinco plantas en Járkiv, la segunda ciudad más importante de Ucrania. El presidente Volodímir Zelenski ha calificado de “salvajes” estos ataques nocturnos, que incluyeron 29 misiles –casi la mitad balísticos– y 480 drones, en su mayoría shahed iraníes, contra infraestructuras clave y zonas habitadas en nueve regiones del país. Por su parte, Rusia ha informado de que durante la pasada madrugada los sistemas de defensa antiaérea destruyeron 124 drones ucranianos en 17 regiones, incluida Moscú y la península ucraniana de Crimea.
En Járkiv, situada en el noreste ucraniano, los equipos de emergencia continúan trabajando entre los escombros del inmueble destruido en busca de posibles supervivientes. Una sección completa del edificio quedó arrasada y los pisos superiores de un inmueble colindante sufrieron graves daños estructurales, según las autoridades locales.
Ataques coordinados contra la red energética y ferroviaria
La ofensiva rusa, una de las más intensas de los últimos meses, tuvo como principales objetivos las infraestructuras energéticas en Kyiv y las regiones de Jmelnitski y Chernivtsi, así como la red ferroviaria en Jitómir. Daños materiales se han registrado en Dnipro, Zaporiyia, Vínnitsia, Odesa, Poltava, Sumi y Cherkasi, donde servicios de emergencia combaten incendios y evalúan desperfectos en instalaciones críticas.
En la región de Odesa, ochenta bomberos trabajan para sofocar fuegos masivos en infraestructuras atacadas con múltiples drones. La operadora ferroviaria estatal Ukrzaliznytsia ha confirmado daños en la red centro-occidental que obligan a modificar rutas. Según datos preliminares, los sistemas de defensa aérea ucranianos derribaron 19 misiles y 453 drones, aunque nueve misiles y 26 drones de ataque impactaron en 22 localizaciones distintas.
Zelenski reclama una respuesta internacional inmediata
El presidente ucraniano Volodímir Zelenski ha calificado estos ataques de “salvajes” y ha exigido una respuesta contundente de los aliados occidentales. “Rusia no ha renunciado a su objetivo de destruir la infraestructura residencial y crítica de Ucrania”, ha afirmado, insistiendo en la necesidad de reforzar la defensa aérea y mantener activa la iniciativa PURL para la protección de la red eléctrica.
Zelenski ha agradecido el apoyo recibido hasta ahora y ha reclamado una colaboración más estrecha con la Unión Europea para garantizar la seguridad de la población. “Contamos con todos aquellos que no guardarán silencio ante estos ataques contra la vida”, ha concluido el mandatario en su mensaje matutino.
Las defensas antiaéreas rusas derribaron la pasada noche 124 drones ucranianos en 17 regiones, incluida Moscú y la península ucraniana de Crimea, anexionada en 2014.
“Durante la pasada madrugada los sistemas de defensa antiaérea activos destruyeron 124 drones ucranianos de ala fija”, reza el comunicado del Ministerio de Defensa en Telegram.
Los ataques afectaron a 17 regiones, aunque el grueso fue derribado en Briansk (29), Oriol (15) y Bélgorod (11).
Otros nueve fueron abatidos en Riazán, ocho en Kaluga, siete en Vorónezh, seis en Kursk, otros seis en Rostov, seis en Volgogrado, seis más en Crimea, cinco en Tula y otros cinco en Samara.
En menor nivel afectaron a las regiones de Lípetsk, donde derribaron tres drones, la región de Moscú (tres), Sarátov (dos), Uliánovsk (dos) e Ivánovsk (uno).
Uno de los drones interceptados sobrevolando la región de Moscú se dirigía hacia la capital rusa, afirma Defensa.
La administración regional de Briansk señaló que los drones alcanzaron infraestructura agrícola, entre ellos un edificio administrativo de Miratorg, una de las mayores empresas del sector primario ruso, y un almacén de la empresa Ohotno.
Por su parte, el gobernador de Samara, Viacheslav Fedorishev, informó que una persona resultó herida a causa de los ataques.
Los ataques aéreos llevaron también al cierre de varios aeropuertos rusos, incluidos lo de Kazán, Nizhnekamsk y Bugulmá, todos en la misma región de Tatarstán.
El parte ruso únicamente comunica sobre los drones abatidos, no de aquellos que impactan contra sus objetivos.
