Sorpresa en EE.UU. al crearse 178.000 empleos en marzo tras el gran batacazo de febrero

Todavía sin contabilizar el pleno impacto de la guerra de Irán, el mercado laboral de Estados Unidos, que se halla en situación de crecimiento débil, sorprendió este viernes con el dato inesperado de que se crearon 178.000 empleos en marzo, con lo que el índice de desempleo cayó del 4,4% al 4,3%.

Los analistas habían vaticinado que el número de nuevas contrataciones se quedaría en el margen entre 59.000 y 62.000, con el paro al 4,4%, después del terrible batacazo de febrero, cuando cayó la tasa de contratación a un nivel bajo que no se veía desde el 2020, en plena crisis de la covid y cuando la economía estaba cerrada en gran parte. Se palpan indicios de que las empresas están invirtiendo más en tecnología, en especial en inteligencia artificial (IA), que en ampliar sus plantillas.

Sin embargo, estas nuevas cifras suponen una recuperación respecto a la caída de 133.000 empleos en febrero. La cifra de febrero, entonces de 92.000 ocupaciones destruidas, se revisó a la baja en otros 41.000, mientras que la de enero se modificó al alza en 34.000 hasta 160.000, situando el promedio de tres meses en torno a 68.000, lejos de los buenos tiempos.

Wall Street estaba cerrado en conmemoración del Viernes Santo. Las acciones del mercado de futuros mostraron ligeras caídas tras el informe. Los nuevos datos parecieron ser interpretados inicialmente por los inversores como una señal de que la Reserva Federal (Fed), que se reunirá a finales de este mes, se podrá centrar en reducir la inflación mientras el empleo mantiene cierta solidez, lo que significa que el banco central estadounidense continuará con la pausa en los recortes de los tipos de interés, tal como ha hecho en sus citas de este 2026.

El rendimiento de los bonos del Tesoro a dos años, elemento sensible a los cambios de expectativas sobre el precio del dinero, subió con fuerza hasta el 3,85% una vez que se publicaron los datos de desempleo.

Las revisiones de los registros en uno y otro sentido no son infrecuentes, pero desde que el presidente Donald Trump ordenó echar a los responsables de estadísticas y poner a sus elegidos, este mecanismo se ha convertido en algo habitual,  giros radicales.

Los datos de marzo se recogieron antes del impacto del precio en la energía debido al encarecimiento del petróleo por el conflicto bélico lanzado en Oriente Medio por EE.UU. e Israel. Así que este informe significa que es demasiado temprano para observar la influencia real de esta guerra, si bien los ciudadanos cada vez expresan más quejas por el encarecimiento de la cesta de la compra.

Prácticamente 90.000 de los empleos creados proceden del sector del cuidado de la salud, que en buena medida refleja el regreso al trabajo de 32.000 enfermeras y enfermeros que habían estado de huelga.

Pero el crecimiento se expandió por varios sectores, a partir de estos números, incluyendo la manufactura (15.000 nuevos empleos), industria hasta ahora castigada por el impacto negativo de los aranceles, o el ocio y la hospitalidad, que aportaron 44.000.

La construcción registró un aumento de 26.000, mientras que el transporte y almacenamiento sumaron 21.000. Por el lado negativo, el gobierno federal perdió 18.000 empleos, mientras que las actividades financieras disminuyeron en 15.000.

Aunque la tasa de desempleo registró una caída, el movimiento se debió en gran medida a una reducción de 396.000 personas en la fuerza laboral. La proporción de estadounidenses en edad de trabajar dentro de la fuerza laboral cayó al 61,9%, su nivel más bajo desde noviembre de 2021. Hay más de siete millones de desempleados.

En otra sorpresa respecto a lo augurado, los salarios aumentaron menos de lo esperado. Las ganancias promedio por hora subieron solo un 0,2% en febrero y un 3,5% respecto a hace un año. Los economistas esperaban cifras de 0,3% y 3,7%, respectivamente. El incremento anual fue el más bajo desde mayo de 2021.

Francesc Peiron Arques

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