Talento español para responder al boom de demanda eléctrica

Hitachi Energy cerró el ejercicio del 2025 con un volumen de pedidos de 34.000 millones de pedidos, multiplicando por tres los 11.000 que había registrado en el 2020. La facturación por su parte ha pasado de 11.000 millones de euros hasta rozar los 20.000 millones en el lustro. En su división española, la situación fue similar, con una facturación que ronda los 500 millones de euros, los pedidos superan los 700 millones.

¿La razón? En ambos casos, la misma. La demanda de electrificación tanto en el mundo como en España está disparada. En especial, la necesidad de actualizar las redes eléctricas, uno de los campos en los que este fabricante tecnológico acumula más experiencia y del que todavía procede el 75% de su facturación en su división española. “No tenemos capacidad para atender toda la demanda que nos llega. Estamos ante un momento histórico, que implica un cambio de ciclo desde la economía del combustible fósil a la economía de la electricidad”, reconoce Javier Pata, el director del Centro de Operaciones Europeo de Madrid de Hitachi Energy.

Para salvar esa brecha en su capacidad de respuesta, la compañía de origen japonés, pero con arraigadas raíces en el tejido industrial español, ha apostado por impulsar su crecimiento y ha localizado en Madrid uno de sus principales ejes para hacerlo: un centro de operaciones europeo. “Escalar nuestra capacidad no solo depende de multiplicar pedidos, centros de fabricación o gestión interna para llegar en plazo a las entregas. También hay que escalar a nivel de recursos humanos, de talento especializado”, apunta Javier Pata.

Durante los últimos 20 años, el soporte tecnológico de los proyectos se había realizado desde el centro en India que ya suma 3.000 empleados. “Allí habíamos llegado un poco al límite”, reconoce el directivo. Pero esa saturación ha sido solo el detonante de un cambio impulsado por la complicada geopolítica que en los últimos años se ha adueñado del mundo. “Estamos volviendo de la globalización a la regionalización y hemos visto la necesidad de complementar y diversificar las fuentes de captación de talento y tener masa crítica para generar equipos robustos que sean capaces de dar soporte hasta demandas sin precedentes”, señala Pata.

Actualizar las redes eléctricas supone el 75% de la facturación de la división española

Hitachi Energy rastreó 15 localizaciones para salvar ese escollo. España y en concreto Madrid convencieron a los directivos nipones de que era la localización perfecta para convertirse en un nodo europeo de referencia en ingeniería estratégica para toda Europa. “El tamaño de la economía del país, la calidad de sus infraestructuras, la estabilidad económica y de crecimiento y sus universidades hacen del país un polo de atracción de talento enorme”, explica el directivo.

El país no era un extraño para la multinacional nipona. Aunque Hitachi Energy España se constituyó como tal en el 2021, incluye el legado de toda una historia industrial centenaria fruto de sucesivas fusiones empresariales de compañías especializadas en fabricar componentes eléctricos, como la última ABB, que a su vez había adquirido centenarias industrias españolas. En la actualidad cuenta con 1.500 empleados y dos centros de producción; uno en Córdoba, con fuertes tensiones laborales en los últimos años, y otro en Zaragoza desde donde se fabrican trasformadores eléctricos para vender en todo el mundo. También un centro de servicios en Galindo (Bilbao) y un centro de electrónica de potencia en Sevilla, además de oficinas en Madrid y Barcelona. Con el nuevo centro de operaciones lo que se exportará será experiencia y conocimiento, el de los 300 empleados que formarán ese hub de ingeniería energética para responder a la planificación de redes eléctricas, el diseño de subestaciones onshore y offshore , la integración de energías renovables, la conexión de centros de datos a la red y el despliegue de tecnología de estabilidad del sistema eléctrico, la denominada Statcom.

Pilar Blázquez Correas

Licenciada en Periodismo. Master en Información Económica. Ha trabajado como directora en Capital y BolsaCinco. Redactora en Público, El País, El Economista. Jefa de Comunicación en Airef. En La Vanguardia desde 2018

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