Todo tiembla

Todo está acelerando en el interior de la aceleración. Mobilis in mobili era el lema del Nautilus, el submarino atómico imaginado por Jules Verne antes de que se descubriera la fisión del átomo. Todo va más acelerado. Todo tiembla desde que hace ocho días empezó una guerra en la que se lucha contra el tiempo.

Si a finales de marzo la guerra de Irán no está resuelta a favor de la alianza atacante (Estados Unidos-Israel), la incertidumbre penetrará hasta lo más hondo de los cimientos de Occidente. Ya hay señales de ello. El precio de los carburantes se está disparando, y por todas partes suenan alarmas sobre la posibilidad de una grave crisis energética mundial.

Hace ocho días que empezó la guerra, y el presidente de Estados Unidos se vio obligado a decir ayer que piensa en la “destrucción total” del país de los persas, anunciando la inminencia de un “golpe muy duro”. Puesto que el lanzamiento de una bomba atómica sería una absoluta locura, una locura criminal, y todo indica que Donald Trump no quiere enviar soldados estadounidenses a morir sobre el terreno –el movimiento MAGA podría estallar, y las elecciones de noviembre se convertirían en un verdadero infierno para los republicanos– , cabe pensar en un recrudecimiento de los bombardeos y en la utilización de bombas con mayor capacidad destructiva. Trump ha escrito en su red social (Truth) que Estados Unidos no anda corto de munición y que las grandes fábricas de armamento están acelerando para “cuadruplicar” la producción. Irán no es Venezuela. “Todo lo que no sea una victoria aplastante será una derrota”, escribía el diplomático José María Ridao el pasado viernes en La Vanguardia .

Estados Unidos es en estos momentos el segundo proveedor de gas a España, detrás de Argelia

Las monarquías del Golfo están nerviosas. Han puesto mucho dinero en manos de la familia Trump, han pagado para ­poner en marcha la denominada Junta por la Paz, embrión de una fantasmagórica alternativa a las arrinconadas Naciones Unidas, y están invirtiendo en la industria tecnológica norteamericana. Han puesto dinero en el fondo del yerno de Trump, Jared Kushner, y ahora se hallan bajo una lluvia de misiles y drones. Cada misil Patriot que lanzan para interceptar un dron iraní vale cuatro millones de dólares. Cada dron Shahed iraní con cabeza explosiva cuesta entre 20.000 y 50.000 dólares.

Todo tiembla. BlackRock, la mayor gestora de inversiones del mundo, ha limitado el reembolso de un fondo de 22.000 millones de dólares de deuda privada. Hay dudas sobre los cuantiosos préstamos concedidos al sector de la IA, y los primeros damnificados han sido los pequeños inversores que querían recuperar sus ahorros porque se han puesto nerviosos ante el lamentable estado del mundo. Hay 1,8 billones de dólares invertidos en los fondos privados que prestan dinero a las em­presas al margen de los bancos.

Del Patriot al Shahed. De las grandes tecnológicas hinchadas de créditos para escalar la IA al pequeño inversor que ya no las tiene todas consigo. De las gigantescas inversiones en IA al último centro de datos que planea construirse en Aragón. Del gas de Qatar a las siete plantas regasificadoras españolas. Del monumental despliegue militar contra Irán al quijotesco “No a la guerra” español. De la ira de Trump por el gesto de Pedro Sánchez a los aplausos que este está recibiendo en la Europa de a pie. De los submarinos nucleares franceses al Nautilus de Verne. Del elefante al alfiler. Todo está conectado y todo tiembla en estos momentos, porque Irán se ha convertido, por decisión expresa del presidente de Estados Unidos, en el eslabón crítico de la gran cadena de ­reajustes mundiales. O victoria aplastante o derrota.

Especulaciones sobre un posible adelanto electoral, generales con Andalucía o con Catalunya

Esta próxima semana sabremos cómo evoluciona el precio de los carburantes en el túnel de la incertidumbre. El gas sube más que el petróleo, y España está consumiendo más gas desde el gran apagón del 28 de abril del 2025, para dar más segu­ridad a la red eléctrica. El GNL de Qatar solo representa en estos momentos el 1,5% del gas que se consume en España. Los principales proveedores son Argelia (34,6%) y Estados Unidos (31,4%), según el acumulado anual de Enagás. Una restricción norteamericana en la venta de GNL a España podría tener efectos desestabilizadores…, también para las cuentas de resultados de las empresas exportadoras. Si no hay sorpresas, España parece más protegida que otros países europeos gracias a su potencial en energías renovables. En principio es así, pero todo tiembla.

La semana pasada, el segundo reactor de la central nuclear de Almaraz se desacopló de la red eléctrica general alegando motivos económicos: no le salía a cuenta, los precios estaban demasiados bajos. El accionista mayoritario de Almaraz es Iberdrola. Del golfo Pérsico a las plantas fotovoltaicas de Extremadura. De la amenaza de crisis energética global a la guerra de guerrillas española sobre la continuidad de las centrales atómicas. Todo está conectado, y las tres nucleares que operan en Catalunya se hallan controladas en última instancia por el Gobierno italiano, puesto que su principal accionista es la empresa pública italiana de electricidad (Enel), a través de su filial Endesa. No está de más recordarlo.

Esta semana veremos cómo evoluciona todo el catálogo de miedos y temores desatados por la guerra de Irán; veremos como sedimenta el momento Rota, veremos si las amenazas de Trump se materializan en algún tipo de sanción, y también comprobaremos si el gesto de Sánchez incide o no en los resultados de las elecciones autonómicas en Castilla y León, que se celebrarán el próximo domingo. El PSOE exhibió ayer una imponente bandera española en un mitin celebrado en Soria. Y Alberto Núñez Feijóo dice que él está por la paz y que hay que parar la guerra. No era exactamente esa su posición hace una semana. Al empezar el baile, Feijóo fue mucho más empático con el ataque. Desde el año 2004, el grito “No a la guerra” produce sudores fríos en el Partido Popular, exceptuando a José María Aznar .

Se mantiene abierta la amenaza de Trump: posibilidad de sanciones a España por el veto de Rota

Se seguirá especulando en los próximos días sobre la posibilidad de un adelanto electoral: elecciones generales coincidiendo con las andaluzas, previstas para junio. Pedro Sánchez podría tener esa tentación. El PSOE andaluz parece que lo desea, puesto que sus expectativas son malas. Hay otra variable: Catalunya. Salvador Illa no está dispuesto a ser ahogado por Esquerra Republicana. Elecciones catalanas en octubre, con las generales. Sánchez ha insistido mucho en que quiere llegar al 2027. Un adelanto electoral debería estar muy bien justificado.

Hay demasiados interrogantes abiertos en estos momentos, en los que cada día se corrige la perspectiva del mañana. Todo tiembla. Todo se mueve en el interior del movimiento.

Enric Juliana Ricart

Adjunto al director de La Vanguardia. Al frente de la redacción en Madrid desde 2004. Anteriormente, corresponsal en Roma y redactor jefe de Información Local. Su último libro: ‘España, el pacto y la furia’ (2024)

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