Trabajadores que nunca restan

Agustín Salinas domina el cortasetos como el que más. Su compañero de brigada Damià Lobato prefiere el rastrillo y eliminar la hojarasca. Entre sus quehaceres está la puesta a punto del césped, los arbustos, los parterres de flores o los setos del camping Salatà de Roses, lque realizan con esmero y eficiencia. Conocen su trabajo a la perfección y muchas veces actuan de forma autónoma, sin órdenes de sus superiores.

En el centro especial de trabajo que la Fundació Altem, entidad de atención a personas con discapacidad intelectual y enfermedad mental del Alt Empordà tiene en Figueres, se han fogueado con el oficio de jardinero que aseguran que les hace muy felices. “Entramos y salimos contentos cada día”, explican. Y eso en cualquier trabajo es un plus. Ese buen rollo se contagia también entre los trabajadores del camping. Da buena fe de ello Robert Prat, el oficial de brigada que les acompaña. “Te hacen desconectar del estrés y de las preocupaciones del día a día”, explica. “Siempre están predispuestos a trabajar, no hay que insistir”, agrega.

Las bajas laborales, el absentismo y la conflictividad del colectivo es cercano a cero

El de Damià y Agustín es un caso de éxito de inclusión sociolaboral que en el fondo es lo que persigue la Fundació Altem desde que se creó en el año 1968 y que actualmente atiende a más de 300 personas. “Para ellos, el trabajar y hacerlo además en una empresa ordinaria es el centro de su vida”, explica el gerente, Albert Rosa. “Son personas que llevan una mochila muy pesada, la discapacidad genera rechazo y aquí se les da una oportunidad para que se sientan parte de un proyecto”, añade.

La entidad ha tejido una alianza con la Associació de Càmpings de Girona para dar oportunidades laborales en este sector turístico a personas de su centro especial de trabajo. Unos están empleados en el sector de la jardinería y otros se encargan de limpiar las sábanas y toallas de otro gran camping de la zona, La Ballena Alegre, en Sant Pere Pescador, y La Laguna, en Castelló d’Empúries. La entidad aspira a incrementar la capacidad de producción de su propia lavandería para poder atender así muchas más peticiones.

Más allá de fomentar la inserción laboral, su presencia en una empresa ordinaria aporta otros beneficios tangibles para la economía de cualquier negocio. El gerente de la entidad subraya que las bajas laborales, la conflictividad y el absentismo entre el colectivo “es cercano a cero”. Reconoce que cada vez más empresas optan por tener este perfil en sus organizaciones, pero que sigue habiendo todavía “mucha resistencia, desconocimiento, incomprensión y estigmas”.

Rosa aclara que la contratación de este tipo de personal no debe entenderse como un simple gesto de generosidad. “Que seamos un centro especial de trabajo no significa que no seamos competitivos y eficientes; competimos con otras empresas del mercado, porque la generosidad tiene las patas muy cortas”, recalca.

Que seamos un centro especial de trabajo no significa que no seamos competitivos o eficientes; competimos con otras empresas del mercado

Albert Rosa

Gerente de la Fundació Altem

Por su parte, Miquel Gotanegra, presidente de la Associació de Campings de Girona y propietario del camping Salatà, resalta la importancia del turismo regenerativo, el que aporta un beneficio con sus acciones a la comunidad. “No podremos ser un gran destino turístico si nuestra gente no es feliz”, apunta. La idea es extrapolar la iniciativa a otras comarcas turísticas de Girona y poder replicar el modelo a otros puntos de Catalunya más adelante.

También te puede interesar