Trump amenaza a Minnesota con invocar la ley de insurrección si no acaban las protestas

El presidente Donald Trump parece levantar el pie en la amenaza contra Irán, donde están los manifestantes heroicos, según su criterio, pero esto no cesa su ardor guerrero en su propio país con la amenaza de este jueves a Minnesota de invocar la Insurrection Act, una ley aprobada en el siglo XIX, en tiempos de guerra y e inseguridad nacional. Esta norma otorga al presidente amplios poderes para desplegar el ejército con la misión de atajar una supuesta insurrección. Los de Minneapolis son los manifestantes malos.

Las protestas en ese estado no han cesado en su escalada después de que un agente de inmigración (ICE), Jonathan Ross, tiroteó mortalmente a una conductora, Renee Good, de 37 años, por un más que cuestionable, a partir de los vídeos, de un ataque de esa mujer utilizando su vehículo. El gobierno federal trata de evitar que se investigue la conducta del policía.

La ebullición subió la temperatura la noche del miércoles cuando otro agente del ICE disparó e hirió en la pierna a un inmigrante indocumentado que, informo el Departamento de Seguridad Nacional, se resistió al arresto atacando al uniformado con una pala para la nieve y la ayuda de otras dos personas, que fueron detenidas. El supuesto indocumentado y el policía fueron trasladados a un hospital, siempre a partir de esa versión.

“Si los corruptos políticos de Minnesota no obedecen la ley y frenan a los agitadores profesionales e insurgente para que no ataquen a los patriotas del ICE, que solo intentan hacer su trabajo, implementaré la Ley de Insurrección, como hicieron antes otros muchos presidentes y que rápidamente ponga fin a la farsa que está teniendo lugar en este estado que alguna vez fue grande”, escribió Trump en su red social.

En realidad, esa ley extrema y muy debatida ha sido aplicada en contadas ocasiones. Los registros indican que se apeló a esta legislación dos veces en el XIX, una para sofocar rebeliones locales y otra en la Guerra Civil. En la pasada centuria se recurrió en momentos muy críticos de la lucha por los derechos civiles (Arkansas, 1957; Misisipi, 1962), en ambos casos para proteger los preceptos constitucionales ante el asedio estatal.

Luego hay que remontarse a 1967-68, por disturbios raciales en varias ciudades, mientras que la última la aplicó el presidente George HM Bush tras los graves incidentes que se produjeron por la violencia policial en Los Angeles a causa del caso Rodney King. Trump amenazó en el 2020 ante las masivas protestas contra los uniformados, también extendidas desde Minneapolis por la muerte del afroamericano George Floyd, pero no lo hizo.

En el contexto, los líderes estatales de Minnesota, donde Trump perdió en las tres elecciones, y las locales de Minneapolis han requerido que los agentes del ICE se vayan de la ciudad con el argumento de que no hace más que exacerbar la tensión en las calles.

Previamente, Trump realizó una severa intimidación el pasado martes al divulgar que en este estado se “acerca el día del juicio final y la retribución”.

El gobernador Walz realizó una comparecencia la noche de este miércoles en la que se expresó con dureza contra la administración Trump al pedir “el fin de la ocupación” y urgió a los ciudadanos a tener siempre a mano el teléfono para grabar las acciones de los agentes federales, como método para que rindan cuentas ante la justicia.

“Lo que está ocurriendo ahora en Minnesota desafía la creencia. Las noticias simplemente no hacen justicia al nivel de caos, perturbación y trauma que el gobierno federal está desatando sobre nuestras comunidades”, sostuvo.

“Están deteniendo a la gente indiscriminadamente, incluidos ciudadanos estadounidenses pidiéndoles ver sus documentos en las tiendas, en las paradas de autobús, hasta en las escuelas. Rompen ventanas, arrastran a mujeres embarazadas por la calle, meten a ciudadanos en vehículos sin distintivos. Secuestran a inocentes, se saltan el procedimiento legal”, matizó.

“Esto hace tiempo que dejó de ser una cuestión de aplicar la ley de inmigración. Es una campaña de brutalidad organizada contra el pueblo de Minnesota por nuestro gobierno federal”, recalcó.

También el alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, convertido en el rostro de la resistencia, apeló a que se marchen los del ICE porque solo siembran el terror. Cuando sucedió la tragedia de Good ya había 2.000 agentes desplegados y la administración Trump decidió redoblar el desafío enviando más de 1.000 en apoyo. El fiscal general del Estado, Keith Allison, presentó una denuncia ante los tribunales al considerar que todo esto va en contra de la Constitución de EE.UU.

Francesc Peiron Arques

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