
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, criticó ayer duramente el no del Gobierno español a usar las bases militares de Rota (Cádiz) y Morón de la Frontera (Sevilla) en su guerra ilegal contra Irán. En declaraciones ante los medios durante su reunión con el canciller alemán, Friedrich Merz, Trump afirmó que “algunas naciones europeas han sido útiles, y otras no, y estoy muy sorprendido”. En referencia a España, calificó su posición como “terrible” y anunció que ha pedido a su secretario del Tesoro, Scott Bessent, “que corte todo el comercio con España”.
El mandatario, que lanzó esta bomba en una declaración que parecía premeditada, sin necesidad de ser preguntado por ello, no especificó cómo piensa hacerlo, pues España pertenece al bloque comercial de la Unión Europea y, por tanto, no le resultará sencillo individualizar la política comercial. Bruselas, y no Madrid, tiene competencias sobre la política comercial con terceros países, como Estados Unidos.
El Gobierno de Pedro Sánchez replicó con firmeza, afirmando que “España es un miembro clave de la OTAN que cumple con sus compromisos”.
La Casa Blanca no quiere “tener nada que ver” con el Gobierno español
En su última andanada contra Moncloa, a la que ha criticado repetidamente por el gasto en defensa, Trump añadió que su disputa con España “empezó cuando cada país europeo, a petición mía, pagó el 5% (del PIB en defensa), que es lo que deberían estar haciendo”, señaló, en alusión al consenso de la OTAN de cara al 2035, del que se desmarcó España.
“Todos estaban entusiasmados con eso, menos España. Y ahora dicen que no podemos usar sus bases, y eso es asunto suyo. Podríamos usar su base si quisiéramos. Podríamos simplemente volar y usarla. Nadie nos va a decir que no la usemos, pero no tenemos que hacerlo”, advirtió. Usar las bases que tiene Washington en el país sin el consentimiento de España violaría el convenio por el que se establecieron las instalaciones en 1953.
EE.UU. retiró el sábado una decena de aviones cisterna KC-135T y KC-135R, estratégicos para el repostaje del despliegue aéreo que participa en los bombardeos contra Irán, de la base aérea de Morón y de la base naval de Rota, después de que el Gobierno advirtiese que España no tolerará su uso para operaciones fuera del convenio.
La ministra de Defensa, Margarita Robles, confirmó que estos aviones cisterna, que estaban instalados permanentemente en ambas bases, “no van a realizar ninguna actuación de mantenimiento o apoyo” a la ofensiva de EE.UU. e Israel, pues viola la Carta de las Naciones Unidas. “Como saben que desde aquí no se van a realizar [las labores de apoyo], probablemente han tomado la decisión, de forma soberana, de irse a otras bases”, añadió.
Esta respuesta valió a España el reproche de Israel, cuyo ministro de Exteriores, Gideon Sa’ar, preguntó a Moncloa: “¿Eso es estar en el lado correcto de la historia?”. Lo hizo horas después de que la embajada de Irán en España trasladara su respeto por la decisión del Ejecutivo de Sánchez de rechazar prestar apoyo militar a EE.UU.
El líder alemán, Merz, dice que busca “convencer” a Madrid para que gaste más en defensa
Ayer, Trump fue más allá: “España no tiene absolutamente nada que necesitemos, salvo gente estupenda. Tienen gente estupenda, pero no tienen un gran liderazgo”. E insistió: “Como saben, fueron el único país en la OTAN que no aceptó subir al 5%. No creo que quieran subir a nada. Querían mantenerlo en el 2%, y ni siquiera pagan el 2%, así que vamos a cortar todo el comercio con España. No queremos tener nada que ver con España”.
En realidad, España alcanzó el año pasado 2% del PIB en gasto en defensa. EE.UU., por su parte, tampoco alcanza el 5% que exige a sus aliados, pues en la actualidad destina alrededor del 3,4%. El objetivo del 5%, marcado para el 2035, se divide en un 3,5% en gasto defensivo directo y otro 1,5% en infraestructura de seguridad e inversiones relacionadas.
”Yo podría detener mañana, o aún mejor, hoy, todos los negocios relacionados con España, tengo el derecho de detenerlo”, insistió Trump, en respuesta a una pregunta sobre su autoridad sobre la política comercial, que la Constitución otorga al Congreso, como ratificó el mes pasado el Tribunal Supremo al anular la mayoría de sus “aranceles recíprocos”.
Por su parte, el canciller alemán apoyó las declaraciones de Trump, afirmando que “estamos tratando de convencer a España de que alcance el 3% o el 3,5% que acordamos en la OTAN. Y, como dijo el presidente, es correcto: España es la única que no está dispuesta a aceptar eso. Queremos convencerles de que esto es parte de nuestra seguridad común. España tiene que cumplir”.
La decisión de prohibir a EE.UU. usar sus bases militares para la operación Furia Épica es tan solo la última medida del presidente Sánchez en oposición a Trump. De hecho, el mandatario español se ha erigido en uno de los pocos líderes occidentales en criticar su guerra en Irán, en reprochar con claridad la masacre de Israel en Gaza y en señalar la ilegalidad del secuestro de Nicolás Maduro en Venezuela, además de oponerse a invertir más en armas estadounidenses y amenazar a sus “tecnooligarcas”, cercanos a Trump, con restringir su actividad en España.

