Trump: del pacifismo a la furia épica

Las encuestas coinciden. ¿Qué hay más impopular que una guerra? Una guerra iniciada por Donald Trump sin venir a cuento.

El presidente de Estados Unidos ha hecho un tránsito inesperado para sus votantes más fieles al venderse como el líder de la paz y acabar siendo el propagador de “la furia épica”, que suena a videojuego pero que es algo trágicamente real.

Trump va la guerra con un rechazo de los los ciudadanos como nunca había ocurrido en fechas recientes

Los estadounidenses han dado su apoyo al presidente cuando al principio ordenaba a sus tropas entrar en combate. “Trump es el primer presidente en la era de las encuestas modernas que lleva a EE.UU. a la guerra sin el apoyo de la opinión pública”, escribe Peter Baker en The New York Times .

Los porcentajes de apoyo a los bombardeos en Irán van del 27% en el sondeo de Reuters/Ipsos al 41% de la CNN.

El problema es el relato, reiteran los analistas. “La administración Trump ha tenido dificultades al articular un objetivo claro y coherente para la guerra en Irán, oscilando entre una retórica sobre el cambio de régimen, el apoyo a los manifestantes y la advertencias sobre una amenaza inminente”, señala Philip Gordon, diplomático con varios libros publicados y asesor en seguridad nacional de la vicepresidenta Kamala Harris.

“Ésta es completamente una guerra elegida por el presidente, lo que significa que asume las consecuencias aún más de lo que lo haría en otras circunstancias”, matiza. “No hay un objetivo claro y decir que Irán era una amenaza inmediata para Estados Unidos es el más cuestionable de todos”, recalca.

“La amenaza de Irán, aunque real, era menos inminente y poderosa de lo que ha sido durante bastante tiempo. En los últimos dos años, incluidos los tres grandes intercambios armados con EE.UU. e Israel, las capacidades militares de Irán y sus aliados, en misiles balísticos, defensas aéreas y su programa nuclear se han debilitado sensiblemente”, sostiene Gordon.

Sin contar el peligroso precedente de matar al dirigente de un país, “Ali Jamenei ya no era realmente tan supremo”, añade Ray Takeyh, académico iraní-estadounidense especializado en Oriente Medio, durante un debate en el Council on Foreing Relations (CFR). “La cascada de errores de juicio, su edad y otros factores hicieron que quedara cada vez más relegado, en el sentido de que el régimen tomaba decisiones en contradicción con lo que Jamenei decía. Así que eso significa que algún tipo de mecanismo de sucesión ya estaba en marcha”, resalta.

Uno de los argumentos que ha dado el mandatario estadounidense que más perplejidad ha provocado es que tenía el feeling de que se estaba “a dos semanas” de un ataque iraní.

“Trump ha hecho cosas que presidentes anteriores consideraban inconcebibles. Así que estamos en una situación en la que lo impensable puede seguir siendo impensable, pero puede que no lo sea”, apostillaTakeyh.

Que el inspirador del movimiento MAGA hablara de ese feeling hizo que no pocos vieran la sombra del 2003 y aquella mentira de las armas de destrucción masiva urdida por el presidente George Bush (hijo) para invadir Irak.

Entonces, Bush acudió al Congreso y a la ONU para tratar de hallar una justificación legal. Como apostilla Max Boot, historiador y analista de relaciones internacionales que participó en el debate del CFR, Trump se ampara en la supremacía militar y pasa del Congreso, de Naciones Unidas, de la OTAN, de los aliados europeos e incluso “no está pidiendo el apoyo del pueblo estadounidense”.

Según una de estas encuestas, el apoyo al presidente con la guerra en Irán es del 38%, inferior a la de Irak ¡en el 2014!

George Packer, en un artículo en The Atlantic ofrece una definición sobre la belicosidad del presidente Trump: “Soberbia sin idealismo”.

Francesc Peiron Arques

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