Trump endurece sus amenazas antes de expirar el ultimátum a Irán: “una civilización entera morirá esta noche”

Donald Trump no solo domina el arte de la amenaza, también es el comandante jefe del ejército más poderoso del mundo, con la capacidad de cumplir sus deseos. Eso explica que, en muchas de las ocasiones en las que usa este recurso como palanca negociadora, logra la cesión de su enemigo. Pero no le ha funcionado contra Irán. El régimen de los ayatolás rechazó sus condiciones antes de la guerra, pese a la advertencia de Trump de “desatar un infierno”; se negó a reabrir el estrecho de Ormuz sin temor a la amenaza de comisión de crímenes de guerra, y sigue sin capitular tras leer, a través de Truth Social, una publicación en la que el presidente de EE.UU. afirma que “morirá una civilización entera esta noche”.

A doce horas del vencimiento de su ultimátum si Irán no reabre Ormuz –una intimidación que ha aplazado en tres ocasiones, pero que ahora afirma que es “improrrogable”–, Trump ha lanzado esta mañana la amenaza más grave contra un pueblo de toda su trayectoria política: extinguir una de las civilizaciones más antiguas de la historia de la humanidad. El mandatario, cansado de no encontrar la salida a un conflicto que ya se alarga 39 días, ha llevado sus hipérboles al nivel más extremo. El mundo contiene la respiración por ver si, en esta ocasión, cumple con su amenaza o tan solo forma parte de la propaganda bélica propia de la primera potencia mundial.

Donald Trump, presidente de EE.UU.

“Esta noche será uno de los momentos más importantes en la larga y compleja historia del mundo”

“Morirá una civilización entera esta noche, para no volver jamás. No quiero que eso ocurra, pero probablemente sucederá. Sin embargo, ahora que tenemos un cambio de régimen completo y total, donde prevalecen mentes diferentes, más inteligentes y menos radicalizadas, quizás algo revolucionariamente maravilloso pueda ocurrir. ¿Quién sabe?”, se pregunta retóricamente Trump en su publicación. “Lo descubriremos esta noche, uno de los momentos más importantes en la larga y compleja historia del mundo. 47 años de extorsión, corrupción y muerte, finalmente terminarán. ¡Dios Bendiga al Gran Pueblo de Irán!”

El presidente lleva dos semanas afirmando que está negociando “activamente” con un “nuevo régimen” en Irán, surgido después del asesinato del líder supremo Ali Jamenei y de buena parte de la cúpula política y militar en Teherán. Sin embargo, ni ha desvelado quien es su interlocutor, ni dichas conversaciones parecen haberse traducido en resultados concretos hacia el alto el fuego o un acuerdo de paz. Pakistán, Egipto y Turquía trabajan a contrarreloj para evitar, antes del vencimiento del plazo, un ataque a gran escala que cambiaría la región para siempre.

En su ultimátum inicial, Trump ya amenazaba con cometer crímenes de guerra: destruir todas y cada una de las plantas generadoras de energía, los pozos de petróleo, los principales puentes e incluso las plantas desalinizadoras de Irán. Ataques contra infraestructura civil que harían, en sus palabras “retroceder a la Edad de Piedra” al pueblo iraní.

Ante la especulación generada, la Casa Blanca desmiente que la intención sea lanzar la bomba nuclear en Irán

La convención de Ginebra estableció que este tipo de agresión constituye un crimen de guerra, en el artículo 54 de su primer protocolo adicional: “Queda prohibido atacar, destruir, sustraer o inutilizar los bienes indispensables para la supervivencia de la población civil con la finalidad deliberada de privar de esos bienes, por su valor como medios para asegurar la subsistencia, a la población civil o a la parte adversa”.

En el Congreso de EE.UU. –el órgano encargado de autorizar el uso de la fuerza y declarar guerras según la Constitución, aunque no fue consultado antes del inicio de esta operación militar–, la última amenaza de Trump ha caído como una bomba. El líder de la minoría demócrata del Senado, Chuck Schumer, ha calificado al presidente de “persona extremadamente enferma”. “Cada republicano que se niegue a unirse a nosotros para votar en contra de esta guerra caprichosa y por elección propia será responsable de todas las consecuencias de lo que sea que esto está pasando”, ha añadido.

Joe Kent, el director de Contraterrorismo que renunció el mes pasado en oposición a la guerra contra Irán, ha denunciado que el presidente está poniendo en peligro a EE.UU., país que “ya no será visto como una fuerza estabilizadora en el mundo, sino como un agente del caos, poniendo efectivamente fin a nuestro estatus como la mayor superpotencia del mundo”, ha publicado en sus redes sociales. “Esto trastornaría nuestra economía y destrozaría el orden global”. Sin embargo, todavía se puede “evitar la catástrofe si Trump encuentra el valor para buscar negociaciones serias en lugar de furia y destrucción imprudentes”.

Los ataques de Irán a petroleros y otros buques que intentan cruzar el estrecho de Ormuz, así como los bombardeos cruzados contra infraestructura energética, han provocado un fuerte aumento de los precios del petróleo. El director de la Agencia Inmternacional de la Energía, Fatih Birol, considera que la crisis derivada de esta guerra ya es “más grave que las de 1973, 1979 y 2022 juntas”, y sus efectos serán especialmente nocivos para los países en vías de desarrollo. El barril de Brent ya cotiza este martes por encima de los 110 dólares, en máximos del 2022, tras la invasión rusa de Ucrania y las sanciones occidentales a su petróleo.

La advertencia de Trump se produce cuando ya hay más de 50.000 soldados estadounidenses desplegados en la región, incluidos los 2.500 marines y unos 3.000 paracaidistas de élite que llegaron la semana pasada. Sobre la mesa del presidente, está la opción de usar a esos soldados para iniciar una invasión terrestre, así como para ocupar la estratégica isla de Jarg, por la que sale el 90% de la exportación de petróleo iraní.

Este martes, Washington ha anunciado el ataque de varios objetivos militares en esta isla, que bombardeó por primera vez en marzo, incluyendo “instalaciones de almacenamiento de minas navales, búnkeres de almacenamiento de misiles y múltiples otros sitios militares”. Sin embargo, según la versión del vicepresidente, J.D. Vance, estos ataques no constituyen un “cambio de estrategia”, pues no se han bombardeado infraestructuras civiles, algo que sí ocurrirá si Irán no reabre el estrecho de Ormuz antes de que se cumpla el plazo del ultimátum.

Vance también ha afirmado que, en su “caja de herramientas”, EE.UU. tiene instrumentos a su alcance que ha decicido no usar por el momento, lo que ha hecho crecer la especulación sobre un posible uso de la bomba nuclear. Sin embargo, una cuenta oficial de la Casa Blanca en X ha salido al paso y lo ha desmentido: “Literalmente, nada de lo que ha dicho aquí el vicepresidente insinúa tal cosa, pedazo de idiotas”.

Javier de la Sotilla Puig

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