Las encuestas más recientes en Estados Unidos muestran que el elevado costo de la vida, la inmigración, el estado de la democracia y la guerra en Irán son las principales preocupaciones de los estadounidenses. También exhiben un notorio declive de la popularidad Donald Trump y, por extensión, de algunos de los candidatos que vencieron las primarias republicanas bebiendo de su capital político. Quizás estos datos explican la obsesión del presidente por cambiar el mensaje y envolver la campaña para las elecciones de mitad de mandato con la bandera del patriotismo estadounidense.
En la última parada de su intensa agenda de mítines, en la recta final de la campaña y a veinte días de los comicios, Trump ha insistido esta noche desde Arizona en su ambición expansionista. Tras presumir del cambio de nombre del lago Ontario por “lago América”, y tras quejarse de que Canadá lleva siglos “estafando con los aranceles” a EE.UU., el mandatario ha dicho que el país “acabará convirtiéndose en el estado 51º, porque es la única manera de que esto funcione”.
Trump asegura que pronto comenzará “exploración a gran escala” de petróleo, gas y minerales en “nuestra nueva y hermosa Groenlandia”
“Canadá nos trata muy mal. Siempre lo ha hecho, pero ya no más. Ahora las reglas del juego han cambiado por completo. Trump está en la ciudad”, ha dicho desde un escenario protegido por un cristal blindado ante una multitud exaltada en Bullhead City (Arizona). “Todas sus empresas automovilísticas están construyendo fábricas en EE.UU. Todas se están trasladando aquí; de lo contrario, tendrían que pagar unos aranceles enormes”, ha añadido, presumiendo de los aranceles impuestos a su aliado histórico, del 50% en algunas importaciones como el aluminio y del 25% en los automóviles y el acero, entre otros.
“¿Por qué deberíamos estar perdiendo entre 80.000 y 100.000 millones de dólares al año para apoyar a un país que no forma parte del nuestro?”, ha insistido Trump. “Lo mismo ocurre con Groenlandia, ¿habéis oído hablar de Groenlandia? Dicen que es terrible lo que ha hecho el presidente Trump. Ya sabéis, pertenecía a Dinamarca, un país muy bueno”, ha añadido el mandatario, haciendo creer a sus seguidores que ya es territorio nacional estadounidense, cuando sigue siendo una isla autónoma perteneciente a Dinamarca, país miembro de la OTAN.
“Está bastante lejos, mientras que nosotros estamos justo al lado. Y es una enorme extensión de territorio, ya sabéis. Es mucho más grande que Texas. Simplemente hace que nuestro hermoso plato sea aún más grande. Nuestro plato no deja de crecer”, ha sentenciado. “¿Y qué me decís de Venezuela? También nos está yendo bastante bien allí…”
El mes pasado, tras su discurso en la Asamblea General de Naciones Unidas, Trump firmó junto a los líderes de Dinamarca y Groenlandia un acuerdo de seguridad trilateral por el que EE.UU. ampliará su presencia militar en la isla ártica. El pacto, un documento de 12 puntos, prevé la apertura de dos nuevas bases estadounidenses en Groenlandia, lo que, según dijo el propio presidente, iba a saciar su sed por anexionar la isla.
Este martes, Trump aseguró que EE.UU. estaba a punto de comenzar una “exploración a gran escala” de petróleo, gas y minerales en “nuestra nueva y hermosa Groenlandia”, ya dando a entender que su intención es ir más allá de lo acordado. El Gobierno de Groenlandia, sin embargo, no tardó en desmentir esa afirmación. El viceministro de Minería, Jørgen Hammeken-Holm, reconoció que “hay actividades de empresas estadounidenses”, pero “estamos muy lejos de una exploración a gran escala”.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Dinamarca subrayó que, en todo caso, si Washington quiere explorar sus recursos deberá hacerlo de conformidad con su legislación y añadió que el acuerdo firmado el mes pasado no modifica esta situación. “El acuerdo no concede a los inversores estadounidenses ningún trato preferente frente a los inversores de otros países de la OTAN, de la Unión Europea y de los socios de la Alianza en lo que respecta al acceso a los recursos naturales de Groenlandia”, dijo el ministerio en un comunicado.
Tan solo en octubre, Trump ha hecho campaña en Oklahoma, Alabama, Ohio, Nebraska, Maryland, Texas, Nueva York, Tennessee, Alaska y Arizona
Pese al optimismo de Trump, lo cierto es que el duro clima de Groenlandia y la falta de infraestructuras han hecho fracasar todos los intentos anteriores de extraer tierras raras, petróleo y gas a gran escala. Ningún proyecto ha superado la fase de exploración y desde hace años está en vigor una moratoria a la concesión de nuevos permisos de explotación de petróleo y gas.
Dado el máximo histórico del precio del diésel y la subida dramática de la gasolina a raíz de su guerra en Irán, que inicialmente dijo que iba a durar dos semanas y ya se alarga medio año, Trump está insistiendo en las últimas semanas en sus métodos para hacer que la energía se más barata, tal como prometió en la campaña presidencial. Eso explica el giro en Rusia, país con el que acordó el suministro de diésel a los mercados internacionales; así como sus referencias constantes a Venezuela, donde tiene proyectos de extracción petrolífera con el beneplácito de la interina Delcy Rodriguez.
Su reciente mensaje sobre Groenlandia se ha producido durante un discurso de casi dos horas, en un momento en el que está envalentonado y enfocado en la recta final de campaña, que lo ha llevado este més, además de Arizona, a Oklahoma, Alabama, Ohio, Nebraska, Maryland, Texas, Nueva York, Tennessee y Alaska.
