La guerra en Irán no se ha reflejado, precisamente, en un mayor apoyo a Donald Trump. En Estados Unidos, donde su popularidad ya se encontraba en horas bajas, ha caído hasta su nivel más bajo desde que regresó a la Casa Blanca, según una encuesta realizada por Reuters e Ipsos.
Según el sondeo, solo un 36% de los estadounidenses aprueba actualmente su gestión, una cifra que se sitúa por debajo del 30% en lo relativo a la economía, el nivel más bajo en cualquiera de sus dos presidencias y por debajo de cualquier registro de su predecesor, Joe Biden.
A nivel internacional, la gestión del presidente republicano ha afectado a la reputación global de Estados Unidos. Según el think tank con sede en Washington, Pew Research Center, la popularidad de EE.UU. cayó significativamente en 15 países en el año pasado. El estudio indica que más del 60% de los adultos tienen una visión negativa de Estados Unidos en Canadá y México, al igual que la mayoría en Australia, Francia, Alemania, los Países Bajos, España y Turquía.

Ante la falta de apoyos, la Casa Blanca quiere potenciar su potencial turístico, dando a conocer sus atracciones de interés y lugares más emblemáticos, todo ello sin dejar de proyectar el discurso MAGA al mundo: guerra a lo woke, paz a través de la fuerza, regreso al verdadero sueño americano…
Estudio del Pew Research Center
El nivel de aprobación de EE.UU. ha caído en más de diez puntos en varios países durante el segundo mandato de Trump
Para ello ha contratado a Nick Adams, un influencer de la machosfera de 41 años y nacido en Australia que se autodenomina como “macho alfa”, y que alardea de los eslóganes MAGA a través de redes sociales. “Sí, como filetes poco hechos, amo a América, apoyo incondicionalmente a Trump, levanto pesas extremadamente pesadas, tengo el físico de un dios griego y un cociente intelectual de 180, leo la Biblia (…) No, no voy a disculparme por ello”, relata uno de sus frecuentes mensajes en redes sociales.
Además de alardear de ser un cliente habitual de la cadena de comida rápida Hooters, conocida por atraer a clientes masculinos y por vestir a sus camareras con poca ropa, Adams se ha convertido en una de las principales voces del movimiento alpha male o “macho alfa”, una corriente que busca reivindicar una visión tradicional de la masculinidad, defendiendo los roles de género y la superioridad física del hombre, y que a menudo recurre a discursos misóginos y antifeministas.

Al igual que hizo en su momento el activista asesinado Charlie Kirk, el australiano ha canalizado este discurso en redes sociales para movilizar el voto a favor de Donald Trump, especialmente entre los jóvenes, algo que la Administración republicana ha recompensado con cargos oficiales. Por su parte, el presidente ha mostrado su admiración por el influencer de ultraderecha, escribiendo el prólogo de su libro Alpha Kings y refiriéndose a él como uno de sus oradores favoritos.
“Como filetes y leo la Biblia”: los influencers de extrema derecha canalizan el voto joven a favor de Trump
Trump lo intentó apenas un mes después de asumir su segundo mandato, al nominar a Adams como embajador en Malasia. Sin embargo, el presidente tuvo que descartar al influencer debido a su ideología antiislam, que chocaba con la realidad de un país de mayoría musulmana. Ahora, ya como parte del Gobierno, Adams asumirá el cargo de enviado presidencial especial para el turismo estadounidense, el excepcionalismo y los valores, una función que, según el New York Times, busca promover las atracciones turísticas de Estados Unidos, como los parques nacionales y otros monumentos.
Según el anuncio publicado por el propio Adams en redes sociales, Trump le habría pedido que “reavivara el amor por Estados Unidos en el país y volviera a encender el faro sagrado en lo alto de la ciudad resplandeciente para que todo el mundo lo viera”. El influencer ha afirmado que se siente “honrado de servir a mi país, al pueblo estadounidense y al mejor presidente y secretario de Estado que hemos tenido”.
La nominación de Adams coincide con una serie de hitos durante el mandato de Trump en los que el turismo tendrá un papel muy relevante, con el Mundial de la FIFA a solo tres meses y los Juegos Olímpicos de 2028 en el horizonte. El influencer tratará así de contribuir a reforzar la imagen del presidente, cuya popularidad se ha visto deteriorada por frecuentes polémicas, y que ha acabado por repercutir en la percepción global del país.
